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El blog de Silverfox

Contra la criminalización de la juventud española

    Aunque el maltrato que sufre la juventud española desde hace muchos años es una tema frecuente en este blog y que se ha tratado en artículos anteriores, el tema es tan sangrante que merece la pena seguir escribiendo sobre él.

    Es posible que la generación juvenil actual no sea muy combativa a la hora de defender sus derechos y que sólo sea capaz de movilizarse si le prohíben el botellón o su equipo de fútbol baja de categoría. Pero los herederos de mayo del 68, los "revolucionarios" que decían jugarse el tipo luchando por la democracia y corriendo delante de los "grises", mientras Franco moría tranquilamente en la cama cuando le quedaban pocos días para cumplir los 83 años, no son los más indicados para dar lecciones a nadie.

    De hecho, las personas que ahora tiene entre 55 y 70 años dominan totalmente el país: la política, las instituciones judiciales, las universidades, los medios de comunicación, las principales empresas y hasta los organismos deportivos.

    Esa quinta, que tenía entre 20 y 35 años cuando murió Franco, monopoliza los círculos de poder y los menos formados aún mantienen unas excelentes condiciones laborales, que al mismo tiempo perjudican a las generaciones más jóvenes, como se ve en muchas empresas con personas de al menos 50 años que apenas saben encender un ordenador y son un lastre, pero disfrutan de contratos blindados, hasta el punto de que a la empresa le trae más a cuenta seguir teniéndolos en nómina que despedirlos, frente a jóvenes altamente preparados (con idiomas y posgrados), productivos y sacrificados, que realmente son el alma de la empresa, pero se tienen que conformar con estar seis meses o un año trabajando como becarios, con un sueldo simbólico, sin contrato ni alta en la Seguridad Social, para que al terminar su beca (o, en el mejor de los casos, contrato por obra y servicio) se les dé la palmadita en la espalda y entre otro nuevo becario igual de preparado e ilusionado, pero que después de tres años encadenando becas estará más quemado que la pipa de un indio.

    Por desgracia, esa criminalización evidente de los jóvenes, con frases típicas como "Qué asco de juventud", "Vaya futuro más negro le espera a este país con esta generación de vagos" o "Sólo piensan en emborracharse y fumar porros" (dicho esto último por hombres de 55 ó 60 años mientras tienen una copa de whisky en una mano y un puro en la otra) vende mucho en ambientes "viejunos", sirve para quedar guay o estar en la onda. Incluso, en ese tipo de entornos de cincuentones y sesentones, si alguien piensa por sí mismo y se atreve a romper una lanza por la juventud (mucho más preparada, de cualquier manera, que los que ahora rondan los 60 años, a pesar de la LOGSE y otras nefastas "reformas" educativas) se le hace el vacío o se le mira como si estuviese completamente loco.

    Por tanto, una frase que se podría aplicar perfectamente a los jóvenes españoles es: "Encima de cornudos, apaleados". Aparte de tener que sufrir unos niveles de paro astronómicos, una precariedad laboral espantosa y unos precios de la vivienda estratosféricos que les impiden independizarse y les obligan a depender de sus padres hasta más allá de los 30 años sólo les falta que los "viejunos" les llamen vagos o flojos, que no se esfuerzan para nada, que su única ilusión es coger un "colocón" o una "tajada" el próximo fin de semana y que viven como Dios en casa de sus padres (dando por sentado que a un hombre hecho y derecho de 30 años le encanta estar sometido a las normas de otros y que le traten como si fuese un adolescente). Sin duda, la juventud española merece una santificación colectiva por todo lo que ha tenido que sufrir y está sufriendo.

    No olvidemos, para acabar, que muchas personas de esa generación en torno a los 55 ó 60 años, aunque con sus buenas condiciones laborales mantiene todavía a hijos que dependen económicamente de ellas y que dejaríamos de ver los bares llenos si nos dedicásemos a despedir en masa a personas de esas edades, hacen de tapón, copando los mejores puestos e impidiendo su acceso a gente más joven y preparada. No se trata de que un joven de 24 años, sin experiencia laboral y con los estudios recién terminados, deba tener un puesto de gerente o director general, pero tampoco es de recibo que personas altamente formadas se lleven años y años encadenando becas que no llevan a ninguna parte y muriéndose de pena, simplemente por no haber nacido en la época adecuada o no tener los contactos necesarios para acceder a puestos de más nivel.

Televisiones autonómicas: otra fuente de despilfarro

   Desde hace tiempo se viene hablando sobre el gasto que suponen los canales de televisión de las diferentes regiones españolas, pero este artículo de "La Vanguardia" lo deja más claro:

    Las TV públicas autonómicas perdieron 509 millones de euros en el 2008

    Las subvenciones se duplicaron en apenas un año y rozaron los 700 millones 

    El debate sobre la privatización de las autonómicas llegará al Congreso en breve de la m
ano del PP

    El líder del PP, Mariano Rajoy, anunció esta semana que en los próximos meses presentarán en el Parlamento una iniciativa que permitiría a los gobiernos autonómicos privatizar su televisión pública. De esta forma, llegará al Congreso de los Diputados una propuesta defendida hace apenas unos días por María Dolores de Cospedal en el debate sobre el estado de la región de Castilla- La Mancha y reclamada con insistencia desde hace años por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Los defensores de la revisión del modelo de financiación de los canales autonómicos sostenidos en buena parte con fondos públicos –incluidos los que proponen directamente su privatización– hablan de una fórmula carísima cuyas cargas financieras no paran de crecer. Un argumento que gana aún más enteros en un contexto económico tan desfavorable como el actual –con contracción del mercado publicitario incluida– y el aumento de la oferta gracias a la consolidación de la televisión digital terrestre.

    La factura por mantener el actual sistema de televisiones públicas de ámbito autonómico, basado en una fórmula mixta de ingresos publicitarios y subvenciones directas es, sin duda, elevada. El último informe realizado por la consultora de Deloitte para Uteca –que agrupa a las televisiones generalistas privadas– concluye que en el 2008 los canales públicos autonómicos registraron 509 millones de euros.

    La abultada cifra, según este estudio, supondría una cierta mejora con respecto al año anterior –el balance del 2007 se cerró con 786 millones de euros–, si no viniese acompañado de una fuerte subida de las subvenciones. Las autonómicas recibieron en el 2008 casi 700 millones de euros –en concreto, 698 millones– de las arcas públicas, el doble que un año antes.

    En el análisis de Uteca, señalan además que, de no recibir subvenciones, las pérdidas en el ejercicio del 2008 habrían llegado a los 1.208 millones de euros.

    En paralelo, los ingresos por publicidad descendieron en el periodo estudiado. En el 2007, las televisiones autonómicas públicas lograron 307 millones de la tarta publicitaria; mientras que en el 2008 cayó hasta los 278 millones.

   Casi un tercio de los gastos de explotación corresponde a la partida de personal. Así, de los 1.501 millones gastados, 416 se destinaron a hacer frente al pago de la plantilla. Esta partida creció con respecto al año anterior, cuando las autonómicas dedicaron casi 398 millones de euros al personal. TV3 es la televisión de ámbito autonómico con mayor número de trabajadores (1.966 empleados, según los últimos datos disponibles, correspondientes al 2008). Le siguen Canal 9 (1.293 trabajadores), Telemadrid (1.097), Canal Sur (1.036) y TVG (696). El informe de Uteca da idea de la diferencia entre las dimensiones de las televisiones privadas en España y la públicas, en particular las autonómicas. De esta manera, señalan que el coste de empleados por punto de audiencia es de 100.000 euros para los canales privados, frente a los 460.000 euros de las públicas de ámbito autonómico.

    En general esta "gran diferencia de costes" se evidencia en los 37,2 millones de euros de gastos de explotación por cada punto de audiencia para las teles privadas, mientras que la ratio sube hasta los 104 millones de euros en el caso de las autonómicas.

    Según los cálculos de Deloitte, Catalunya es una de las comunidades autónomas que soporta una mayor carga por mantener el actual modelo de televisión pública, circunstancia que la consultora vincula, entre otros factores, a tener lengua propia. Así, cada hogar catalán soportaría un coste anual bruto –por pérdidas y subvenciones, sin descontar los ingresos por publicidad– para el sostenimiento de TVE y TV3 de 209 euros. Sólo le superan los vascos, con un coste bruto al año de 253 euros por hogar. Le sigue muy de cerca la Comunidad Valenciana, con 202 euros. En un segundo grupo, aparecerían murcianos, andaluces, canarios y castellano manchegos, con 192, 173, 171 y 169 euros al año. No disponen de información sobre Baleares y Galicia.

    Siguiendo el mismo modelo de cálculo, se estima que el coste bruto anual de cada hogar en España de la televisión pública se situó en el 2008 en 178 euros, uno más que el año anterior. De ellos, se destinarían 118 –dos tercios del total– a las televisiones de ámbito autonómico, una cifra que creció casi un 12% con respecto al 2007. Descontando los ingresos por publicidad, a cada hogar en España le correspondería un coste neto anual de 93 euros por las autonómicas, frente a los 26 de la televisión pública estatal.

    http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20100905/53995622459/las-tv-publicas-autonomicas-perdieron-509-millones-de-euros-en-el-2008-comunidad-valenciana-esperanz.html

    Leyendo la noticia y haciendo cuentas, nos salen 700 millones de euros en subvenciones (pagadas con dinero de nuestros impuestos) para un servicio totalmente prescindible que no aporta nada interesante, y que la TDT ya cubre de sobra. Si hay una partida donde se puede recortar sin afectar los servicios básicos de los ciudadanos este debería ser uno de los primeros. Y a todo esto hay que sumar lo que nos cuesta Radiotelevisión Española (RTVE) desde el Estado más las cadenas de televisión locales, con lo cual nos podríamos ir fácilmente a 1.200 millones de euros al año tirados directamente a la basura.

    Por tanto, las televisiones autonómicas y locales deberían desaparecer, mientras que RTVE se debería volver a autofinanciar mediante publicidad (o por lo menos intentarlo).

    El caso catalán es especialmente vergonzoso.

    La autonomía gestiona seis canales de televisión y los ciudadanos de la provincia de Barcelona a través de los ayuntamientos financian la televisión de la Diputación que emite en casi toda Cataluña, La Xarxa, además de una agencia de noticias propia (La Malla).

    A esto se le pueden sumar las múltiples emisoras de radio que gestiona la Generalitat y que junto a los canales de televisión se agrupan bajo el paraguas de la CCMA (Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals).

El Atlético vuelve a hacer historia en Europa

    El Atlético de Madrid se proclamó anoche campeón (por primera vez en su historia) de la Supercopa de Europa, al ganar por 2-0 al Inter de Milán, con goles de Reyes y Agüero en el segundo tiempo. Con esto, el Atlético gana su cuarto título internacional, el segundo durante este año (después de la UEFA, ahora llamada Europa League; antes había logrado la Recopa de Europa en 1962 y la Copa Intercontinental en 1975) y se convierte en el quinto equipo español que consigue este trofeo, después del Barcelona, que tiene tres títulos, el último el año pasado, el Valencia, dos veces campeón, el Sevilla y el Real Madrid, con un título cada uno.

    Aunque el Inter (entrenado actualmente por Rafa Benítez, tras la marcha de Mourinho al Real Madrid) empezó dominando el partido y tuvo tres ocasiones claras en los primeros minutos, el Atlético pronto empezó a demostrar su calidad y creyó en sus posibilidades y tras una primera parte bastante igualada se llegó al descanso con un esperanzador empate a cero.

    En el segundo tiempo, el equipo español dominó el partido y pasada la hora de juego José Antonio Reyes marcaba el 1-0 y encarrilaba el encuentro. Tras ese gol, el Atlético defendió bien y llegaba arriba mediante rápidos contragolpes con la idea de sentenciar el partido. Así llegó en el minuto 83 el definitivo 2-0, marcado por el Kun Agüero, que resolvía el partido, aunque por si hubiese dudas, ya en tiempo de descuento, el joven portero del Atlético, De Gea, que ha hecho una temporada muy prometedora, detuvo un penalti a Diego Milito.

     Al final, victoria clara y meritoria del Atlético ante un campeón de Europa que hace pocos meses había sido capaz de superar al casi invencible Barcelona de Guardiola, cuyas derrotas se cuentan con los dedos de una mano en los dos años que el técnico español lleva en el equipo azulgrana. El equipo rojiblanco engrandece su palmarés y consigue, por segunda vez en su historia, ganar dos títulos un mismo año (la vez anterior fue en 1996, cuando logró la Liga y la Copa del Rey).



Reflexiones (¿o mejor dicho desvaríos?) de un alcalde andaluz

    Hace tres años, se abrió en el Parque Empresarial Torneo de Sevilla, situado en el norte de la ciudad, entre los barrios de San Jerónimo y Pino Montano, la avenida de la Astronomía, una de sus calles principales. El primer edil y el consejero delegado del promotor de esta iniciativa empresarial inauguraron el enlace de la avenida de la Astronomía con la prolongación de la calle Torneo, un acto en el que Alfredo Sánchez Monteseirín, el alcalde de la capital andaluza, ofreció un discurso en el que reconoció la iniciativa de Vilamar y el Grupo Banco Pastor como "locomotora" de esta zona "degradada" de la ciudad hispalense, entendiendo que este proyecto es un buen ejemplo del urbanismo "productivo" que, según dijo, promueve el Ayuntamiento frente al urbanismo "especulativo".

    Transcribamos el discurso de inauguración pronunciado por el citado alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín (¿o sería mejor llamarlo Monteserrín o Menteserrín?):

    Es muy bueno que haya astrónomos,

    estamos en la avenida de la Astronomía.

    Está bien que haya astrólogos,

    pero es fundamental que haya astronautas.

    Porque ¿qué sería de nosotros los astronautas si no nos dijeran los astrólogos o los

    astrónomos cómo son las cosas?

    ¿Qué nos podemos encontrar allí, en el más allá?

    ¿O qué podemos hacer, o qué podríamos desarrollar nosotros, los que estamos allí, los

    que nos pisamos el suelo de la realidad de las cosas?

    ¿Qué sería de nosotros si no existieran los astrónomos y los astrólogos?

    Pero ¿qué sería de todos nosotros sin la tarea de los astronautas?

    Aquí se puede ver directamente el vídeo para comprobarlo:

    http://www.youtube.com/watch?v=7AOABO6MMho

    

    La astronomía, una antigua, actual e imprescindible ciencia que vio su nombre lógico robado por su hermanastra bastarda y corrupta, la astrología, vuelve a ser confundida con esta última. Que la confusión venga de la bruja Lola, de Aramís Fuster o de algún subproducto similar entra dentro de lo normal, entendiendo la normalidad en el triste sentido estadístico de una de sus acepciones, pero del alcalde de Sevilla, ¿qué se puede pensar? ¿Que es un ejemplo evidente de que tenemos en Andalucía (y en España, en general) una clase política de chiste que nos debería hacer sentir una intensa vergüenza como ciudadanos?

    A lo mejor es que antes de la inauguración hubo un cóctel, o en el mejor de los casos pudiera ser que el señor alcalde de Sevilla tenga un arte increíble.

    Pero no. En el fondo sabemos que la realidad es otra. Este alcalde confunde el espacio exterior con el más allá, la astronomía con la astrología, y a los sevillanos y a él mismo con astronautas.  No sabemos si confundirá la ciudad con Cabo Cañaveral y la Giralda con un Apolo.

    Hace varias décadas había algún alcalde que elaboraba bandos que parecían escritos por Góngora o Quevedo. No pediremos tanto en estas épocas oscuras para la cultura. Sólo pedimos que no se nos caiga la cara de vergüenza cuando nuestros electos personajes abren la boca para recitar sus estupideces. Sucesivas reformas educativas han destruido el panorama cultural español hasta límites inconcebibles y estamos en una situación en la que muchos países latinoamericanos nos superan en este sentido. En un mundo tan devaluado donde la ex de un torero famoso, un charlatán, un ladrón o un jovenzuelo holgazán tienen una cuota de pantalla infinitamente mayor que cualquier persona con capacidad de transmitir ideas potentes, logros interesantes o simplemente reflexiones válidas: en un mundo así ocurre esto.

Más mentiras de la supuesta integración multicultural

     Sufrimos un derroche económico insostenible, justificado por el proceso de integración de las distintas culturas que se afincan en España satisfechas por la concesión de unos derechos amplísimos y en constante crecimiento. Al mismo tiempo, la población autóctona se limita a pagar una política de inmigración que le resta prestaciones sociales y ayudas ganadas a pulso durante muchos años, así como atenciones sanitarias, educativas (negación de becas para alumnos españoles en favor de estudiantes extranjeros) y deterioro profesional.


    Los gobiernos central y autonómicos favorecen las exigencias de los colectivos inmigrantes y no dudan en satisfacerlas de forma inmediata, saltándose prioridades muy concretas de la sociedad española que siguen en "lista de espera", sin visos de salir de ese status de inmovilismo y olvido.


    La fijación de las distintas instituciones y administraciones públicas por "globalizar" a españoles e inmigrantes en un cóctel multicultural chocante, complejo y antagónico, es realmente patológica.

    También es un gran error creer que la continua concesión de derechos a comunidades extranjeras (en detrimento de los españoles, esto es matemática pura y dura) garantizará una convivencia ideal, armoniosa y pacífica.

 

    En primer lugar porque la integración en nuestra cultura no se ha planteado como obligación primordial para disfrutar de derechos y cumplir obligaciones equitativos entre foráneos y forasteros. Y en segundo lugar, y todavía más grave, porque no se pretende la integración de los extranjeros, sino la adaptación forzosa de los españoles a usos y costumbres ajenos, dispares e incompatibles con nuestra manera de vivir.

    La sangría económica para el Estado es cuantiosa debido a las numerosas subvenciones y ayudas que reciben los inmigrantes. En muchas ocasiones en claro perjuicio del ciudadano español.

    Se puede añadir un dato significativo más: en comisarias y centros de detención la comida que se distribuye al detenido no incluye derivados porcinos. Otra bajada de pantalones más ante la inmigración. En las cárceles hay menús exclusivos para musulmanes, además de que en el mes de Ramadán también se modifican horarios para que cumplan con sus preceptos.

Más disturbios en Francia, consecuencia de la multiculturalidad

    Hace pocos días, se produjeron en Grenoble, ciudad del sureste de Francia, una serie de incidentes que han dejado decenas de coches quemados y dos comercios destruidos y han obligado a intervenir a un dispositivo de seguridad especial.

 

     Es evidente que con tanta política de "integración" lo que realmente se está consiguiendo es que nos desintegremos todos. Al final, si no se toman medidas drásticas, nos acostumbraremos a ver noticias así en muchas ciudades europeas, ya sean francesas, españolas, italianas, inglesas, alemanas o escandinavas. No son casos aislados y van a ir a más, será habitual ver a diario situaciones similares a las que se describen en la canción "In the ghetto". 

 

    Además, llegará el momento en que los guetos de diferentes nacionalidades, empiecen a tener enfrentamientos entre sí, por drogas o por cualquier motivo; así que hay que ir acostumbrándose, porque no se van a ir voluntariamente y nosotros no hacemos nada para que se vayan. 

 

    Los altercados irán a más, lo mismo que ha pasado con la delincuencia extranjera, que poco a poco ha tomado todo el terreno. Entre moros, negros africanos, sudamericanos y gitanos rumanos (aparte de los que llevan aquí varios siglos), vamos a tener un futuro muy "diverso", en el que un día te robará un moro, otro día te quemará el coche un negro, te violará un Latin King y un albano-kosovar te ocupará la casa. Mientras, los europeos somos unos sucios racistas, porque nos limitamos a expresar nuestra opinión en una conversación de amigos o en un blog de Internet; aunque no sea racismo, sino simplemente asombro y queja. 

    Los medios y periodistas progres seguirán erre que erre y dirán que la situación social es la que provoca las conductas en esta gente y que no hemos sabido atender sus necesidades, y mientras lo oímos, nos morimos un poco más por dentro. Luego vendrán los responsables de asuntos sociales a darles un trabajo de inserción y una vivienda de protección oficial, todo ello financiado con el dinero de los ciudadanos honrados que no provocan altercados y a los que les provoca una úlcera ver estas noticias.

 

    Un fantasma recorre Europa, pero no es el comunismo (gracias al cual se crearon después de la Segunda Guerra Mundial los Estados del bienestar, que alcanzaron su máximo desarrollo en los países nórdicos, como Suecia, Finlandia o Dinamarca), sino el multiculturalismo. Hemos traído un monstruo a Europa, un cáncer que está devorando poco a poco las entrañas del continente y que en algunas zonas está haciendo metástasis. Ha sido progresivo; a medida que han ido entrando las hordas de extranjeros, la maquinaria mediática nos ha ido inoculando pequeñas dosis de narcótico con tal de que no protestásemos. Se ha tratado siempre de hacernos ver que el futuro que se nos depara es intrínsecamente bueno, que hay un progreso lineal, cuando la historia lo desmiente. Incluso en programas que debían ser inocentes como Los Lunis no faltaba la propaganda: si había tres niños, uno era blanco, otro negro y el otro chino. No hace falta ser muy espabilado para darse cuenta de ello.


    En Europa nos ha costado siglos vencer ciertas estratificaciones sociales. Ahora veremos reproducido aquí con mucho menos éxito el modelo norteamericano (que tampoco es, ni de lejos, la panacea). Guetos, castas raciales e impermeabilidad entre ellas. En los colegios "multiculturales", los niños sudamericanos por un lado, los españoles por otro, los moros por otro y así. Como actualmente ocurre en Inglaterra. Esto es un desastre que a nadie debería pasar desapercibido.

Sobre la victoria de España en el Mundial y la economía

    La selección española de fútbol se proclamó anoche, por primera vez en su historia, campeona del mundo de fútbol, gracias a un gol del centrocampista del Barcelona Andrés Iniesta a pocos minutos del final de una agónica prórroga contra Holanda (conocida en otros tiempos como la "naranja mecánica).

    Euforia podría ser la palabra que mejor define el estado de ánimo del país desde la pasada medianoche. Nunca se había hablado tanto en las horas posteriores a la final de un Mundial de sus presumibles repercusiones económicas. Parece como si en España estuviésemos esperando que se produzca otro milagro a colación del deportivo: el económico.

    Las estadísticas recientes nos prometen un crecimiento del PIB del 0,7% causado por la euforia de que un país se sepa campeón del mundo de fútbol. Un crecimiento que sería para nuestra economía oro puro, pero que difícilmente tendrá los efectos deseados sin que nos arremanguemos. Porque la dura realidad es que ese presunto crecimiento del PIB puede quedar en nada en un par de trimestres en una economía con un paro gigantesco, una productividad ridícula, un déficit público galopante y una fiscalidad creciente. Por ello, muy mal vamos si creemos que la euforia deportiva nos va a sacar del agujero económico. "Estoloarreglamosentretodos" con esfuerzo y sacrificio, no con euforias y borracheras de gloria futbolística que no son más que agua de borrajas sin un cambio profundo en nuestra sociedad.

    No cabe duda que el merecimiento deportivo es indiscutible, y que el fútbol más atractivo del Mundial lo ha jugado la selección española, además de mostrar una gran solidez defensiva (ningún gol encajado en las eliminatorias posteriores a la fase de grupos, ganando todos los partidos por 1-0: a Portugal, Paraguay, Alemania y Holanda). Pero tan importante como saber perder, es saber ganar, y es de justicia también acordarse de los perdedores. Recordemos que la selección holandesa ha jugado ya con la de ayer nada menos que tres finales del campeonato del mundo. Y las tres han supuesto dolorosísimas derrotas ante Alemania (1974), Argentina (1978) y ahora España. Es cierto que el fútbol actual de los holandeses dista mucho de la naranja mecánica de Cruyff y Neeskens de la década de los 70, pero es de bien nacidos reconocer que tiene tanto mérito o más haber jugado y perdido tres finales que haber jugado y ganado sólo una (que se lo digan al Valencia en la Champions).


    También es de justicia recordar que la genética del futbol de ataque y control permanente que despliega la selección española tiene su orígen en la escuela del holandés más prestigioso del fútbol, Johan Cruyff. Este heredero de la naranja mecánica de los años setenta transmitió sus enseñanzas a toda una generación de barcelonistas que aprendieron de su fútbol en una fábrica de talentos llamada La Masía. De ahí salieron nombres como Amor, Guardiola o Luis Milla (seleccionador español sub-19), que coronaron el llamado Dream Team del fútbol. Y dicha fábrica siguió fiel a los principios de control del medio campo, de posesion del balón y de ataque permanente. Técnica, técnica y humildad.


    Posteriormente vinieron los Puyol, Xavi, Iniesta, Busquets, Cesc, Piqué, Pedro o Valdés, por citar sólo a los que acaban de ser campeones del mundo. Si además mezclamos todos estos ingredientes en un combinado donde el entrenador es otro heredero de los genes del "holandés volador", Pep Guardiola, el resultado es una temporada 2009 en la que el Barcelona consigue ganar todos los títulos en disputa (seis en total), algo que jamás había conseguido ningún otro club en la historia del fútbol, y con el fútbol más bonito y elogiado del planeta. Otro dato interesante: Pedro (titular en la final de ayer y formado en la cantera azulgrana) fue el único jugador que marcó en todas esas competiciones que el Barça ganó el año pasado.


    Esta, y no otra, es la base de la selección española que intuyó inteligentemente Luis Aragonés (y también Del Bosque a partir de cuartos de final), y que debe ser ese nuestro orgullo. Una Roja en cuyos genes encontramos las mecánicas trazas naranjas de los trifinalistas. Y que hemos sabido mestizar convenientemente en Terrassa, Tenerife, Ciutat Badía, Barcelona, La Pobla de Segur, Arenys de Mar y... cómo no, Fuentealbilla.

    Será una lástima que la celebración futbolera nos impida ver el bosque de sacrificio económico que tenemos ante nosotros. Porque el país necesita productividad y crecimiento, además de fiestas y borracheras. Sería una buena idea seguir el ejemplo de la Roja, a pesar de habernos criado en entornos muy distintos a los de La Masía. Porque lo mejor que puede darnos esta selección española no es sólo el Mundial sino el ejemplo de talento, unidad, sacrificio, esfuerzo y humildad.

Villa, el fútbol y los estudios

    Recientemente, el padre del futbolista español David Villa, uno de los jugadores más destacados del Mundial celebrado este verano en Sudáfrica y autor, entre otros, del gol que dio la victoria a España ante Portugal y su pase a cuartos de final ha declarado: "Se olvidaba los libros cuando iba al colegio, pero el balón... nunca."

    No cabe duda de que Villa es un grandísimo delantero que ya jugó un papel muy importante en la Eurocopa de hace dos años (junto con Fernando Torres, autor del gol de la final contra Alemania) y también lo está teniendo en el actual Mundial. Por supuesto, si gana España será uno de los jugadores más decisivos de la selección nacional.

    Además, cae bien porque parece una persona sensata, con dos dedos de frente y una cabeza bien amueblada. No es el típico niñato imbécil, que en cuanto empieza a ganar algo de dinero pierde los papeles y se le sube el éxito a la cabeza (un buen ejemplo de esto en el mismo fútbol sería Cristiano Ronaldo, que además es un jugador completamente sobrevalorado, que marca muchos goles a equipos de medio pelo, como el Xerez, el Valladolid o la selección de Corea del Norte, pero casi siempre se atasca en partidos decisivos ante rivales de más nivel, como contra el Barcelona esta última temporada o con su selección en el encuentro ante España de esta misma semana; en ese sentido, el astro argentino Messi es mucho más resolutivo en esa clase de partidos).

    Aún así, el mensaje que transmite es demoledor: muchos chavales pensarán "¿Para qué estudiar, para ganar con suerte mil euros y tener que vivir con mis padres hasta los 40 años, cuando con el fútbol me puedo forrar?" o "¿Estudiar? Eso es de pringados y una pérdida de tiempo".

    No sólo los futbolistas son un paradigma de esto: también lo podemos ver en los dueños y dirigentes de equipos de fútbol. Un ejemplo muy claro podría ser el capo del Betis en la sombra, Manuel Ruiz de Lopera, que apenas sabe escribir su nombre, da vergüenza ajena cada vez que abre la boca ("Prozupuehto der Rear Beti Balompié pá la prózima temporá", "Habéi acolasao la Parmera", "Er pratiyo volante ehtará terminao ante der ziglo dohmí", "Lah criaturitah comen arcatufa"), pero posee una de las mayores fortunas de España y es dueño de la mitad del suelo más caro de Sevilla, varios edificios en Madrid y una serie de empresas, entre otros negocios.

    Podemos seguir con los políticos que sólo tienen el bachiller o empezaron la carrera y la dejaron en los dos primeros años.

    Con todos estos ejemplos, el mensaje que transmitimos a nuestras generaciones más jóvenes es: "No estudies, dedícate a jugar al fútbol o métete en política, que se gana mucho con eso". Y así nos va, que no nos extrañemos si los niños dicen que de mayores quieren ser futbolistas (dejando de estudiar a los 13-14 años para dedicarse de lleno a esa profesión), pegar un braguetazo casándose con una famosa de la televisión o una aristócrata, dar un pelotazo inmobiliario o bursátil o simplemente envgancharse a los juegos de azar con la esperanza de que algún día les toque la Primitiva o el pleno al 15 en la quiniela (aun teniendo en cuenta que mucha gente que consigue eso se gasta el dinero en pocos años y acaba viviendo bajo un puente o volviendo a casa de sus padres a pedirles dinero y que les preparen rápido un plato de albóndigas o lentejas).