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El blog de Silverfox

Ciencia e investigación en la España de ZP

    El Gobierno ha reducido el dinero inicial para los proyectos de I+D, como se ve claramente en esta noticia:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ciencia/reduce/dinero/inicial/proyectos/I/D/elpepusoc/20091201elpepisoc_4/Tes

    El único comentario que se puede hacer ante este hecho es: lamentable, simplemente lamentable y tercermundista, aunque luego nos metamos con los sudamericanos.

    Pero estos políticos seguirán quejándose de la fuga de cerebros, de que se nos van los mejores o de que los investigadores que deciden realizar aquí su carrera profesional se ven a los 40 años viviendo con sus padres jubilados y subsistiendo por medio de becas interminables y sueldos paupérrimos.

    Tenemos dinero para regalar a los gays de Zimbabwe, para fomentar las lenguas indias del Amazonas, para "rescatar" a la banca (en realidad, para financiar los caprichos de los banqueros, sus islas privadas en la Polinesia, sus flotas de coches de superlujo, sus aviones particulares), para ir por la vida regalando bolas chinas en talleres de masturbación, para cerrar la boca a los sindicatos ("esos defensores de los trabajadores") o para que niñitas pijas sin oficio ni beneficio cobren hasta tres sueldos políticos al mes o dirijan Ministerios de "Igualdad".

    En fin, disfruten de lo votado. Esto es lo que nos espera con los políticos que sufrimos en esta "democracia": que nuestros científicos e investigadores más preparados tengan que marchar al extranjero para buscarse la vida y ejercer su profesión con unas condiciones dignas, mientras la morralla de países tercermundistas de África y América Latina hace cola por venirse a España a vivir del cuento.

Equilibrio social en la España actual

    Este artículo podría ser una continuación del titulado "Sueldos bajos, pobreza y solidaridad familiar", porque trata algunos aspectos que también se hablaron en él.

    Pero he preferido darle otro nombre y plantearlo desde el punto de vista de las siguientes cuestiones:

    1 .- Si los sueldos ya de antes eran bajos, ahora que está prevista una deflación salarial generalizada,  ¿cómo va la gente a sobrevivir en ciudades grandes y tan caras como Madrid, Barcelona, Sevilla o Bilbao?

    - Se puede vivir con un sueldo submileurista en esas ciudades de una manera muy simple y conocida: estando en casa de los padres indefinidamente.

    Como la solidaridad familiar española no tiene límites y parece que se va a reforzar aún más en estos duros años de crisis, la gente puede permitirse el lujo de aceptar esos salarios: los usan para sus gastos, como viajar, comprarse ropa o irse de copas los fines de semana, mientras las necesidades básicas (vivienda, alimentación) corren a cargo de sus padres. Con todo esto, habrá más y más gente que nunca se independice y se verá con 55 ó 60 años heredando la/s casa/s de sus padres.

    Y en el caso de las chicas, si son avispadas, muchas podrán echarse novios bien situados, con sueldos de 1.500 euros para arriba. Que conste que no hablo por hablar, sino porque en mis tiempos de becario tuve compañeras que ingresaban 800 euros/mes (algunos hasta consideran privilegiados a los becarios con la que está cayendo, aunque sigan en esa situación 10 años después de haber acabado los estudios) y se han casado o ennoviado con funcionarios técnicos de los grupos A y B (ahora se llaman A1 y A2), médicos o ingenieros con varios años de experiencia. También puedo decir, aunque cueste creerlo, que conozco a una cajera de supermercado casada con un ingeniero del Estado.

    2 .- ¿Cómo van a mantener a una familia? ¿Quién tendrá niños?

    En lo respectivo a esta cuestión, remito a los siguientes enlaces:

    http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Landeskunde-Spanien/Datos%20generales/Demograf%C3%ADa.htm (Ver segundo artículo)

    http://www.elguijarroblanco.es/2009/11/22/el-peso-demografico-de-los-inmigrantes-seguira-aumentando-en-espana-durante-los-proximos-diez-anos/


    Simplemente, los españoles estamos renunciando a tener hijos, si exceptuamos a los ricos, las familias del Opus y algunas tribus urbanas como los canis, que tienen una mentalidad diferente. Y hacemos bien: si somos la primera generación en la historia que vive peor que sus padres sin haber sufrido una guerra, preferimos no tener hijos, porque tampoco estamos seguros de que vayan a volver a vivir mejor.

    El problema es que se verá una caída en picado de la población española de origen, mientras los inmigrantes (sobre todo los del norte de África) se reproducen rápidamente. El resultado de todo esto: una rápida sustitución demográfica de españoles blancos por hijos de inmigrantes. Si no paramos este fenómeno, vayámonos haciendo a la idea de que dentro de una generación (o menos) estaremos rezando en dirección a La Meca, estudiando árabe, llevando fez o turbante y sin poder comer cerdo ni beber nada que tenga alcohol. En Francia, los musulmanes son ya el 10% de la población (y mucho más en ciudades como Marsella), pero aquí el proceso será aún más rápido.

    3 .- ¿Cuánto tiempo tardaremos en convertirnos en un país tercermundista?

    No hace falta preguntarse cuánto tardaremos en convertirnos en un país  del Tercer Mundo: ya lo somos en muchos aspectos. ¿No son rasgos tercermundistas la cada vez mayor desigualdad social, la falta de inversiones en I+D, que los científicos e investigadores más preparados tengan que irse y muchos ni se planteen volver, que se haya desmantelado la industria en los últimos 25 años (gracias en buena parte a los gobiernos de Felipe González) y que el 90% de las personas de 30 años vivan todavía con su familia porque sus condiciones laborales y económicas en general no les permiten llevar una vida independiente?

    Lo peor de todo es que la masiva inmigración que hemos sufrido en los últimos 15 años acelerará este proceso, si no se toman medidas contundentes.

   4. - ¿Quién va a comprar vivienda?

    - Está muy claro: o regalan prácticamente los pisos en las tapas de los yogures, volvemos a precios de hace 30 años o suben los salarios. Pero como se produzca la deflación salarial que está prevista y los bancos dejen de conceder créditos como hace varios años, casi nadie podrá comprar vivienda a los precios actuales. Por tanto, la única solución para reactivar el mercado es que los precios se reduzcan un 90% y que sea fácil encontrar pisos a menos de 50.000 euros. Si no, las inmobiliarias, constructoras y bancos tendrán que comérselos con papas, hablando alto y claro.

    5 .- ¿Por qué no se hunde el consumo?

    - Si el consumo interno no se hunde (a pesar de la relación salarios/precios tan lamentable que hay en España) es por dos razones: porque la gente de más de 50 años con contratos blindados, plazas de funcionario conseguidas en los años 70 y 80 o pensiones de jubilación que le cunden mucho, al no tener que afrontar grandes gastos, mantiene un importante nivel adquisitivo que le permite seguir comprando productos y porque la gran mayoría de los jóvenes parados o con sueldos de menos de 1.000 euros viven con sus padres, que pertenecen al grupo anterior y siempre pueden pedirles dinero para sus gastos.

Sobre el tema de las pensiones

    Desde hace tiempo, nos dicen que el sistema de pensiones, mientras les dan 150.000 millones a los banqueros (con el pretexto de inyectar liquidez al sistema) para que se lo gasten en yates, caviar, prostitutas de lujo y palacios de mármol, también subvencionan a fábricas de coches (que son, sobre todo, propiedad de empresas francesas y alemanas, que si andan apuradas deberían pedir cuentas a Sarkozy y a la Merkel) o como mucho congelan el sueldo a la familia real (después de habérselo aumentado religiosamente todos los años).

    También es cierto que hay mucho cachondeo y picaresca con gente perfectamente capacitada para trabajar y llevar una vida normal que cobra pensiones por incapacidad permanente desde hace tiempo. Por ejemplo, en Sevilla la proporción de personas que perciben ese tipo de pensión es propia de un país recién salido de una guerra, y tampoco hay tantos minusválidos ni enfermos mentales como se podría deducir de esa cifra.

    Y eso por no hablar del gasto que nos suponen los inmigrantes: si hiciésemos una deportación masiva, nos ahorraríamos muchísimo dinero en plazas escolares para sus hijos o dejarían de colapsar la sanidad.

    En cualquier caso, el PSOE ha sido un partido nefasto y gestiona pésimamente la economía: ya nos dijo Solbes hace 15 años que nos fuésemos haciendo un plan de pensiones privado, porque la Seguridad Social estaba al borde de la quiebra. Se autodenominan "socialistas" y "obreros", cuando son lo más neoliberal y antisocial que hay (hasta el PP parece de izquierdas a su lado y desde luego es miles de veces mejor organizando la economía) pero mucha gente les sigue votando.

    También podemos lanzar un recadito a la generación que ahora tiene de 50 a 70 años: muy poca gente de esa edad lleva una vida precaria, casi todos están bien situados (los que trabajan) o cobran unas pensiones que les cunden mucho. Llevan una vida que no tiene nada que envidiar a la de cualquier alemán o escandinavo de su edad, pero no les importa abocarnos a la precariedad y la miseria a los que venimos detrás. Muchos han incitado a sus propios hijos a meterse en hipotecas impagables o comprarse Audis de 30.000 euros y ahora, por mala conciencia, les dan la sopa boba para que no protesten demasiado (cuánto daño ha hecho en España la solidaridad familiar, es comparable a las antiguas pestes y peor que el cáncer).

    Y esa historia de los jubilados que rebuscan en los contenedores de basura suena a leyenda urbana más que a otra cosa, ya veremos si eso pasa de verdad en los jubilados de dentro de 30 años.

Casta parasitaria española

    Con el mismo título del libro que el año pasado conmoció Italia, el periodista Daniel Montero publica "La Casta", que recoge en 280 páginas los privilegios de los profesionales de la política, en un momento muy delicado por el reciente escándalo social del caso Gürtel.

    El diario El Mundo publicó hace poco más de un mes un artículo relativo a esta cuestión, que se puede ver en el siguiente enlace:

http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2009/731/1255816803.html

    Sin embargo, este artículo y el libro del que habla puede que se hayan quedado cortos, pese a sus buenas intenciones.

    No sólo se trata de ministros, diputados, senadores o alcaldes. El número de altos cargos en las Administraciones Públicas (multipliquemos por cinco al menos respecto del total de los 80.000 electos directamente) ha subido como la espuma y el 99% de los mismos son polítícos.

    Tampoco se dice nada sobre las Cajas de Ahorros y otros organismos públicos (IVIMA, RTVE, las televisiones locales y regionales, RENFE, AENA o cientos de empresas públicas nacionales, autonómicas o municipales) que albergan un montón de enchufados y paniaguados del poder, con sueldos y prebendas más altas si cabe, y que suponen un derroche para nuestros bolsillos. Ahí sí que se debería empezar a meter la tijera, en vez de reducir gastos en I+D o congelar convocatorias de plazas de funcionarios.

    Además, aparte de todas las prebendas legales que se ha autoconcedido toda esta casta, está la madre del cordero, la corrupción generalizada que hace que los políticos corruptos de América Latina (nuestras antiguas colonias precisamente) parezcan monjitas de la caridad al lado de los que tenemos aquí.

    Porque no sólo han ido poco a poco en 30 años limando cualquier atisbo de control y seguimiento del gasto público (hoy los Tribunales de Cuentas son simples refrendadores de presupuestos sin ninguna capacidad sancionatoria o disciplinaria), sino que han establecido leyes penales ad hoc y diversos privilegios legislativos, como prescripciones de apenas tres o cinco años para delitos como el cohecho o malversación de fondos públicos, que hacen imposible, salvo que exista una caza mediática ya trazada de antemano (caso Gürtel, Roldán, Filesa), que algún político responda de sus delitos.

    ¿Cuántos políticos habrá que jamás hayan sido ni imputados por corrupción? ¿De los imputados cuántos han sido condenados? ¿De los condenados cuántos han estado en la cárcel en los últimos 30 años? ¿Y de éstos cuántos han devuelto lo robado?

    El gasto de personal, los gastos suntuarios, los viajes, las dietas o las pensiones no son nada comparable con el daño económico y social que implica la corrupción galopante. ¿O es que creemos que esas mordidas no son siempre directamente pagadas por el sufrido contribuyente en base a mayores impuestos o precios más altos?

Brecha económica generacional en la España actual: jóvenes precarios y mayores opulentos

    Las diferencias de capacidad económica, nivel de vida y poder adquisitivo entre jóvenes y mayores en esta España de primeros del siglo XXI son escandalosas.

    Lo que tiene que aguantar la juventud española en este sentido es para que se le haga una santificación colectiva.

    Mientras la mayoría de españoles de más de 50-55 años viven estupendamente, aunque sepan ni hacer la o con un canuto, los jóvenes ganan muy poco dinero y soportan elevados índices de paro e inseguridad laboral (reflejada esta última en contratos por obra y servicio, o peor aún, becas de "formación", que encubren puestos de trabajo, pero sin derechos laborales).

    Todo ello tiene consecuencias terribles, como que cada vez más gente renuncie a trabajar tantas horas para ganar una miseria (de ahí procede el fenómeno de los llamados "ni-nis", que ni estudian ni trabajan ni se preocupan de buscar trabajo) y que la edad de emancipación se retrase cada vez más, hasta el punto de que muchas personas de más de 30 años ya se ven heredando la casa de sus padres, porque han perdido toda esperanza de llevar algún día una vida independiente.

    Además, ¿nadie se imagina lo incómodo que es vivir con los padres a los 30-35 años y verse con esas edades dándoles explicaciones de todo lo que haces o dejas de hacer, como si fueses un niño o un adolescente? Simplemente, kafkiano, aberrante y contrario a la naturaleza vital.

    Encima de que sufren todo esto, tienen que aguantar que las generaciones anteriores les llamen vagos, acomodados, niños de papá o que son unos viciosos que están todo el día fumando porros y haciendo botellón. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que casi nadie está en esa situación por gusto, si la gente pudiese irse de casa con 25 años, los estudios recién terminados y sólo volver de visita unas pocas veces al año, seguramente lo harían sin dudarlo.

    Por otra parte, las personas de 50 a 70 años (nacidos en la posguerra y años 50) llevan una vida envidiable. Los empleados públicos (tanto funcionarios como laborales), porque tienen muchos trienios y complementos acumulados, y los que trabajan en el sector privado, porque disfrutan de contratos blindados y unas condiciones muy favorables heredadas del franquismo, hasta el punto de que resulta más rentable seguir pagándoles la nómina todos los meses, aunque estén completamente apalancados y lleven años sin aportar nada nuevo ni actualizarse, que despedirles, porque su indemnización cuesta muy cara.

    Tampoco podemos dejar de lado las buenas pensiones que gozan muchos jubilados, aunque haya algunos que estén precarios. Pero considerando que la gran mayoría de estos jubilados tienen la casa pagada y no suelen afrontar grandes gastos, 1.000 euros cunden mucho más a un viejo de 70 años que a un joven de 30 que tiene que pagar alquiler o hipoteca. Así que mientras nos anuncian que el sistema de pensiones corre peligro, muchos jubilados de ahora viven a todo tren, como déspotas orientales, sin importarles mucho el futuro de sus descendientes.

    En definitiva, que la buena vida que llevan los españoles mayores está en buena parte sostenida sobre la precariedad y la pobreza latente de los jóvenes. Pero como existe el colchón familiar las estadísticas de pobreza juvenil quedan muy maquilladas y se oculta la realidad.

Sueldos bajos, pobreza y solidaridad familiar

    Ante las declaraciones de un dirigente de las Nuevas Generaciones del PP, que propone reducir el salario mínimo (actualmente de 624 euros) hasta eliminarlo, se puede razonar que un sueldo de 400 euros (por poner una cantidad inferior al actual salario mínimo español) está muy bien para el que viva con unos padres bien situados, que sean, por ejemplo, médicos o ingenieros con 30 años de experiencia. Porque con el nivel de precios que tenemos, con ese dinero prácticamente te mueres de hambre.

    Es decir, que una persona puede aceptar ese sueldo siempre que tenga detrás un sólido colchón familiar. Porque trabajar perdiendo dinero y sin poder apenas ahorrar es completamente absurdo, tan estúpido como montar un negocio para que no te dé beneficios. Trae más a cuenta fingir una depresión y conseguir una pensión de por vida, aunque sea haciendo trampas.

    Pero tranquilos, que si la gente cobra eso se verá abocada a depender de su familia indefinidamente, muchos vivirán pasados los 40 años con sus padres jubilados, mientras tenemos a los políticos, tanto del Gobierno como de la oposición, repitiendo sus lemas (que de tanto repetirse aburren a las ovejas): "Qué ascazo de juventud", "Vaya gente más comodona, qué bien se está en casa de papá y mamá", "Yo a los 18 me fui de casa para no volver, mientras a esta gente no la echan del hotel familiar ni con agua caliente", "Estos jóvenes sólo saben hacer botellón y jugar a la Play" o "No se mueven por nada, yo a su edad corría delante de los grises y me llevé varios meses en la cárcel" (que den gracias a eso último, que si la gente se moviese algo, no estaría la situación como está). O se echarán las manos a la cabeza si la gente hace cola en próximos años por emigrar a países latinoamericanos o incluso del norte de África (no hay que descartarlo, cosas más raras se han visto).

    De cualquier forma, la solidaridad familiar es la razón de que no tengamos unos niveles de pobreza y delincuencia propios de cualquier país sudamericano.

    Teniendo en cuenta la relación salarios/precios, se puede garantizar que sin apoyo económico familiar el 80%, más o menos, de los jóvenes españoles viviría directamente en condiciones de pobreza. Pero como muchos padres de esos jóvenes (y no tan jóvenes) tienen buenos sueldos (desde simples curritos hasta ingenieros, médicos o funcionarios del grupo A) o pensiones (en el caso de los jubilados) eso "tapa" la pobreza que sufriría mucha gente si no fuese por el colchón familiar.

    Por supuesto, esa solidaridad familiar es una bendición para los poderosos (políticos, banqueros, grandes empresarios) porque con ella la gente no se les echa encima ni arden las calles, es una verdadera cortina de humo que tapa la pobreza.

    Lo peor es que algunos la ven como algo positivo y piensan que la crisis hará que se refuerce la unidad familiar, cuando la familia tradicional es una institución opresora donde las haya y sería nefasto que la solidaridad familiar sustituyese gradualmente al Estado del bienestar, como parece que está empezando a ocurrir.

    Supondría que o tienes una familia bien situada que te proteja o te toca pasar grandes apuros. O que familiares que no se soportan se vean obligados a convivir para no caer en la miseria (de hecho, muchas personas de 30-35 años que viven con sus padres porque no les queda más remedio están hartísimas de ellos, de tener que seguir sus normas y dar a esas edades explicaciones de lo que hacen o dejan de hacer). ¿De verdad desea eso cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo de inteligencia?

¿Por qué la gente no se va de casa? (II)

    En contra del tópico tan repetido de que la gente no se independiza por comodidad, hay muchísimas personas de 30 años (más o menos) que están literalmente hasta las narices de sus padres y deseando mandarles a tomar viento en cuanto se les presente la más mínima ocasión (es decir, que cuando tengan una cierta estabilidad se irán de casa con mucho gusto y sólo volverán de visita unas pocas veces al año, para que no se diga que se han olvidado de su familia). Si sus padres se van unos días, por ejemplo, a la playa y les dejan solos respiran aliviados y sienten como si se hubiesen quitado una gran losa de encima.

    Pero las condiciones de la sociedad y la economía españolas les han obligado a vivir una situación kafkiana, aberrante y completamente antinatural, que sólo se da en unos pocos países más del mundo: Italia, Grecia y quizá Portugal. Si viven con sus padres a esas edades no es por gusto, sino porque no les queda más remedio, aunque tengan que aguantar que les llamen vagos y parásitos (encima de cornudos, apaleados). Los que dicen que los jóvenes no se independizan porque son muy cómodos o porque se está muy bien en casa de mamá sólo demuestran que son unos cínicos, miserables, manipuladores y mentirosos sin escrúpulos.

    Sin embargo, vende mucho en ciertos ámbitos atacar sin piedad a los jóvenes y repetir frases hechas como: "Qué asco de juventud, sólo saben pegarle a los porros", "Mientras yo corría delante de los grises (si fueron tan combativos, ¿cómo es que Franco murió tranquilamente en la cama?) o me mataba a trabajar desde los 12 años, los jóvenes de ahora están todo el día emborrachándose y haciendo botellón" o "Yo me tenía que conformar con un 600 o un 2 CV y estos chavales de ahora van en BMW’s".

    No les entra a la cabeza a estos puretones (que son, al fin y al cabo, la generación de nuestros padres) que ellos lo tuvieron mucho más fácil, que vivieron una etapa de boom económico (los 60 y parte de los 70), en la que entrabas en una empresa de adolescente como aprendiz y si no eras muy torpe te hacían fijo al poco tiempo. O se sacaban una plaza de funcionario con mucha más facilidad que ahora.

    Se casaban a los 20 y pocos años trabajando sólo el marido y tenían fácilmente tres o cuatro hijos, sin ir muy apurados económicamente. Ahora, la edad media de matrimonio ha trepado hasta cerca de los 35 años y la natalidad es prácticamente nula (si exceptuamos a los gitanos e inmigrantes, sobre todo del norte de África y de países andinos, como Ecuador o Bolivia). De eso también se quejan mucho los cincuentones, diciendo: "Claro, estos jóvenes no quieren hacer sacrificios y se gastan el dinero en viajes a Cancún y cenas por todo lo alto" o "Se casan a los taitantos porque hasta esa edad están con el botellón y sólo piensan en divertirse" (como si pasarlo bien fuese un crimen, a algunos se les nota demasiado el tufo de viejos amargados).

¿Por qué la gente no se va de casa?

    Por regla general, en ambientes de gente mayor (en torno a 50-60 años) suele quedar bien atacar e insultar a los jóvenes con frases tipo como "Qué asco de juventud, sólo sabe emborracharse y drogarse", "Son todos una panda de vagos, a su edad yo llevaba años cargando sacos o deslomándome en el campo", "No se mueven por nada, yo y mis colegas cuando éramos adolescentes corríamos delante de los grises y siempre estábamos en riesgo de ir al talego", "Qué bien se está en casa de papá y mamá" o "No quieren tener hijos porque son unos comodones, que aprendan de los inmigrantes, que son muy sacrificados".

    Pero no es nada nuevo, la crítica sin piedad a la juventud siempre se ha producido en la historia. Ya dijo el filósofo griego Sócrates, hace casi 2500 años: "Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros."

    La realidad es que una parte mínima de las personas que viven con sus padres después de los 30 años (como ocurre frecuentemente hoy día) lo hacen por gusto o comodidad, casi todas están así porque no les queda otra opción. Es completamente falsa la leyenda urbana de que la gente no se va de casa ni tiene hijos porque derrocha el dinero en drogas caras, como la cocaína, viajes a Cancún o Punta Cana y coches de 30.000 euros para arriba (no todo el mundo puede permitirse ese tren de vida, y menos ahora, que los bancos y cajas se han puesto más estrictos a la hora de conceder créditos al consumo).

    Seamos serios, ¿quién va a arriesgarse a tener niños, o simplemente independizarse, ganando apenas 800 euros y viviendo en una gran ciudad, donde todo es más caro? Es cierto que las mujeres se van de casa antes porque suelen emparejarse con hombres mejor situados y con más dinero que ellas (por ejemplo, becarias submileuristas o cajeras de supermercado con novios funcionarios de los grupos A y B). Pero un hombre soltero que gane menos de 1.200-1.300 euros, si se emancipase, lo haría prácticamente con una mano delante y otra detrás, o compartiendo piso con más gente.

    Y francamente irse de casa para vivir con dos o tres desconocidos, comiendo garbanzos todos los días y sin poder llevar una vida social medio decente no merece la pena. Para eso, mejor te quedas con tus padres hasta que puedas independizarte en unas condiciones dignas y sin perder demasiada calidad de vida.

    En fin, puedo decir sin problemas que una buena parte de las personas que conozco de entre 30 y 45 años tienen como máximas aspiraciones en su vida conseguir una pensión vitalicia por incapacidad permanente, fingiendo una minusvalía o enfermedad física o mental, y heredar los pisos de sus padres. Hay alguno que está parado o de becario submileurista, pero es de familia muy acomodada y espera heredar hasta cuatro casas.