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El blog de Silverfox

Parecidos razonables

    Como no todo en este blog van a ser análisis políticos y sociológicos de actualidad o sesudos artículos sobre la situación de la economía española, se inicia una nueva sección.

    Si hay algo evidente, es que todos tenemos un "doble", una persona que se parece mucho a nosotros, hasta el punto de que si nos pusieran delante de ella pareceríamos hermanos gemelos. Pues bien, muchos famosos se parecen entre ellos y cualquiera diría que son parientes próximos.

    Empecemos con este ejemplo: el presentador de televisión J.J. Santos y el presidente francés Nicolas Sarkozy:

   

    Salma Hayek y Shakira (esta última, con su look natural, antes de teñirse de rubia):

       

    Este es todo un clásico: el presidente español Zapatero y el personaje cómico británico Mr. Bean:

   

    Dos guapas actrices que parecen gemelas, o la misma persona con diferente peinado (Natalie Portman y Keira Knightley):

   

    Otro parecido muy evidente: el ex-lehendari Ibarretxe y el comandante Spock, de Star Trek:

   

Un ejemplo de la pérdida de capacidad adquisitiva del trabajador español

    Comparación real de la disminución de poder adquisitivo de la clase trabajadora en los últimos 30 años:


Año 1978

 

Salarios:


Salario base administrativo de 2ª de Talleres Norvasa: 28000 pts. (168 € actuales) al mes

Salario mínimo interprofesional (SMI) de la época: 18000 pts. (108 €) mensuales.

 

Valor inmueble:


Piso de 90 m2. En extrarradio de una gran capital: entre 400.000 y 600.000 pts. (2400 a 3600 €)


Carburantes:

 

Litro de gasolina: 24 pts. (14 céntimos de euro)

 


Varios:


Periódico: 8 pts. (5 cts. de euro)

Transporte público: 5 pts. (3 cts. de euro)

Barra de pan: 9 pts. (menos de 6 cts. de euro)

 


Año 2007

 

 

Salarios:

 

Salario base administrativo de 2ª en Talleres Norvasa: 872 € mensuales


Salario mínimo interprofesional (SMI): 570 € mensuales

 

Valor inmueble:

 

Piso de 90 m2. En extrarradio de una gran capital: entre 220.000 y 350.000 €

 

 Carburantes:

 

 Litro de gasolina: 1.10 €

 

 

Varios:

 

Periódico: 1 €

Transporte público: 1 €

Barra de pan: 55 cts.

 

Con estos datos se puede asegurar lo siguiente:

 

Un trabajador medio podía comprar en 1978….


1 piso con 17 mensualidades

1166 litros de gasolina con 1 mensualidad

3500 periódicos con 1 mensualidad

5600 billetes de autobús con 1 mensualidad

3111 barras de pan con 1 mensualidad

 


Un trabajador medio puede comprar en 2007…

 

1 piso con 320 mensualidades

792 litros de gasolina con 1 mensualidad

872 periódicos con 1 mensualidad

872 billetes de autobús con 1 mensualidad

1585 barras de pan con 1 mensualidad

 

Dramático futuro de los jóvenes españoles

    Hoy en España más de la mitad de los jóvenes serían pobres si se independizasen y abandonaran el hogar familiar. Cuatro de cada diez jóvenes de 26 a 35 años de edad viven aún en casa de sus padres, lo que maquilla estadísticamente las cifras reales de pobreza que se producirían si abandonaran la casa paterna y tuvieran que afrontar gastos de vivienda, como la hipoteca o el alquiler, ya que en ese caso las tasas de exclusión social crecerían hasta alcanzar cifras cercanas al 60%, más propias de un país centroamericano o del Sudeste asiático que de Europa. La situación se agravaría aún más si "osaran" vivir en pareja, o tuvieran un hijo en hogares donde sólo uno de los dos miembros trabajase, lo que dispararía los niveles de pobreza hasta un 81% en ese grupo de edad.

    Muchos de los jóvenes españoles no pueden afrontar un mínimo proyecto de vida que incluya la legítima aspiración de tener un hogar propio y descendencia, algo cada día más complicado si no cuentan con ayuda familiar, aunque lleven un alto nivel de vida, completamente artificial, gracias al dinero de sus padres. De hecho, los bajos sueldos de la población juvenil no les permiten disfrutar de los parámetros de calidad de vida, bienestar y seguridad económica de los que gozaron no hace mucho sus padres, por lo que la desaparición inevitable a medio y largo plazo del colchón económico y de soporte a todos los niveles que representan los progenitores tendrá graves consecuencias socioeconómicas en las condiciones de vida de este sector de la población.

    Más de un tercio de los universitarios españoles trabaja en empleos precarios que no necesitan alta cualificación y que podría realizar cualquier persona con el Graduado Escolar o el título de la ESO, cobrando salarios mucho más bajos de lo que les corresponderían en caso de ejercer su profesión original, según un estudio de la Agencia Nacional de Evaluación de Calidad y Acreditación (ANECA) editado recientemente.

    Más del 45% de los trabajadores españoles entre 25 y 29 años tiene además un contrato temporal, lo que representa el doble que la media europea, según la agencia estadística Eurostat, con el consiguiente deterioro en las condiciones de vida que esta inseguridad implica para el desarrollo de un proyecto de futuro.

    Los titulados universitarios españoles no logran estabilidad laboral ni siquiera más de cinco años después de graduarse (hoy es hasta relativamente frecuente ver becarios preparadísimos y con una formación impresionante que terminaron la carrera hace diez años), y muchos no conseguirán nunca ocupación en la profesión para la que se prepararon durante años (¿quién no conoce a algún camarero, telefonista o limpiadora, con todo el respeto hacia esas profesiones, con estudios universitarios?). A estos datos habría que sumar las condiciones laborales de los jóvenes que ni siquiera han tenido la oportunidad de formarse y especializarse, cuyo horizonte vital a largo plazo es aún más descorazonador que el de los que disponen de estudios superiores.

    Todos ellos son hijos e hijas de la Europa del capital y de la precariedad laboral sin fronteras: jóvenes que viven para trabajar, sufriendo horarios interminables que no constan en las mil y una modalidades de contrato (o sin contrato siquiera, como es el caso de los becarios), con enormes dificultades para llegar a fin de mes y sin posibilidad de un mínimo ahorro ni de darse un capricho (a no ser que vivan con sus padres y les financien su tren de vida), sin derecho siquiera en muchos casos al disfrute de vacaciones, porque sus contratos se extinguen en los meses de verano para reaparecer misteriosamente justo después. Y en este contexto, la CEOE se atreve a pedir todavía más flexibilidad laboral.

    Ciertamente el panorama es infinitamente peor que en los años 70. La pregunta que nos podemos hacer es: ¿Cómo cambiar esta realidad y ofrecer a nuestros jóvenes un futuro más digno?

¿La generación más maltratada de la historia?

    La generación maltratada.  
 
    A principios de los 90 el país pasaba por una crisis económica como la actual, con tasas de paro similares a las de ahora, en torno al 20%. Sin embargo, la vivienda era relativamente barata. Lo caro era el crédito, con tipos de interés de hasta el 16%, por eso la vivienda era "barata", porque los prestamos al 16% limitaban mucho el dinero que se podía pedir prestado, y eso tiraba los precios de la vivienda hacia abajo. Así, la vivienda era barata en terminos de precio pero no de hipoteca para pagarla. Sin embargo, eso duró poco, pues de 1995 a 1998 los tipos de interés cayeron al 4%.

    Ahora, el empleo está tan mal como a principios de los 90, pero la vivienda no está tan bien como en aquellos años. Los pisos, aunque lleven dos años de bajadas, valen de media cuatro veces más que a principios de los 90, y aunque los tipos de interés están algo más bajos (1,5%) esto es algo excepcional, y en poco tiempo se situarán en un al menos un 4%, que es lo que pronostican todos los expertos.  
 
    Resumiendo, en los 90 teníamos: paro alto, vivienda asequible, tipos de interés alto (pero bajando rápidamente). En 2010 tenemos: paro alto, vivienda cara, tipos de interés bajos (pero que subirán con total seguridad). Vamos, en peor situación que en los 90, que ya es decir.  
 
    Somos además la generación maltratada por la jubilación. Mientras hemos sido espectadores impasibles del fenomeno de las prejubilaciones masivas vividas en los últimos 10 años (muchas de ellas incluso antes de los 52 años, lo cual era manifiestamente ilegal), estamos asistiendo ahora a ver como nos tendremos que jubilar con 67 años, que seguro que más tarde o temprano se quedará en los 70 años, porque lo de ahora de subir dos años más es sólo un parche para ir tirando los próximos años, y lo de los 70 no nos lo va a quitar nadie, a menos que expulsemos a la actual clase política. Pero eso no es todo. Nos jubilaremos mas tarde, y también cobraremos menos, pues para el cálculo de nuestras pensiones no se haría con los últimos 15 años como ahora, es posible que ni siquiera se quede en los 25 años (pese a que el sistema actual es perfectamente viable), sino que más tarde o temprano nos podrán imponer que se haga con la media de sueldo de toda nuestra vida laboral.

    Es decir, que se tendrá encuenta ese magnífico sueldo con el que muchos empezamos a trabajar con 20 años en el McDonald’s, mientras que los que se jubilan ahora, o prejubilan, lo hacen con sólo los últimos 15 años trabajados. Conclusión, trabajaremos más años que nuestros padres, y como regalo, cobraremos menos que ellos. Qué gran injusticia. Gente que se jubila con 50 años, y otros con 70. Que son 20 años de diferencia. Y cobrando menos que ellos.  
 
    Esta va a ser la primera generación de españoles que viva peor que sus padres. Si no, ¿quién hoy en día se puede permitir lo que hicieron nuestros padres, como mantener una familia de 4 ó 5 miembros, con un solo sueldo, y pagar además un piso a tocateja o en 10 años como máximo?

    Es fácil ver administrativos, que apenas tienen el graduado escolar y que ven como sus hijos, licenciados, con máster, otros posgrados y varios idiomas, no pueden acceder ni a una mísera plaza de auxiliar administrativo o se llevan con becas hasta bastante después de los 30 años. Tampoco es raro ver funcionarios administrativos con piso en el centro de Madrid, Barcelona, Sevilla o Zaragoza, comprado cuando la vivienda valía lo que tenía que valer, y a su lado compañeros funcionarios del grupo A, como ingenieros, arquitectos o psicólogos, que no se pueden comprar la casa que tiene su subalterno administrativo, y se tiene que conformar con un piso a las afueras, a pagar en 30 años, cuando el otro ya lo tiene más que pagado en menos de 10 años.

Sobre la reducción de la Oferta de Empleo Público (OEP) y los funcionarios

    La vicepresidenta Elena Salgado ha anunciado esta mañana en Radio Nacional de España (RNE) que por cada diez funcionarios que se jubilen sólo se repondrá a uno; es decir, que se amortizarán el 90% de las plazas. Sin embargo, no se reconoce que se están suprimiendo miles de puestos necesarios al reducir la Oferta de Empleo Público, a pesar de la oleada de jubilaciones que se avecina para los próximos diez a quince años, y produciendo una "becarización" (y también precarización) de la Administración Pública.

    ¿Cómo funciona el procedimiento? Muy sencillo: se jubilan los funcionarios en cuestión y se amortizan las plazas, eliminándolas de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT). Pero como el trabajo que hacían sigue siendo necesario en muchos casos, se les sustituye por becarios, que con suerte cobran la mitad, no tienen contrato ni están dados de alta en la Seguridad Social y sufren una precariedad laboral espantosa, aunque sean licenciados con masters u otros posgrados, idiomas y muy puestos en nuevas tecnologías (si bien no tienen la experiencia práctica de un trabajador que lleva años ejerciendo su profesión).

    En esas condiciones, a nadie le debe extrañar que haya personas preparadísimas que siguen con más de 30 años dependiendo de las becas "de formación", y más que habrá si congelan la Oferta de Empleo Público (o bien se irán al extranjero a buscarse la vida, no cabe duda de que la emigración de personal cualificado va a ser un fenómeno social de primer orden en la España de los próximos años).

    Además si no salen plazas de oposiciones se vendrá abajo el último reducto de empleo estable que quedaba en este país, al menos para los más jóvenes (no hablemos aquí de los cincuentones que tienen contratos blindados y no se les echa ni con agua caliente, porque su despido sería una ruina para la empresa, o bien saldría más caro que pagarles religiosamente la nómina todos los meses aunque no hagan nada y lleven 30 años sin actualizarse ni aprender nada nuevo). ¿Qué salidas pretenden los del Gobierno que busque la gente si no consigue una estabilidad, emigrar masivamente al extranjero, como hace 50 años, jugar todas las semanas a la quiniela y la lotería por si hay suerte y toca algo, aunque sean pedreas, ligarse una famosa y pegar el braguetazo o estar de becario-precario hasta la jubilación y heredar el piso de sus padres con 50 y tantos?

    Pero los que tanto se quejan de los funcionarios, como si estos fueran los causantes de todos los males de España, suelen ser empleados de la privada, quemados y amargados, de esos que los fines de semana mientras cenan con sus colegas ponen a parir a su jefe, pero después son los más pelotas del mundo: por ejemplo, si su boss tiene un niño y se hace una colecta en el trabajo, son con diferencia los que más dinero aportan, quizá esperando que les caiga un ascenso o un aumento de sueldo. Además de envidiosos, tienen menos luces que una patera, muchos votan al PSOE, son monárquicos a tope y ven estupendo que los Borbones se lleven dinero del Estado todos los años por no hacer nada o se alegran de que su ídolo del fútbol o cantante favorito cobre una riada de millones de euros al año, como si Cristiano Ronaldo o Alejandro Sanz les fuesen a regalar algo.

    O bien son personas que se quejan a todas horas de la juventud, de que la gente se va de casa a los 40 años (y cada vez más tarde) porque es muy floja o está muy cómoda viviendo con los padres o de que la natalidad no sube ni de milagro. ¿Qué esperan que haga un becario o un contratado por obra y servicio que difícilmente llega a 1.000 euros de sueldo mensual, que comparta a los 30 un piso-patera o se vaya a vivir bajo un puente? Si alguien vive con sus padres a esa edad es muy raro que lo haga por gusto, lo màs probable es que no le quede más remedio y que esté hasta las narices de tener que dar explicaciones y de que le impongan sus normas, como si fuese un crío de 12 años. Y tener hijos, ni pensarlo, ¿alguien con dos dedos de frente puede pretender que los mileuristas se pongan a fabricar bebés como conejos, aunque no tengan con qué mantenerlos y se vean obligados a encasquetarlos a los abuelos o a un tío soltero que no tenga otra cosa mejor que hacer que criar a los hijos de otra persona, e imiten las costumbres tercermundistas de los inmigrantes árabes y sudamericanos?

    Incluso, hay funcionarios de los grupos más bajos (como auxiliares administrativos o conserjes) que sacaron plaza hace varios años y todavía viven con sus padres, sobre todo en grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza o las capitales vascas, donde la vivienda es más cara. Pero es igual, todavía hay gente que se cree que los funcionarios ganan millones, viven en La Moraleja, en Pedralbes o en chalets de La Palmera, comen caviar Beluga todos los días y coleccionan coches deportivos.

Más pruebas de la viabilidad de las pensiones

    Observando diversos comportamientos y actitudes, da la sensación que la mayoría de los españoles se han dejado convencer y creen que realmente las pensiones no son viables. Es decir, otorgan credibilidad al discurso oficial. Pero se puede demostrar que la inviabilidad del sistema de pensiones no deja de ser un mito que, si se analiza en profundidad, carece de bases sólidas.

    Un mito es una creencia popular fundada en diferentes razones y que la mayoría de la gente da por buena, pero que es claramente falsa, o en cualquier caso sólo una verdad a medias.

    Primer mito: España ya gasta mucho en pensiones

    FALSO: datos a considerar (no son opiniones ni creencias subjetivas, vienen del EUROSTAT):

    1) PIB español per cápita es el 91% del promedio de la UE-15 (100%).
    2) En cambio, el gasto en protección social en España es el 19,7% del PIB mientras que el promedio de la UE-15 es el 28,3% (es decir, casi nueve puntos porcentuales por debajo).
    3) La pensión media contributiva en España es sólo el 68% de la pensión media contributiva de la UE-15.
    4) Y la pensión media no contributiva es sólo el 46% (ni siquiera la mitad) del promedio de la UE-15.


    Segundo mito: Asumir que la esperanza de vida mide los años que las personas viven y disfrutan de las pensiones


    En otras palabras, el mito consiste en asumir que como la esperanza de vida en España ha crecido en cuatro años en los últimos tiempos (dato objetivo cierto), el promedio español vive ahora cuatro años más y por lo tanto se beneficia de las pensiones cuatro años más.

    Es FALSO. Contraejemplo numérico:

    1er caso:

    Juan muere a los 60, Manolo a los 80, por lo tanto esperanza de vida 70, número total de años de pensiones actual entre los dos, 0+15=15.

    2do caso:

    Ana muere a los 71, María muere a los 71, por lo tanto esperanza de vida 71, número total de años de pensiones actual entre las dos, 6+6=12. Menos con más esperanza de vida, como se puede observar.

    La cuestión está en comprender que en España la esperanza de vida ha aumentado no sólo porque los viejos duren más (que también ha influido, sin duda, pero no es el único factor) sino porque menos personas jóvenes fallecen a una temprana edad. 

    Tercer mito: El promedio es el indicador más adecuado para el análisis de las pensiones.

    FALSO, porque no se tienen en cuenta las variaciones del promedio (es falso al menos si se tiene en cuenta la equidad además de la eficiencia económica por ser éste un aspecto tan delicado para la cohesión social). Es un hecho estudiado que el nivel de salud de la población depende, sobre todo, de la clase social a la cual se pertenece. Ejemplificando para que se entienda: un trabajador no cualificado tiene, a los sesenta años, un nivel de salud similar al de un banquero tiene a los setenta años. Es injusto, por lo tanto, perdirle al primero que continúe trabajando dos años más para pagar las pensiones del segundo que le sobrevivirá diez años.

    Cuarto mito: El crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones es excesivo

    El argumento basado en este mito proclama que el porcentaje del PIB en pensiones subirá de un 8,4% en el año 2007 a un 15,1% del PIB en el año 2060, porcentaje que la sociedad no podrá absorber. Es una noticia alarmante (lo que puede pasar en el 2060) que requiere una intervención ya y ahora (se disminuyen los beneficios de los pensionistas este año, como empezando a retrasar la edad de jubilación). Este mito tampoco es cierto. Se deja de lado el crecimiento de la productividad sobre el PIB del año 2060. Supongamos que el crecimiento anual de la productividad es un 1,5%, un crecimiento que incluso el Banco de España admite como razonable. Entonces el valor del PIB español será 2,23 veces mayor que el PIB del año 2007. En consecuencia, en el año 2060 habrá más recursos para los pensionistas que los que hay hoy, porque sólo se utilizarían para los pensionistas el 15,1%, no de 100, sino de 223.

    Quinto mito: Asumir que las proyecciones (estimaciones) demográficas se cumplen

    Se puede rebatir, porque normalmente existen enormes dificultades en calcular cambios demográficos tan largos como a 50 años vista. Y un buen ejemplo de ello es que los bancos y las cajas publican desde hace tiempo informes anunciando el colapso de las pensiones (1992, 1998, 2002, 2005, 2009). Además, en cuanto a la evolución de la pirámide demográfica, lo importante en relación a las pensiones no es el número de jóvenes y adultos por anciano, sino el número de cotizantes y la cantidad de cada cotización por beneficiario. Y tanto el uno como el otro, hasta ahora al menos, han estado subiendo en España.

    Con esto, se terminan de desterrar los mitos sobre la inviabilidad del sistema español de pensiones.

    Todo lo anterior no impide que se haga imprescindible la reforma de ciertos criterios para el cálculo de pensiones:

    1) Impedir las prejubilaciones utilizadas por el mundo empresarial para realizar cambios en las plantillas.
    2) Flexibilización de la edad de jubilación para que aquellas personas que desearan jubilarse más tarde, lo pudieran hacer (pero siempre de forma voluntaria). Ver la jubilación como un derecho, no como una obligación.
   3) Que a los diputados y senadores no les baste sólo con siete años.

    Por último, ¿qué hay detrás del discurso del Gobierno? ¿Qué es lo que, desde hace tiempo, y no sólo en esta crisis, pretenden?

    Aquí ya dejamos los hechos objetivos y las cuestiones metodológicas y entramos en el terreno de las especulaciones, opiniones y creencias. El quid de la cuestión está en que desde hace décadas, las entidades financieras y de seguros privadas españolas pretenden “privatizar” la Seguridad Social por el atractivo que representa manejar esa enorme cantidad de dinero. En términos económicos, se trata de pasar de un sistema de reparto (el actual) a un sistema de capitalización individual gestionado por manos privadas (como hay en otros países como Chile).

    Concretamente, se plantea este escenario: en el nuevo sistema de pensiones habría un sistema de reparto universal mínimo (el actual devaluado, es decir, jubilación a los 70 y pensiones reducidas porque se actualizarían según índices menores que la inflación o los salarios), otro de cotización obligatoria (3-5% de la nómina de los trabajadores) y por último otro, también de cotización individual, voluntario.

    Para rizar el rizo, como la medida es impopular (se comprueba en Facebook, donde más de 200.000 personas se han unido a un grupo contra el retraso de la edad de jubilación a 67 años), los gobiernos estatales quieren hacer pasar la responsabilidad de su instauración a la Unión Europea. Ella sería la mala de la película “en favor de las generaciones futuras”.

Jubilación, pensiones y gasto público

    Hace unos días, el Gobierno español ha declarado su intención de subir la edad de jubilación a 67 años para que el sistema de pensiones pueda aguantar algo más de tiempo.

    Sin embargo, no se ven muy claras las ventajas de esta medida, que parece bastante contradictoria. ¿Por qué? 

    Muy sencillo: tenemos cientos de miles jóvenes con mucho más potencial productivo que los mayores de 60 años. Pero no tienen posibilidad de entrada en el mercado laboral español, que se encuentra colapsado. Hay una gran cantidad de gente que rinden bastante por debajo del 100% (en parte, por la edad, el cansancio y la disminución de facultades físicas y mentales) y en cambio hay unos jóvenes con enormes ganas de trabajar y poner en práctica lo estudiado durante 20 años de su vida, en vez de prolongar artificialmente su formación y tener que estudiar dos carreras y varios masters hasta los 30 años porque no hay puestos de trabajo para ellos (o, en el mejor de los casos, verse años y años con becas miserables, sin un mínimo de estabilidad).

    ¿No es eso ilógico y poco coherente?

    Para que las pensiones estuvieran garantizadas se podrían recortar diversas partidas de gastos:

    - Bajada de sueldo de un 40% a los políticos en general, desde ministros hasta alcaldes y concejales de pequeños municipios, pasando por senadores, diputados, delegados del Gobierno en las Comunidades Autónomas o directores generales. Tanto como se proponen recortes de gasto público, deberíamos empezar por la casta política.

    - Eliminación de Planes E, 2000E y demás ayudas al consumo. Las empresas que no sean viables, deberían caer y terminar quebrando. Es ley de vida. ¿No estamos en una economía de libre mercado? Pues que se aplique en serio, nada de subvencionar a fondo perdido negocios que no sean rentables.

    - Eliminación de la jubilación de políticos por trabajar (si se le puede llamar así) sólo 8 años.

    - Acabar con el pozo sin fondo que representan algunos gastos de nuestros dirigentes, como los coches oficiales o las reformas de despachos.

    - Suprimir la monarquía, o en su caso rebajar drásticamente la asignación a la Casa Real (como están haciendo otros países europeos). No tiene sentido que en el siglo XXI unas personas, por el hecho de haber gestionado bien la transición a la democracia y por ser de “sangre azul” tengan derecho a comer de nuestros impuestos de forma vitalicia. Sería más razonable una república con un sistema centralizado de administración territorial, al estilo francés. Buscando la eficacia y eficiencia. Ya sólo eliminando esto conseguimos ahorrar 10 millones de euros anuales.

    - Aplicar la justicia de verdad. Igualdad y cumplir los deberes y responsabilidades que nos tocan a cada español. Quien cometa un delito (sea el que sea) que se pase en la cárcel 10 años sin ver la luz y haciendo trabajos útiles, ya está bien de que las prisiones españolas parezcan hoteles de cinco estrellas. Quien robe de las arcas públicas, 20 años sin ver la luz o cadena perpetua. Para quien mate, podríamos plantearnos la restauración de la pena de muerte.

    - Dejar de financiar con dinero público a la Iglesia Católica, los colegios religiosos y otras confesiones (evangélicos, musulmanes, judíos). Eliminar o reducir en gran medida las subvenciones a las ONG's, que precisamente significa Organizaciones No Gubernamentales. Si es cierto que no son gubernamentales, que se financien por su cuenta, con las cuotas de sus socios y colaboradores o con otras fuentes que no dependan del dinero público. Al recibir tantas subvenciones estatales y de otros organismos públicos, dejaría de tener sentido que se llamasen ONG's, más bien serían OSG's (Organizaciones Sï Gubernamentales).

    Sólo con esto lograríamos, no sólo garantizar las pensiones, sino que si hacemos números, hasta podríamos subir el importe de las pensiones mínimas.

Algunas cuestiones sociales

    En el actual escenario de crisis económica y de incertidumbre respecto al futuro podemos plantearnos varias preguntas, recapitulando y ampliando los temas planteados en el artículo Equilibrio social en la España actual:

    1. El que antes, cuando la economía presuntamente iba bien, ya era submileurista, ¿cuánto cobraría ahora? ¿500 euros?

    2. ¿Cómo se podría salir adelante con unos ingresos tan bajos en ciudades caras,  como Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza o las capitales vascas?

    3. ¿Cómo se mantiene una familia, quién tendrá hijos?

    4. ¿Cuánto tardaremos en convertirnos en un país tercermundista?

    5.  ¿Quién va a comprar vivienda?

    Sobre las dos primeras, se puede resumir de esta manera:

    - Se puede vivir con un sueldo submileurista o hasta de 500 euros (como se plantea en el enunciado de la primera cuestión) en grandes ciudades como Madrid o Barcelona estando en casa de los padres indefinidamente. Como la solidaridad familiar española es muy fuerte y parece que se va a reforzar aún más en estos años, la gente puede permitirse el lujo de aceptar esos salarios: los usan para sus gastos, como viajar, comprarse ropa o irse de copas los fines de semana, mientras las necesidades básicas (vivienda, alimentación) corren a cargo de sus padres. Habrá más y más gente que nunca se independice y se verá con 60 años heredando la/s casa/s de sus padres.

    Y en el caso de las chicas (aunque sea recurrir a un tópico), si son avispadas, muchas se echarán novios bien situados, con sueldos de 1.500 euros para arriba. Por ejemplo, se dan casos de becarias que ingresan 800 euros/mes (algunos hasta consideran privilegiados a los becarios con la que está cayendo, aunque sigan en esa situación 10 años después de haber acabado los estudios) y se han casado o ennoviado con funcionarios técnicos de los grupos A y B (ahora se llaman A1 y A2), médicos o ingenieros con varios años de experiencia. De esta forma, pasan directamente de vivir de sus padres a depender de sus parejas.

    -  Sobre el punto de cómo va la gente a mantener a una familia y tener niños, nos podemos remitir a estos enlaces:

    http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Landeskunde-Spanien/Datos%20generales/Demograf%C3%ADa.htm (ver segundo artículo)
    http://www.elguijarroblanco.es/2009/11/22/el-peso-demografico-de-los-inmigrantes-seguira-aumentando-en-espana-durante-los-proximos-diez-anos/

    Simplemente, los españoles estamos renunciando a tener hijos, si exceptuamos a los ricos (banqueros, grandes empresarios, políticos, futbolistas, cantantes famosos) y las familias del Opus. Y hacemos bien: si somos la primera generación en la historia que vive peor que sus padres sin haber sufrido una guerra ni una catástrofe natural, preferimos no tener hijos, porque tampoco estamos seguros de que vayan a volver a vivir mejor.

    El problema es que se verá una caída en picado de la población española de origen, mientras los inmigrantes (sobre todo los musulmanes procedentes del norte de África) se reproducen como conejos. El resultado de todo esto: una rápida sustitución demográfica de españoles blancos por hijos de inmigrantes. Si no somos capaces de detener este fenómeno, vayámonos haciendo a la idea de que dentro de una generación estaremos rezando en dirección a La Meca, estudiando árabe, llevando fez o turbante y sin poder comer cerdo ni beber nada que tenga alcohol (se acabaron los cubatas, la cerveza, el whisky o el vino y desaparecerán los botellones o sólo se podrán hacer de forma muy clandestina). En Francia, después de tres generaciones de constante inmigración de las antiguas colonias africanas (en buena parte, de Argelia), los musulmanes son ya el 10% de la población (y mucho más en ciudades como Marsella), pero aquí el proceso será más rápido.

    - Respecto a la cuarta cuestión, no hace falta preguntarse cuánto tardaremos en convertirnos en un país tercermundista: ya lo somos. ¿No son rasgos tercermundistas la cada vez mayor desigualdad social, la falta de inversiones en I+D, que los científicos e investigadores más preparados tengan que irse al extranjero y muchos ni se planteen volver, aunque sólo sea para visitar a la familia unas pocas veces al año, que se haya desmantelado la industria en los últimos 25 años y que en muchas regiones españolas el 90% de las personas de 30 años vivan todavía con su familia? A todo eso, podemos unirle la solidaridad familiar española, que aunque a primera vista sea una cualidad positiva, en realidad es un arma de doble filo, que crea personas dependientes y a las que les cuesta buscarse la vida por su cuenta, además de ser un verdadero sustituto del Estado del bienestar: muchas funciones que deberían ser del Estado y otros poderes públicos son asumidas directamente por la familia. Esto también nos equipara a otras sociedades, como las de los países árabes o el África negra, donde la excesiva importancia de la familia se refleja en la organización social, en las kabilas y tribus.

    - Acerca del último punto, está muy claro: o bajan los precios de los pisos a niveles de hace 30 años o suben los salarios. Pero como haya una deflación salarial y los bancos dejen de conceder créditos como hace unos cuantos años, casi nadie podrá comprar vivienda a los precios actuales. Por tanto, la única solución para reactivar el mercado es que los precios se reduzcan un 90% y que sea fácil encontrar pisos a menos de 50.000 euros. Si no, seguiremos viendo casas que llevan años sin venderse.

    - Finalmente, aunque no sea respondiendo directamente a alguna de las anteriores preguntas, si el consumo interno no se hunde es por dos razones: porque la gente de 50-60 años con contratos blindados o plazas de funcionario conseguidas en los años 70 y 80 y casas terminadas de pagar desde hace muchos años mantiene un elevado nivel adquisitivo que les permite seguir comprando productos y porque la mayoría de los jóvenes parados o con becas y contratos por obra y servicio que raramente llegan a 1.000 euros de sueldo viven con sus padres, que pertenecen al grupo anterior y siempre pueden pedirles dinero para sus gastos.

    Así, no es raro ver becarios que cobran 800 euros, pero se permiten un alto tren de vida (aunque completamente artificial) gracias a la ayuda económica de sus padres: móviles, mp4’s, ipods y Play Stations de últma generación, coches nuevos que no bajan de 18.000-20.000 euros, almuerzos o cenas todos los meses en restaurantes caros y viajes de, al menos, 15 días o incluso de un mes entero en verano a Londres, Dublín o Amsterdam (aparte de las escapadas en Navidad, Semana Santa y puentes). Por supuesto, si tuviesen que vivir por su cuenta únicamente de su propio sueldo ni podrían soñar con ese nivel de vida, sólo subsistirían a duras penas y hasta caerían en la pobreza.