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El blog de Silverfox

¿Durará mucho la crisis española?

    En economía, las crisis pueden tomar 3 formas:

    1. El PIB durante un periodo de tiempo determinado cae hasta tocar a un fondo, y de ahí rebota hasta alcanzar el nivel anterior al comienzo de la crisis.

    2. El PIB cae; luego, gracias a los estímulos aplicados por los gobiernos a la economía vía inyección de capital en el sistema, incremento de la obra pública o creación de empleo subvencionado se recupera débilmente.

    A veces, estas medidas son insuficientes, y la recuperación del PIB no llega a la cota previa a la crisis, volviendo éste a caer. En la actual crisis, a varios países les sucederá esto, y quizá Estados Unidos sea uno de ellos.

    3. Se hunde el PIB y jamás vuelve a las cotas previas: éste podría ser el caso español.

    La historia económica de España se resume en una sola palabra: crisis.

    En efecto, salvo en la época del desarrollismo franquista, cuando España llegó a crecer a tasas del 10 % anual, vivió su etapa de mayor prosperidad en siglos y llegó a convertirse en la séptima potencia industrial del mundo, y durante el gobierno de Aznar -los años de crecimiento posteriores, ya con Zapatero de presidente, no fueron más que los beneficios heredados de la época de Aznar -, España normalmente ha estado en crisis, con elevadas tasas de paro estructural, especialmente desde mediados de los años 80, cuando se desmanteló la industria y se empezó a consolidar el tejido productivo basado en la construcción (mejor dicho, especulación inmobiliaria) y el turismo.

    Esta crisis permanente se intentaba mitigar a través de la emigración de españoles, primero a América, y tras la Segunda Guerra Mundial, a Europa.

    Aznar heredó en 1996 un país hundido, con la Seguridad Social al borde de la quiebra, una corrupción generalizada, similar o incluso más grave que la de los países latinoamericanos, y con una tasa de paro de cerca del 25 %. Con un gobierno de técnicos brillantes  -Cascos y Rato entre otros, nada que ver con esta banda de mediocres- sacó a España de su sempiterna crisis y su primera legislatura (de 1996 a 2000) fue brillante, por eso el PP obtuvo mayoría absoluta hace diez años.

    El nuevo presidente logró meter a España en el euro, lo que nos hizo beneficiarnos de créditos baratos -hasta entonces, los créditos hipotecarios se iban fácilmente al 15% de interés-, pero este dinero barato y repartido con excesiva alegría por los bancos, propició el surgimiento de una burbuja inmobiliaria que explotó a principios de 2008 (el Banco de España ya sabía que íbamos a entrar en una terrible crisis, pero ocultó estos datos para así facilitar una nueva victoria electoral del PSOE). Por aquel entonces, Zapatero llamaba antipatriotas a quienes decían que entrábamos en una crisis económica. Además, a pesar de mejorar la economía, durante los años del PP, no se modificó sustancialmente el modelo productivo basado en construcción y turismo, no se intentó hacer resurgir la industria ni se hicieron programas serios de I+D que promovieran el paso a una economía de alto valor añadido equiparable a los países más avanzados de Europa.

    Por tanto, si sumamos los años de desarrollismo franquista, con los años de crecimiento aznarista (que también tuvo sus sombras y limitaciones, explicadas en líneas anteriores) nos da que a lo largo de la historia económica de España, hemos tenido apenas 30 años de prosperidad después de la Guerra Civil (antes, la dictadura de Primo de Rivera, que ocupó la mayor parte de los años 20, trajo una breve etapa de crecimiento y ciertos avances); el resto ha sido una continua crisis.

    Aznar cometió dos errores de bulto, aparte de los analizados antes:

    1. Favorecer la entrada en España de millones de inmigrantes de baja cualificación profesional, en el mejor de los casos, y en el peor de los casos, delincuentes y criminales (la morralla del Tercer Mundo).

    2. Buscando situar a España entre las grandes potencias mundiales (sacarnos del "rincón de la historia", con sus propias palabras) nos metió en la guerra de Iraq, teniendo en contra al 90% de la opinión pública y a pesar de las grandes manifestaciones que se realizaron entre los últimos meses de 2002 y principios del año siguiente. Se dejó llevar por la megalomanía y todavía pagamos las consecuencias.

    Por todo ello, el que podría haber sido un buen presidente pasará a la historia como un payaso con bigote, un impresentable que se creía Carlos V o Felipe II. Da grima ver la foto de las Azores, donde el ex-presidente español aparece junto a Bush y Blair con una sonrisa estúpida y ridícula, o peor aún sus conferencias en Georgetown, pronunciadas en un inglés patético y macarrónico, al estilo del Príncipe Gitano cuando cantó "In the ghetto".

    Una de las tragedias patrias es que estamos sobrados de políticos que sólo piensan en ganar la próxima elección, pero carecemos de estadistas con una visión a largo plazo.

    Obviamente, Zapatero no pasa de ser un bufón. Y con este sujeto que acaba de decir que "ya estamos saliendo de la crisis, si no hemos salido ya" nos encontramos ante el desplome económico de España.

    La solución ante este difícil panorama sería que gobernase una izquierda transformadora (ya sea a través de elecciones o por un levantamiento popular) que cambie en profundidad las estructuras de la economía, que dinamite de una vez este modelo agotado de ladrillo y turismo barato (que ya no es tan barato, con las subidas de precios, especialmente desde la entrada del euro), que nacionalice la banca y cree un organismo estatal que promueva el desarrollo de la industria, que haga una decidida política de I+D que permita la producción de alta tecnología propia y evite la fuga de cerebros y que afronte seriamente la corrupción, sin medias tintas y con medidas drásticas (por ejemplo, encarcelamientos masivos de políticos de los grandes partidos).

Los ni-nis siguen de actualidad

    Ayer, 23 de enero de 2010, se editó un artículo en el diario "Público" bajo el título "Ni-Ni: Ni tantos ni tan caraduras" (http://www.publico.es/espana/288252/ni-ni/tantos/tan/caraduras?ct=bounce&cf=lomas&cfid=detalle) en el que se matiza la imagen negativa de los jóvenes que ni estudian ni trabajan ni buscan un empleo.

    Pero este fenómeno (que no es realmente tan novedoso como algunos pretenden hacernos creer) tiene una explicación muy clara. No es que la generación joven actual no quiera trabajar ni se haya perpetuado en una eterna adolescencia, simplemente el sistema no la ha dejado crecer y desarrollarse. 

    ¿Qué se necesita para entrar el mundo de la vida adulta y responsable?

    Ante todo, un trabajo estable y duradero y, a ser posible, bien pagado, un lugar donde vivir de forma independiente y, si apuramos, una pareja también estable con la que compartir el resto de tus días hasta que la muerte nos separe, como decían antes en las bodas.

    Sin embargo, ¿cuál es la realidad social? 

    - Trabajo precario y mal pagado, cuando entras de becario al poco de acabar los estudios sabes que no te vas a quedar ahí en la vida, que te echarán a los seis meses o al año para poner a otro becario que trabaje en idénticas condiciones y que tu sueldo siempre será mísero. Así es imposible hacer planes a largo plazo, por eso es lógico vivir al día (carpe diem, que se decía antes) y si en esas condiciones algunos mantienen un alto nivel de vida es gracias a la ayuda económica a fondo perdido de sus padres (por eso, se trata de un tren de vida completamente artificial y dependiente de la familia, no basado en los ingresos propios).

      - Vivienda, para qué hablar. Antes directamente innacesible para una sola persona y esclavizados de por vida para una pareja, condenados a vivir en la pobreza debido al precio desorbitado de los pisos o tener que pedir ayuda a la familia frecuentemente e ir a comer a casa de los padres varias veces a la semana (a pesar de haberse "independizado" teóricamente). Ahora está empezando a cambiar de manera tímida y los precios de la vivienda están bajando, pero no sabremos si llegaremos a la situación de nuestros padres, cuando los pisos se pagaban como mucho en diez años.

    - Relacionado con lo anterior, ¿cuántos matrimonios duran toda la vida? Debido al hiperindividualismo actual las parejas no se soportan y rompen a la mínima, como las pataletas de los niños pequeños. Los índices de divorcios y separaciones han batido records históricos en los últimos años y sólo la crisis ha hecho que no sigan subiendo de forma imparable.

    En fin, cuando se supere la situación actual (que parece muy complicado), quizás dejemos hablar de ni-nis y de etiquetar gratuitamente a quienes no son más que víctimas del sistema, del astronómico paro juvenil español (que roza el 45% y en algunas regiones, como Andalucía o Canarias, alcanza el 50%) y de una sociedad creada por y para los que ahora tienen 60 años, la generación de mayo del 68, los que corrían delante de los grises mientras Franco moría tranquilamente en la cama.

¿Pobreza en España?

    Ayer se publicó en Europapress un artículo según el cual España es, después de Letonia, Rumanía y Bulgaria, el país de la Unión Europea con un mayor porcentaje de población en "riesgo de pobreza" (un eufemismo para referirse en realidad a personas que viven por debajo del nivel de pobreza relativa). Más información en el link de la noticia: http://www.europapress.es/epsocial/politica-social/noticia-ue-espana-paises-ue-mayor-porcentaje-poblacion-riesgo-pobreza-20-20100118182800.html

    Aún así, no debemos olvidar que ya había un 20% de pobreza, según estadísticas oficiales, cuando la economía supuestamente iba bien, por tanto ese dato no debe sorprender a nadie. Y menos mal que existe el colchón familiar, que hace milagros y que si no fuera por él, ciertos grupos de edad (sobre todo las personas entre 20 y 40 años) tendrían unos niveles de pobreza propios de países centroamericanos, del Sudeste asiático e incluso africanos.

    Hace varios años, salió precisamente un estudio que afirmaba que algo más del 50% de los jóvenes españoles serían pobres si no contasen con la ayuda económica de su familia y tuvieran que vivir exclusivamente de sus propios ingresos. Pero mucho me temo que esa cifra se quedaba corta y que maquilla la realidad, que más bien serían entre 70 y un 80% los jóvenes que caerían directamente en la pobreza sin el dinero de sus padres.

    Un ejemplo de la gran ayuda que supone la solidaridad familiar se puede ver en cómo cambiaría la vida de un becario que cobra 700 euros y que es hijo de funcionarios de grupos altos, que entre los dos cobran unos 5.000 euros mensuales, por poner una cifra, si no tuviese la ayuda económica de sus padres.

    Mientras sus padres le subvencionen, a pesar de su bajo sueldo, podrá salir a cenar a restaurantes caros al menos una vez al mes, comprarse artilugios tecnológicos recientes, como un MP4 o un Ipod, ropa de marca, un coche nuevo de cierta potencia y viajar al extranjero todos los veranos. Además de tener cubiertas de sobra sus necesidades más básicas (comida, alojamiento, vestido).

    Pero si le faltasen sus padres se hundiría en la miseria, tendría que vivir bajo un puente, construirse una chabola de lata y cartón o, en el mejor de los casos, vivir en un piso-patera con varias personas más (para ahorrarse gastos de alquiler) y comer garbanzos o bocadillos todos los días.

    Sin duda, el colchón familiar, seguido del peso y la importancia de la economía sumergida (tanto la tradicional como la moderna, esta última sobre todo reflejada en forma de becas sin contrato ni alta en la Seguridad Social), es la principal causa de que no estén ardiendo las calles ni haya una gran conflictividad social. Se supone que la deflación salarial de la que tanto se habla últimamente reforzaría esta solidaridad familiar, pero haría a los jóvenes (y no tan jóvenes) cada vez más dependientes de su familia.

    En relación con esto, aún no se entiende que algunos políticos, como Brunetta, el ministro italiano de Administraciones Públicas, hagan propuestas tan absurdas de echar a los jóvenes de casa cuando cumplan 18 años. Recordemos que en Italia la situación de jóvenes es muy parecida a la de España y, tanto en un país como en otro, una persona de edad que tuviese que irse de casa no tendría más remedio que vivir en la calle y alguno terminaría destrozado por el alcohol o esnifando pegamento, como los meninos da rua de Brasil. Pero no sólo con 18 años: es normal en estos países del sur de Europa ver "chavales" de 30 o hasta 35 años que dependen casi completamente de sus padres e irse a vivir por su cuenta les supondría una ruina o un enorme descenso de su nivel de vida.

    Así pues, la familia está consiguiendo que no nos parezcamos demasiado a las sociedades del Sudeste asiático, aunque parezca una exageración. En esos países de Extremo Oriente la pobreza alcanza a todos los grupos de edad, tanto a padres como a hijos. Por eso, es frecuente que los niños trabajen cosiendo balones, en fábricas textiles, se dediquen a boxear (especialmente en Tailandia) o que las niñas se prostituyan con tal de aportar algún dinero a sus familias. Aquí la gente no se ve abocada a situaciones tan duras gracias al sostén económico de sus padres, generalmente bien situados. Pero si no contasen con su familia que nadie dude de que sus condiciones de vida no serían mucho mejores que las de los jóvenes tailandeses, camboyanos, indonesios o filipinos.

Paz social en la España actual

    Llama mucho la atención que en un país con más de cuatro millones de parados oficialmente reconocidos, que en realidad podrán ser perfectamente cinco millones no ardan las calles o directamente se queme el Parlamento con los políticos dentro.

    Es cierto que la frase parece revolucionaria y que incita a la violencia, pero nada más lejos de la realidad, simplemente se hace ver que en la situacion economica que vivimos en España apenas hay conflictividad social cuando en otros países o en la misma España en otras épocas con menos paro, menos familias que se han quedado sin piso y en la calle, gente que no recibe ningún tipo de prestación, una inmigración masiva y descontrolada que el mercado laboral no puede absorver, en fin las situaciones difíciles que muchos viven o conocen de cerca porque tienen un amigo o familiar que las está pasando canutas mientras ven en la televisión declaraciones de los politicos que son un auténtico insulto a la inteligencia de cualquier persona que tenga dos dedos de frente.

    Analicemos las razones para que la conflictividad social en grado máximo, o sea revueltas en la calle y actos de protesta violentos o pacíficos, apenas sea un hecho aislado, en el mejor de los casos gremial, según le toca apechugar los errores del gobierno a cada gremio en concreto, por ejemplo, transportistas, ganaderos, pescadores o taxistas (sumando casi tenemos todos los sectores económicos tocados o hundidos ).

    Desde mi punto de vista, existen cuatro motivos principales que explicarían la escasa conflictividad social en España: la familia (sin duda la más importante), la economía sumergida, las ayudas a desempleados y los sindicatos, aunque probablemente haya muchas más:

    1.- La familia: la familia está actuando como un soporte, un verdadero colchón para los que peor situación económica y personal tienen, en especial en lo que se refiere al problema de los jóvenes y el acceso a la vivienda. Los jóvenes se ven abocados a quedarse en casa de sus padres más y más tiempo. Si están parados o tienen trabajos precarios y sueldos bajos que no les permitirían llevar una vida independiente gracias a la familia tienen el sustento mínimo , vivienda y alimento, si bien normalmente a costa de un esfuerzo familiar cada vez más complicado de sostener. A pesar de estas dificultades, no faltan becarios o contratados por obra y servicio con sueldos que difícilmente alcanzan los 1.000 euros que son hijos de parejas de funcionarios o trabajadores de la privada con muchos años de antigüedad que en conjunto cobran fácilmente más de 3.000 euros y llevan un nivel de vida más que razonable: coches nuevos que no bajan de 20.000 euros, cenas en restaurantes caros varias veces al mes y viajes al extranjero todos los veranos.

    2.- La economia sumergida: el propio ministro de Trabajo Celestino Corbacho reconoce que hay en España un índice de economía sumergida que puede llegar al 20 % del Producto Interior Bruto (PIB). Es decir, que según esos datos la quinta parte de las personas que trabajan no sólo no aporta nada a las arcas del Estado, ni por cuotas a la Seguridad Social, ni vía Impuestos de Sociedades o IRPF, sino que además está cobrando en muchos casos la prestación de desempleo u otras ayudas.

    Probablemente, los datos reales de economia sumergida en España sean aún mayores de ese 20% que reconoce el ministro, entre otras cosas porque, como su propio nombre indica, es "sumergida", o sea que se puede hacer una estimación, pero no se dispone de datos totalmente fiables y contrastables. Cabe suponer que el ministro no exagera la cifra sino más bien la aminora ya que lo contrario sería reconocer implícitamente una incapacidad absoluta para luchar contra el fraude, cosa que no creo que pretenda.

    Por último, en este apartado no podemos dejar de lado la extensión de la figura del becario, tanto en la empresa privada como en la Administración Pública. El becario es un trabajador que no tiene contrato ni está dado de alta en la Seguridad Social (con excepciones, como los becarios de investigación a partir del tercer año de disfrute de sus becas) y cada año se convocan cientos de miles de becas para cubrir puestos, en muchos casos, especializados y que requieren formación universitaria.

    3.- La prestación por desempleo y otras ayudas: gracias a la prestación de desempleo muchos parados tienen un tiempo muerto en el que, al menos, pueden sobrevivir e ir tirando.  En el caso de los que no tienen derecho al paro y sólo la famosa ayuda de los 420 euros la situación se torna mas complicada, pero al menos los que tienen el apoyo familiar -que son una buena parte- pueden aportar algo al sostenimiento familiar o destinar esos fondos a sus propios gastos sin depender de estos también.

    4.- Los sindicatos: el papel de los sindicatos en España (y en cualquier lugar del mundo) debería ser defender los derechos de los trabajadores utilizando para ello los medios de que dispone, entre ellos la huelga general y la conflictividad controlada y pacífica, sin embargo, en una situación económica caótica no ha habido ni una sola huelga general, hecho inexplicable si no fuera por las razones que luego se expondrán.

    ¿Cuáles son las perspectivas en el futuro ? ¿Cuánto podremos soportar? ¿Qué consecuencias se derivarán de cada uno de estos cuatro elementos combinados?

    Haciendo una síntesis (porque el tema da para escribir mucho) de lo que podría pasar a corto plazo si la situacion no cambia podemos llegar a las siguientes conclusiones:

    Las familias cada vez están mas agobiadas por que más miembros dependen de menos y veremos como familias enteras se ahogan por intentar salvar a uno o varios de sus miembros, por ejemplo veríamos a padres perder sus casas por avalar a sus hijos para que pudieran comprar un piso que no pueden pagar, en el mejor de los casos veremos estirar los únicos ingresos familiares hasta límites insostenibles. El cabreo y la impotencia de uno o varios miembros de cada familia se extenderán a todos sus miembros ya que todos sufrirán por causas propias o ajenas.

    Una posible solución sería más apoyo a las familias (sobre todo a las familias numerosas, aunque son cada vez más escasas), auténtica base social que está soportando como conjunto los azotes de la crisis y el paro.

    De momento, lo que vemos es que se destinan fondos a otras "entidades" nacionales o extranjeras mientras se abandona a su suerte a una verdadera entidad social, la familia. Algunos ejemplos vergonzosos son las subvenciones a una asociación homosexual de Zimbawe, gastos de operaciones de sexo a costa de dinero público, ayudas a organizaciones o grupos de dudosa repercusión e interés social que todos hemos tenido ocasion de leer en alguna ocasión, por ejemplo las ayudas al cine español que nadie ve, y otra serie de disparates que en tiempos de abundancia pasaban desapercibidos.

    Respecto a la economía sumergida cabe un doble análisis, por un lado los espabilados que cobran ayudas estatales provenientes de los que pagan impuestos al tiempo que trabajan por puro egoísmo y falta de solidaridad, y por otro lado, miles de autónomos o antiguos trabajadores que se ven incapaces de soportar la carga fiscal y demás trabas que ponen los dirigentes a su actividad económica, sólo hay que pensar en los costes administrativos, licencias, pagos a la Seguridad Social y un largo etcétera de normas y obligaciones que hay que pagar antes de abrir un negocio y que mantener una vez abierto.

    De los primeros, los caraduras y jetas de toda la vida sobran comentarios, da igual que haya crisis o no, su meta es vivir a costa de los demás como parásitos sociales que son.

    Respecto a los segundos, sería razonable bajarles los impuestos, las cuotas a la Seguridad Social y los costes administrativos para que pudieran ejercer su actividad legalmente y no verse obligados a trabajar en la clandestinidad por no poder asumir los elevados costes.

    De momento se está haciendo todo lo contrario, se suben los impuestos, especialmente lamentable es la subida del IVA que obliga a los autónomos a recaudar impuestos del consumidor final.  No lo soporta él directamente, pero al fin y al cabo paga el consumidor por lo que el precio final del servicio prestado es más caro y, por lo tanto, más difícil de vender cuando hay crisis.

    El efecto es que cada día mas autónomos abandonan sus actividades y se suman a la economía sumergida lo que lleva como consecuencia directa que no pague nada de Seguridad Social, IVA y demás impuestos, con lo que los que siguen trabajando legalmente tienen un doble efecto, por un lado deben sostener con sus impuestos los gastos de los que dejan de cotizar y otro, peor si cabe, tienen que competir con los que se han dado de baja y se ahorran esos costes. Como consecuencia de todo esto la gente tiende a aceptar presupuestos de los que no cotizan y no aceptan los que cotizan: más autonomos que no pueden sobrevivir y más que se pasan a la economia sumergida. La pescadilla que se muerde la cola.

    Parece que el Gobierno no acaba de entender que menos impuestos significan en tiempos de crisis más ingresos y menos gastos a pesar de ser evidente que es mejor que pague más gente menos cantidad a que pague menos gente más cantidad. Esto es aplicable también a los gastos, si pagan más quiere decir que hay menos que dependen de las ayudas estatales, osea menos gastos.

    El tema de los sindicatos merece un apartado especial, pero en resumen, el Gobierno destina cantidades ingentes de dinero a los sindicatos para cursos de formación que tienen como única utilidad favorecer a las empresas de los amigotes que las imparten, subvenciones a fondo perdido a costa de los impuestos de los de siempre que favorecen únicamente a los sindicalistas y liberados que viven como reyes y todo eso, ¿a cambio de qué? Lo natural sería que ese dinero fuera destinado a los parados, pero si el Gobierno hace eso los sindicatos dejarían de ser una mansa oveja que justifica su política económica.

    La situación actual justificaría plenamente una movilización sindical sin precedentes. El efecto de todo esto es que se priva a los ciudadanos de un canal de movilización pacífica y de una organización general, las consecuencias pueden ser terribles si estalla espontáneamente la conflictividad, ya que sin los cauces adecuados de organización lo que podrían ser movilizaciones pacíficas se tornarán violentas y descontroladas.

    Será inútil la manipulación constante en los medios de comunicación gubernamentales en los que nos bombardean constantemente con "noticias" prefabricadas o puras y duras mentiras, como por ejemplo las previsiones económicas que pintan un final de la crisis para dentro de unos meses y de "brotes verdes" que llevan años haciendo los politicos y que parecen estar basadas en un concepto de masas desmemoriadas.

    El caso es que por mucho que una familia oiga cada día en television que todo va estupendamente o que vamos por buen camino y en breve saldremos de esta, no se libra de sufrir cada día más penurias y estrecheces, viendo como su situación empeora de forma gradual.

    La combinación de vivir una realidad tan distinta a la que nos quieren vender hace que se vaya gestando una rabia y desprecio total hacia los que difunden maliciosamente e intencionadamente esas manipuladas noticias, el efecto es exactamente el contrario al que el Gobierno pretende.

    En definitiva, cada vez habrá más conflictividad social, por las siguientes razones:

    - Excesivo número de inmigrantes que contribuyen a colapsar la sanidad y ayudas sociales. Además de subir los precios de los pisos por aumentar la demanda, y provocar que se incremente la delincuencia e inseguridad.

    - Demasiada gente ahogada económicamente y sobreviviendo a duras penas durante demasiado tiempo, aunque el colchón familiar en ocasiones hace milagros.

    - Número creciente de treintañeros obligados a vivir en casa de sus padres y depender de ellos y sus normas, sin posibilidad de plantearse independizarse o tener un plan de vida normal. Algunos tiran de soluciones imaginativas y se apuntan a gimnasios o se inscriben en ONG's, no sólo por hacer deporte o por deseo de ayudar a los demás, sino sobre todo por pasar las tardes fuera de casa y no tener a los padres encima las 24 horas del día.

    El crack está servido, la cuestión es durante cuánto tiempo se puede mantener al enfermo vivo con respiración asistida. Pronto se terminan el plan E, las ayudas a concesionarios y los subsidios empezarán a agotarse. Ahí empieza el juego.

Argentinización de España

    Es muy llamativo y da que pensar que España soportase 40 años sin muchos problemas el régimen de Franco y posiblemente habrían sido otros 40 más si el dictador no se hubiese muerto de viejo.

    Sin pretender hacer una apología del franquismo, la gran diferencia con la actual dictadura de partidos es que Franco llevó a España de menos a mucho más, de ser un país devastado y completamente arruinado a la séptima potencia industrial del mundo y un nivel de renta próximo a la media europea, mientras que estos políticos de los últimos 30 años la han terminado por hundir, haciendo creer al pueblo que era rico por tener unos ladrillos amontonados. Han desmantelado una industria que era bastante potente en algunos sectores o la han vendido a precio de saldo a compañías multinacionales extranjeras, sobre todo francesas y alemanas (era uno de los peajes por entrar en la Comunidad Europea), e imponiendo un modelo económico basado en la construcción y el turismo, que ahora se halla totalmente agotado.

    Y es la primera vez que pasa en la historia de España, que habiendo alcanzado un supuesto status de país rico -que realmente no ha sido otra cosa que dilapidar las rentas de la dictadura anterior- se hunda en un tercermundismo al estilo argentino. La población reaccionaría con mucho cabreo como salida a la frustración colectiva generada.

    Ahora bien, los movimiento sociales de cabreo se podrían disolver de inmediato si no están bien organizados. Después de armar bulla callejera y colgar a algunos de las farolas, si la clase culta y profesional del país no se decide a derribar al poder que ha apoyado hasta ese entonces y desarrolla una alternativa ideológica al poder establecido, las movilizaciones no servirían. El problema es que no se ve esa clase culta y profesional por ningún lado, como tampoco una sociedad civil potente y cohesionada que pueda poner en apuros al poder partitocrático que venimos sufriendo desde la muerte de Franco.

    Así que la conclusión es que nos pasará lo mismo que a Argentina: follon callejero, alguna cacerolada, y los políticos a darse un barniz para ser de nuevo reelegidos, quizá el PSOE cambié el nombre y el símbolo, pero hoy en día no hay quien lo eche del poder, sigue siendo la única institución, el partido político, como en su día lo fue el Movimiento Nacional, con las condiciones para controlar y manejar el país a su antojo sin ninguna oposición social organizada y seria. Y la alternativa que existe, el PP, no es mucho mejor. Quizá peor todavía, porque Argentina lleva recuperándose varios años y es un país con gran riqueza agrícola y ganadera y mejores perspectivas de futuro.

    Por supuesto a la Partitocracia española le beneficia la fuga de cerebros, porque supone machacar la educación de élite y destruir todo lo que produzca talento, por ese es su mayor enemigo. Y también en esto han triunfado de manera clara.

    Así que el único camino viable que se observa para los que no quieran quedarse en una España bananera y tercermundista es emigrar. Simón Bolívar, poco antes de morir y desengañado de todo, dijo: "La única cosa que se puede hacer en América es emigrar". Pues esa frase es perfectamente aplicable a la España actual, después de una generación y media de supuesta democracia. España, hoy en día, y con el PPSOE está cada vez más cerca de África o Centroamérica que de Europa y pronto incluso algunos países latinoamericanos serán destinos atractivos de emigración para miles de españoles, no sólo Europa y la América anglosajona. Una prueba de ello es que desde hace unos meses los canarios están huyendo en estampida hacia Venezuela, uno de sus principales destinos tradicionales, desde el siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XX.

    Volveremos 100 años atrás, cuando muchos de nuestros antepasados emigraban al otro lado del charco para intentar hacer las Américas o simplemente buscar una vida digna que aquí no tenían.

A vueltas con las becas y los becarios

    Se tiene cierta tendencia a atacar y mirar con desprecio al que se lleva muchos años encadenando becas y no es capaz de salir de ese pozo.

    Pero no podemos ser tan radicales ridiculizando de esa forma a los becarios que llevan muchos años en esa situación ni decir que todos son unos inútiles que no saben buscarse la vida.

    Es cierto que existen algunos becarios de más de 30 años que son muy tranquilos y que se acomodan, cuando en años anteriores, moviéndose un poco y poniéndole ilusión y ganas era relativamente fácil meter cabeza en empresas importantes o en el sector público a ciertas edades o no mucho tiempo después de haber terminado los estudios.

    Pero ahora con la crisis que hay y los años difíciles que se avecinan, tanto en la empresa privada (con ERE’s y despidos masivos) como en la Administración Pública (con recortes e incluso congelaciones en las OEP’s y tendencia a amortizar plazas), a muchas personas muy formadas y preparadas no les va a quedar más remedio que llevarse bastante años con becas y saltando de una a otra.

    O eso o irse al extranjero. En este sentido, es verdad que hay  cierto "paletismo" en los españoles y a mucha gente le cuesta incluso irse a 100 kilómetros de su ciudad para buscarse la vida, más de uno preferiría quedarse en su ciudad de provincias como becario submileurista que irse a Madrid como funcionario o con un buen puesto en una empresa de prestigio (aunque no debemos dejar de lado que Madrid es muy cara e irte allí puede no traerte a cuenta, a no ser que vivas en alquiler compartido o tu familia te eche una mano económicamente). Pero viendo este panorama sería muy injusto burlarse de los becarios de más de 30 años, si escudándose en la crisis no se ofrece otra cosa durante años y años a gente preparadísima, ¿qué queremos que hagan? Tampoco olvidemos a gente de ciertas edades (sobre todo, mayores de 40 años) afectadas por despidos, con cargas familiares (hijos sobre todo) que por su edad es muy difícil que alguien las quiera contratar y se presentan a convocatorias de becas (siempre que no tengan límite de edad) porque tienen que buscar una salida.

    El término "malvivir" no lo aplicaría yo mucho a los becarios, como se hace a menudo. Muchos de ellos viven con sus padres y mantienen un nivel de vida más que razonable, con coches nuevos (aunque no demasiado caros), varias cenas todos los meses y viajes al extranjero en verano. Y en el caso de las chicas (becarias) no son pocas las que se echan un novio algo mayor que ellas y bien situado profesionalmente, se van a vivir o se casan con él y pasan directamente de depender de sus padres a depender de su pareja.

    Pero si les faltasen sus padres o sus novios no cabe duda de que caerían en la pobreza y el concepto de "malvivir" se quedaría corto, aunque también habría grados, pues no todos los becarios cobran lo mismo (algunos superan los 1.000 euros). Desde mi experiencia personal, conozco becarias que trabajan fuera de su ciudad/pueblo y cuyos padres o novios les mandan un sobre con dinero todos los meses para que no lleguen muy apuradas a fin de mes. Y eso que viven en alquileres compartidos, tampoco les cuesta 700 euros el alojamiento.

    Es cierto que los empresarios del sector privado están abusando del empleo de becarios para ahorrar en sueldos y cotizaciones a la Seguridad Social. Pero el problema es que no sólo lo hace la empresa privada, sino también (cada vez más) la Administración Pública: universidades o ministerios que utilizan becarios con titulación universitaria (y hasta con masters, doctorados avanzados y otros posgrados) para hacer tareas que deberían corresponder a funcionarios o personal laboral contratado. Otras tendencias son cubrir las vacantes que dejan los funcionarios jubilados por medio de becas en vez de convocar unas oposiciones o aumentar las ofertas de becas paralelamente a la reducción de ofertas de plazas de funcionarios.

Por qué es recomendable no tener hijos

    Aún queda gente que se extraña de que los españoles apenas tengamos hijos y seamos uno de los países del mundo con menos natalidad. Pero hace falta tener pocas luces o ser estar muy mal informado de la realidad para esperar tranquilamente que los españoles nos dediquemos a fabricar bebés como conejos.

    Aunque tengamos una economía en buena medida tercermundista, nuestra mentalidad y forma de ver la vida es occidental y europea. Por eso, a nadie que tenga un par de dedos de frente se le ocurre tener hijos sin haber satisfecho primero sus necesidades materiales y contar con un mínimo de estabilidad profesional y económica.

    Con un mercado laboral donde abundan las becas "de formación" y los contratos por obra y servicio, con unos salarios miserables, que contrastan con unos precios astronómicos (lo podríamos definir como sueldos peruanos y precios finlandeses), es perfectamente normal que haya tanta gente de más de 30 años (e incluso de 40) que todavía no se ha independizado, no tenga perspectivas de hacerlo a corto ni medio plazo y esté empezando a pensar en que le llegue el momento de heredar el piso de sus padres.

    Desde el punto de vista de mi experencia personal, la mayoría de mis amigos y familiares próximos de entre 30 y 45 años viven con sus padres y si tienen piso propio es precisamente porque sus padres han muerto y les han dejado la casa en herencia. Seguramente, no seré el único, habrá miles de personas que puedan contar algo similar.

    Aparte de la dificultad de independizarse con las condiciones laborales y económicas actuales, está el problema del miedo al futuro. Cualquier persona, aun teniendo los medios necesarios, debería renunciar a tener hijos si no está segura de que vayan a vivir mejor. Recordemos que la juventud española actual es la primera generación de toda la historia (o al menos en muchos siglos) que vive peor que sus padres sin haber sufrido una guerra civil, un conflicto mundial o una catástrofe natural de primer orden como un tsunami o un terremoto con cientos de miles de muertos y ciudades enteras devastadas. Ante ese panorama, la mejor decisión es directamente no tener hijos, que no se acaba el mundo por eso.

    Otro elemento a tener en cuenta es que vivimos en un planeta superpoblado, donde abundan el hambre y la miseria. Ya somos casi 7.000 millones de seres humanos y la población no para de aumentar. Esa superpoblación es muy evidente en el sur de Asia, sobre todo países como la India (con más de 1.000 millones de habitantes), Bangladesh (un país tres veces más pequeño que España, pero con 150 millones de habitantes, lo que supone una densidad de población de más de 1.000 habitantes por kilómetro cuadrado), los de Indochina (por ejemplo, Tailandia) y nuestra antigua colonia Filipinas.

    Sin embargo, otros países de Extremo Oriente han seguido políticas muy acertadas, como el control de natalidad chino, impulsado por Mao desde los años 50 y que ha evitado que China se convierta en un país superpoblado, favoreciendo así su desarrollo social y económico. También son interesantes los ejemplos de Japón y Corea del Sur, dos países con un crecimiento demográfico muy lento o incluso negativo, pero con índices de inmigración muy bajos. Por su parte, Japón con sus tendencias demográficas actuales perdería la mitad de su población en dos generaciones y es el país más envejecido del mundo (casi un 30% de sus habitantes tienen más de 60 años), mientras Corea del Sur ya tiene un crecimiento prácticamente cero y quizá en unos años también sea negativo y se vea destinada a un derrumbe demográfico.

    Aquí en España nuestra situación demográfica sería parecida a la de Japón si no tuviésemos en cuenta la inmigración. Dentro de los inmigrantes los que más hijos tienen son los gitanos rumanos, los musulmanes del norte de África y los sudamericanos menos integrados. Con esto último me refiero a que hay cada vez hay más matrimonios de peruanas o ecuatorianas con españoles y esas parejas suelen tener un hijo o, como mucho, dos. Es prácticamente imposible que esos matrimonios mixtos tengan cuatro o cinco hijos.

    De cualquier manera, no es tan negativo que podamos "sufrir" una caída masiva de la población en un país donde lo que sobra es gente, sólo hay que fijarse en los índices de paro (especialmente juvenil) y los niveles de pobreza, que nunca ha bajado de ocho millones de españoles cuando la economía teóricamente iba bien. Si dentro de dos generaciones nos pasase como a Japón, Corea o algunos países del Este de Europa y la población hubiese caído a plomo deberíamos alegrarnos porque habría más posibilidades de repartir los recursos y reducir la pobreza.

Inmigración y burbuja inmobiliaria

    Algunas personas dicen que debemos fijarnos en los verdaderos culpables de la crisis y no dejarnos llevar por cortinas de humo que desvíen la atención. Pues bien, de acuerdo, ¿y quiénes son? ¿Cómo actuaron?

    Antes de responder esta cuestión, hay que tener en cuenta estos dos puntos que son fundamentales y no deben ofrecer la más mínima duda a cualquier persona bien informada:

    1) La burbuja inmobiliaria y la inmigración van estrechamente unidas (de hecho, entre los países donde ha sido mayor la burbuja, no ha habido una sin la otra).

    2) Ha sido un proceso dirigido por organismos supranacionales, más allá de los gobiernos de cada país. Es decir, no ha sido casual. Los gobiernos nacionales han seguido órdenes o directrices de un tercer "ente", que podría ser el Club Bilderberg o la Comisión Trilateral.

    La "progresía", hábilmente moldeada desde los grandes medios de comunicación, verdaderas instituciones del sistema, ha apoyado la inmigración con las mismas ganas con que algunos defendían la burbuja y la subida indefinida del precio de los pisos.

    Y lo más misterioso y siniestro de todo, es que los mismos argumentos se han dado en las distintas lenguas de cada país. Misteriosamente idénticos reportajes, similares escritores e "intelectuales", parecidos programas, han apoyado la inmigración, han hablado de las bondades (cuando no la necesidad) del mestizaje y la multiculturalidad, y han dicho las mismas patrañas con independencia del país en cuestión. Por supuesto, el que no estuviera de acuerdo con esas ideas era un racista, un xenófobo y un heredero ideológico de Hitler.

    Aquí, y con esto podemos concluir esta reflexión, aún recuerdo a un político del PP, quizá fuese Mayor Oreja, diciendo que "la población tiene que acostumbrarse a la inmigración, que es un proceso que va a continuar y aumentar en los próximos años". Por no hablar de las encuestas sobre "xenofobia" realizadas entre españoles, que daban altos índices de rechazo a la inmigración, ante las cuales los políticos decían "hay que educar a la población para que tolere a los inmigrantes". Es decir, en lugar de hacer lo que la población quería (lo típico de una democracia), pretendían adoctrinarla (lo típico de una dictadura fascista, y eso que Franco murió hace más de 30 años y Hitler y Mussolini en el ya lejano 1945).