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El blog de Silverfox

Cómo hemos retrocedido en las últimas décadas: un ejemplo muy didáctico y clarificador

    No se trata de hacer una apología del régimen de Franco, que no dejaba de ser una dictadura, pero no es absurdo plantearse si se vivía mejor en sus etapas avanzadas (a partir de finales de los años 50, cuando entraron en el Gobierno los primeros ministros tecnócratas, como Ullastres o Navarro Rubio, se aprobó el Plan de Estabilización y la economía experimentó un gran desarrollo, especialmente la industria).

     Podemos plantearlo con un ejemplo muy didáctico y aclaratorio:

     En los años 60, un español medio de 30 años tenía un trabajo fijo, sin necesidad de haber estudiado una carrera, había terminado de pagar la casa o le quedaba poco para hacerlo, llevaba cinco o seis años casado, podía mantener a dos hijos sin pasar muchas estrecheces y, ante todo, tenía la posibilidad de hacer proyectos a medio y largo plazo con bastante seguridad hacia el futuro.

     Actualmente, el treintañero español medio -a pesar de tener un currículum lleno de títulos y cursos- está parado o tiene un trabajo precario y un sueldo que con suerte llega a los 800 euros, vive con sus padres y depende de ellos totalmente o en buena parte desde el punto de vista financiero.

    Por supuesto, no puede emprender planes de futuro a medio ni a largo plazo, vive completamente al día, al no saber dónde estará trabajando o qué sueldo tendrá dentro de varios meses, y sus proyectos se limitan a plantearse si va a cambiar pronto su Play Station por un modelo más reciente, de qué marca será el siguiente móvil que se compre (por ejemplo, Nokia o Ericsson) o a qué bares irá para tomarse unas copas el próximo fin de semana.

     ¿Realmente hemos mejorado tanto con respecto al tardofranquismo? Tendremos más chismes electrónicos, pero en lo fundamental (más allá de las cifras macroeconómicas), hemos retrocedido claramente:

    - Peores condiciones de trabajo (ese proceso lleva produciéndose muchos años, pero se ha acentuado con la aprobación de la última reforma laboral)

    - Pérdida masiva de tejido industrial (a pesar de que España llegó a ser la séptima potencia mundial en ese sentido), gracias a las nefastas políticas de "reconversión" realizadas en los años 80 por el PSOE, dispuesto a pagar cualquier precio por formar parte de la Comunidad Europea (otros países que han ingresado en ese organismo, la actual Unión Europea, no han tenido que hacer tantos sacrificios porque negociaron mejor las condiciones de entrada)

    - Precios e impuestos desmesurados y, sobre todo, la imposibilidad de hacer planes de futuro: esto último trae como consecuencia que hace varias décadas un español a partir de cierta edad (en torno a los 30 años o incluso un poco antes) tenía la vida resuelta o muy encauzada y era una persona plenamente madura. En cambio, en la actualidad un español medio de esa misma edad es un eterno adolescente, que no piensa en su futuro más allá de unos pocos meses y lleva en muchos aspectos la misma vida que cuando tenía 16 años (es lógico si no tiene un trabajo estable ni unos ingresos que le permitan vivir por su cuenta).

La selección gana la Eurocopa, pero sigue la crisis

    La selección española de fútbol consiguió ayer ganar la Eurocopa por tercera vez en su historia, al superar en la final por un rotundo 4-0 a Italia. Al descanso, ya ganaba España por 2-0, con goles de David Silva y Jordi Alba. En la segunda parte, los italianos sólo apretaron al principio, pero España apenas pasó apuros para mantener esa clara ventaja y la amplió en el tramo final del partido con goles de Fernando Torres (que había salido pocos minutos antes) y Juan Mata (ambos jugadores del Chelsea, actual campeón de Europa).

    El resultado del partido es el más amplio en la historia de las finales de los Mundiales y Eurocopas de fútbol, ya que hasta entonces nunca un campeón había superado en la final por una diferencia tan clara a su rival. Los resultados más contundentes que se habían dado en finales de estas competiciones habían sido, en el caso de la Eurocopa, un 3-0 de la selección de Alemania Federal (antigua Alemania occidental) contra la Unión Soviética en 1972, mientras en los Mundiales se han dado tres triunfos de campeones en las finales por tres goles de diferencia: 5-2 de Brasil ante Suecia en 1958 (siendo la selección escandinava el equipo anfitrión y marcando Pelé, con sólo 17 años, tres goles en ese partido), 4-1 de nuevo de Brasil en la final del Mundial de 1970, celebrado en México, ante Italia (el mismo rival de España ayer) y el 3-0 conseguido por Francia en el Mundial de 1998 (organizado por ella misma) ante Brasil.

    Asimismo, España se convierte, junto con Alemania, en la selección con más Eurocopas de la historia, al sumar tres títulos (los dos anteriores los consiguió en 1964 y 2008). También es inédito el hecho de que una selección nacional gane en cuatro años dos Eurocopas y un Mundial: el triplete logrado por la selección española (Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012) no había sido nunca antes conseguido por otro equipo nacional. Sólo le queda agrandar su palmarés ganando más Mundiales (de momento, tiene uno, el de Sudáfrica, celebrado hace dos años, aún le queda bastante para acercarse a los cinco títulos de Brasil, los cuatro de Italia o los tres de Alemania, si ganase el siguiente, que se celebrará en Brasil dentro de dos años, igualaría a Argentina y Uruguay).

    Pero estos logros deportivos, indudablemente meritorios, de la selección nacional de fútbol, no deberían servir como cortina de humo que ocultase la mala situación económica del país.

    La prima de riesgo, aunque se relajó el viernes pasado, sigue estando cerca de los 500 puntos (aunque durante casi toda la semana pasada se movió entre 530 y 550), casi la cuarta parte de la población activa está en paro (en algunas regiones, como Andalucía y Canarias, el paro supera el 30%), un índice propio de un país tercermundista, los salarios son muy bajos en relación a los precios (que no han parado de crecer desde la entrada del euro, hace ya diez años, igualándose e incluso superando a los de otros precios) y no permiten que mucha gente pueda vivir por su cuenta (así es como se explica que haya tantos mayores de 30 años viviendo aún con sus padres) y miles de empresas (especialmente, pequeños negocios, que se ven muy afectados por la caída del consumo) quiebran todos los meses.

    Incluso, para ilustrar la intensidad de la crisis, muchos españoles han emigrado en los últimos años y muchos otros lo seguirán haciendo en los siguientes si no mejora la situación económica. En primer lugar, los emigrantes han sido profesionales altamente cualificados, como médicos, ingenieros, arquitectos o investigadores científicos, pero cada vez en esta emigración entrará más gente que no tenga un nivel profesional tan elevado y que, simplemente, huirá de regiones y comarcas en las que más de la mitad de los jóvenes no tienen trabajo y son verdaderos páramos económicos, empresariales, industriales y laborales, donde ya ni siquiera queda la opción de opositar para lograr una plaza en la Administración, prácticamente la única salida es vivir con los padres indefinidamente y hasta resulta muy difícil acceder a las profesiones menos cualificadas (como camarero o mozo de almacén).

    Siempre se pone como excusa que la crisis es mundial y que afecta a todos los países, pero eso no es del todo cierto. Está dándose con mayor fuerza en el sur de Europa (España, Portugal, Italia, Grecia), pero otros países, especialmente los nórdicos, empiezan a superarla y mejoran gradualmente sus indicadores económicos (sus tasas de paro son mucho más bajas que las de España o Grecia, sus niveles de renta siguen estando entre los más altos del mundo y son grandes productores y exportadores de alta tecnología, gracias a sus esfuerzos en Investigación, Desarrollo e Innovación).

La sequía no da tregua

    La escasez de precipitaciones que viene afectando a gran parte de España desde hace un año sigue su curso. Quizá no se note tanto por las fechas actuales (principios del verano), en las que es normal que no llueva o lo haga en escasas cantidades. Pero las temperaturas más altas (también propias de los meses de verano) siempre traen como consecuencia que la bajada del nivel de los embalses sea más rápida que en otras épocas del año.

    Los últimos datos reflejan que los embalses españoles están a algo menos de dos tercios de su capacidad total y algunas cuencas bajan del 60%, como la del Tajo y la del Segura, e incluso del 50% (la del Júcar):


    Los embalses se encuentran al 65,3% de su capacidad tras perder 452 hectómetros cúbicos esta semana

    La reserva hidráulica se encuentra al 65,3 por ciento de su capacidad total, con 36.303 hectómetros cúbicos (hm3) de agua embalsada, lo que representa una disminución de 452 hm3 (un 0,8 por ciento) con respecto a los niveles de la semana anterior, según informa el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

    Concretamente, las variaciones de esta semana se han movido entre los 90 hm3 que ha perdido la cuenca del Guadiana y los 2 hm3 que ha ganado la cuenca del Cantábrico. Las precipitaciones han sido escasas en todo el territorio nacional y la máxima se ha producido en Vigo con 39 litros por metro cuadrado.

    Por ámbitos, Galicia Costa se encuentra al 72,8 por ciento; Miño-Sil al 68,9; Cantábrico, al 87,5; las cuencas internas del País Vasco, al 100; Duero, al 63,3; Tajo, al 52; Guadiana (Castilla-La Mancha y Extremadura), al 72; Cuenca Atlántica Andaluza, al 74,8; Guadalquivir, al 71,4; la Cuenca Mediterránea Andaluza, al 62,4; Segura, al 53,2; Júcar, al 49,7; Ebro, al 73,7; y las cuencas internas de Cataluña, al 80,8.

    http://noticias.lainformacion.com/medio-ambiente/suministro-de-agua/los-embalses-se-encuentran-al-65-3-de-su-capacidad-tras-perder-452-hectometros-cubicos-esta-semana_DOkJVydH4olYlKCIpcqRY/

 

    Si en los meses anteriores, la bajada de las reservas fue moderada, a partir de ahora y hasta septiembre u octubre, el nivel de los embalses descenderá de forma mucho más rápida y es probable que en muchas cuencas (sobre todo, de Madrid hacia abajo, en la mitad sur de España) caiga entre 15 y 20 puntos.

    Por tanto, al final del verano, los embalses del Tajo, el Segura y el Júcar podrían estar a un tercio de su capacidad. Los del Guadalquivir podrían caer a un 50% de su nivel máximo. Aún mantienen unas buenas cifras, algo superiores al 70%, pero suponen una bajada considerable respecto a hace un año, cuando estaban al 90% de su capacidad.

Clubes históricos de fútbol venidos a menos (III)

    Pontevedra. Fundado a principios de los años 40, es a nivel histórico el tercer equipo gallego por número de temporadas en Primera División y el cuarto por el número de puntos sumados en la máxima categoría. Jugó 19 años seguidos entre categorías regionales y Tercera División hasta que consiguió su primer ascenso a Segunda en 1960.

    En 1963, celebró su primer ascenso a la Primera División, aunque sólo estaría una temporada en esa categoría. Subió de nuevo al año siguiente (1965) y permaneció cinco temporadas consecutivas en Primera. En noviembre de 1965, llegó a alcanzar el liderato de la Liga y esa temporada quedó 7º, el mejor puesto de su historia. Las cuatro temporadas siguientes quedó así: 10º (1966-1967), 8º (1967-1968), 12º (1968-1969) y 16º (1969-1970, la última vez que jugó en Primera).

    En 1973, desciende a Tercera División y desde entonces, el histórico equipo gallego casi siempre se ha movido entre Segunda B y Tercera. Sólo ha estado un par de temporadas sueltas en Segunda (1976-1977 y 2004-2005). La mayoría de ese periodo ha jugado en Segunda B: de 1977 a 1981, de 1984 a 2004 (20 años consecutivos) y de 2005 a 2011, cuando sufrió su último descenso a Tercera. En la actual temporada (2011-2012), ha quedado 4º en el grupo I de Tercera DIvisión (en el que juegan los equipos gallegos) y está jugando el play-off de ascenso a Segunda B.

 

    Sabadell. Uno de los clubes más antiguos de España, fue fundado en 1903, el mismo año que el Atlético de Madrid. Conocido como el equipo arlequinado por su peculiar camiseta a cuadros blanquiazules, debutó en Primera División en 1943. Logró un meritorio quinto puesto en 1947, por delante del Real Madrid.

    Pero su mejor etapa llegó en la segunda mitad de los años 60 y primeros 70. Permaneció siete años consecutivos en Primera, desde 1965 hasta 1972, y su mejor temporada fue la 1968-1969, en la que acabó cuarto, la mejor clasificación de su historia, lo que le permitiría jugar la Copa de Ferias (actual Europa League).

    Su última etapa en Primera fueron las temporadas 1986-1987 y 1987-1988. Por tanto, lleva casi un cuarto de siglo sin jugar en la máxima categoría. En 1993, descendió a Segunda B por sus resultados, pero fue relegado otra categoría, a Tercera, por motivos económicos. A partir de entonces, estaría 18 años sin jugar en Segunda. Casi todo ese periodo estuvo en Segunda B, de 1994 a 2006 y de 2007 a 2011, más dos temporadas sueltas en las que jugó en Tercera (1993-1994 y 2006-2007).

    En 2011, ascendió a la Segunda División, en la que está realizando una digna temporada y, a falta de varios partidos para el final, ya ha garantizado su permanencia.

 

    Salamanca. Fundado en 1923, no celebrará su primer ascenso a Primera División hasta 1974. Su primera temporada en la máxima categoría fue muy buena, quedó 7º y estuvo cerca de conseguir la clasificación para la UEFA. Permaneció seis años más en Primera, hasta 1981. Volvió a la máxima categoría un año después y estaría otras dos temporadas. Descendió en 1984, como colista y consumando el descenso a falta de cuatro jornadas para el final.

    Al año siguiente (1985), desciende a Segunda División B, vuelve a Segunda tres años más tarde (1988) y en 1991 cae otra vez a Segunda B, junto con el Elche, el Levante y el Xerez.

    A mediados de los 90, de la mano de Juan Manuel Lillo, consigue dos ascensos consecutivos: a Segunda en 1994 y a Primera en 1995, tras ganar la promoción al Albacete. Pero su retorno a Primera no fue muy positivo y el equipo charro quedó ultimo en una Liga de 22 equipos.

    En 1997, celebraría su último ascenso a Primera, pero esta vez conseguiría permanecer dos temporadas en la categoría.

    En la primera (1997-1998), el Salamanca logró algunos resultados espectaculares, como las dobles victorias ante el Valencia (0-1 en Mestalla y 6-0 en el Helmántico) y el Barcelona (4-3 en casa, tras remontar un 1-3 en menos de 10 minutos, y un rotundo 1-4 en el Nou Camp) o el triunfo en su estadio ante el Atlético de Madrid (5-4). Precisamente, el contundente 1-4 fue conseguido en la última jornada ante un Barça ya campeón desde hacía varias semanas y confirmó la permanencia del Salamanca. Pero la temporada siguiente, el equipo, que tuvo un baile de entrenadores (el argentino Miguel Ángel Russo, los españoles Balta y Josu Ortuondo y el paraguayo Carlos Lobo Diarte), bajó a Segunda, quedando colista y ya no volvería a jugar en Primera.

    Seis temporadas estaría el Salamanca en Segunda: de 1999 a 2005. En la primera de ellas, la 1999-2000, el equipo charro hizo una primera vuelta espectacular y llegó a mitad de temporada como líder destacado, con mucha ventaja sobre los demás equipos. Pero una mala segunda vuelta le impidió ascender, a pesar de que aquella temporada no hacia falta una puntuación muy alta para lograr ese objetivo. Se podría comparar su caso con el más reciente del Celta la temporada pasada (el equipo celeste se mantuvo muchas jornadas en puestos de ascenso y llegó a ser líder en febrero, pero su pájara en el último tercio de la temporada, unida a la regularidad del Betis y el Rayo, no le permitió subir a Primera).

    Las temporadas siguientes quedaría en puestos intermedios hasta que descendió en 2005. Sólo tardo un año en volver a Segunda, donde estaría cinco temporadas. En la última (2010-2011), los salmantinos empezaron bien y ocuparon puestos en la zona media-alta de la clasificación, pero después perdió muchos partidos seguidos, cayó a los últimos puestos y no sería capaz de salir de allí. Consumó su descenso en la penúltima jornada, perdiendo por 5-1 ante el Barcelona B, que hizo una campaña espectacular (quedó 3º, sólo por detrás de los ascendidos Betis y Rayo Vallecano, y fue el mejor filial español).

    Su última temporada, en Segunda B, no ha sido buena. El Salamanca ha quedado 9º en el grupo II de la categoría y tendrá que jugar en ella una temporada más.

 

    Tenerife. Club canario que este año celebra su centenario, pues fue fundado en 1912, aunque esa fecha siempre fue motivo de controversia. Tradicionalmente, se consideraba que el club tinerfeño había sido fundado en 1922, pero una investigación dirigida por el propio club ha llegado a la conclusión de que su verdadero año de creación fue 1912 y que en 1922 simplemente cambió de nombre.

    No jugaría en Primera División hasta la temporada 1961-1962 y permanecería mucho tiempo a la sombra de Las Palmas, el otro gran club histórico canario. Pero en 1989, tras ganar la promoción al Betis, ascendería de nuevo a Primera, empezaría la mejor época de su historia y sería el rey del fútbol canario (Las Palmas, en ese tiempo, se movería entre Segunda y Segunda B).

    El primer año (1989-1990) le costó mantenerse y hasta tuvo que jugar la promoción, despues hizo dos campañas dignas, quedando en puestos intermedios, y la temporada 1992-1993, de la mano de Jorge Valdano, logró el quinto puesto y se clasificaría para la UEFA. Repitió ese logró tres años después, en 1996, entrenado por Jupp Heynckes. La temporada siguiente (1996-1997) llegaría a las semifinales de la UEFA y fue eliminado por el Schalke 04. Las buenas temporadas de Heynckes en el Tenerife le permitieron fichar por el Real Madrid, con el que consiguió la séptima Copa de Europa.

    La temporada 1997-1998 fue mala. El Tenerife empezó con Víctor Fernández, siguió con Artur Jorge y terminó con Juan Manuel Lillo, que finalmente salvó al equipo en la última jornada, al ganar en casa al Valencia. El año siguiente fue aún peor: el equipo canario fue penúltimo, descendió a Segunda y puso fin a la etapa más brillantes de su historia.

    Tardaría dos años en volver a Primera. Lo consiguió en 2001, junto a los dos equipos sevillanos. Bajó de nuevo en 2002 (junto a Las Palmas y el Zaragoza) y sufrió una travesía por el desierto de siete años en Segunda (de 2002 a 2009). Su última etapa en Primera fue, de nuevo, efímera: la temporada 2009-2010. Quedó penúltimo y fue el equipo más goleado de la categoría.

    Pero lo peor vendria la temporada pasada (2010-2011). Aunque el Tenerife diseñó un equipo para ascender lo más pronto posible, su campaña fue pésima, perdió los primeros partidos, cayó a la zona de descenso y bajaría a Segunda B varios partidos antes del final. Esta última temporada (2011-2012) ha terminado 2º clasificado del grupo I de Segunda B y está jugando el play-off de ascenso a Segunda.

Clubes históricos de fútbol venidos a menos (II)

    Lérida (en catalán, Lleida). Debutó en Primera División en la temporada 1950-1951, pero quedó último, sólo ganó seis partidos y encajó nada menos que 134 goles (un récord negativo en la historia de la Liga), una media de más de cuatro por partido.

    Durante las décadas siguientes, estuvo mucho tiempo en Tercera División. A finales de los años 70, ascendió a Segunda B (categoría recién creada) y en 1987 subió a Segunda, donde estuvo dos temporadas. En 1990 ascendería de nuevo a Segunda y en 1993 volvió a Primera División. Aunque sólo duraría en Primera otra temporada suelta, logró algunos resultados sorprendentes, como un triunfo en el Nou Camp (0-1) ante el Barcelona de Cruyff o una victoria por 2-1 en casa ante el Real Madrid.

    La temporada siguiente, de nuevo en Segunda, el Lérida empezó muy fuerte, pero al final no ascendió directamente y jugó la promoción, que perdería con el Sporting. En 2001, descendió a Segunda B como colista y no subiría otra vez hasta 2004. Permaneció dos años en Segunda y en 2006 bajó a Segunda B.

    Su situación financiera empeoró gradualmente, aumentó su deuda y se declaró en concurso de acreedores en el verano de 2010, pero se disolvió al año siguiente. No obstante, se refundó rápidamente con el nombre de Club Lleida Esportiu (Club Lérida Deportivo) y compite en el grupo III de Segunda División B.

 

    Logroñés. Creado inicialmente en los años 20 con el nombre de Club Deportivo Logroño, desaparecido antes de la Guerra Civil y refundado en 1940 como Club Deportivo Logroñés. Debutó en Segunda a principios de los años 50, pero no llegaría a Primera  hasta 1987.

    Se mantuvo en esta categoría ocho temporadas consecutivas (hasta 1995). Hizo su mejor campaña en 1990, cuando quedó 7º y estuvo cerca de clasificarse para la Copa de la UEFA. Otros años se mantuvo sin problemas y acabó en mitad de la tabla. En 1995 descendió, siendo uno de los peores colistas de la historia (sólo ganó dos partidos en toda la temporada y no logró su primera victoria hasta cerca del final de la primera vuelta), aunque ascendió al año siguiente de la mano de Juande Ramos, que después entrenaría a otros equipos importantes, como el Betis, el Málaga, el Sevilla o el Real Madrid.

    De nuevo, bajó a Segunda en 1997 y, a partir de ahí, no levantaría cabeza. En 2000, descendió a Segunda B, al quedar de los últimos, pero fue relegado otra categoría más (a Tercera División) por sus deudas con los jugadores. Ascendió a Segunda B el año siguiente (2001), pero fue otra vez descendido por motivos económicos en 2004. Jugaría otras dos temporadas en Segunda B (2006-2007 y 2007-2008). Desde hace tres años no juega ningún partido y, aunque no ha desaparecido legalmente, tampoco está inscrito en ninguna competición.

    Recientemente, se han creado varios clubes para intentar ocupar su lugar: el Logroñés Club de Fútbol, la Fundación Logronés (ambos ya desaparecidos), la Sociedad Deportiva Logroñés (fundado por un grupo de aficionados del club histórico y considerado por algunos como su heredero, aunque no de forma oficial, juega en Tercera División) y la Unión Deportiva Logroñés (que era un equipo de un barrio de Logroño, comprado por Félix Revuelta, fundador de la marca Naturhouse, y cambiado de nombre, está en Segunda B).

 

    Mérida. Fundado en 1912, fue el primer club extremeño que llegó a jugar en Primera División, tras ascender en 1995. Estuvo en Primera dos temporadas sueltas: 1995-1996 y 1997-1998.

    A pesar de ello, su gestión económica no fue adecuada y en el verano de 2000 -tan sólo dos años después de jugar sus últimos partidos en Primera-, el Club Polideportivo Mérida se disolvió. Había hecho una buena temporada en Segunda (no quedó muy lejos de los puestos de ascenso) y llegó a los cuartos de final de la Copa del Rey, pero desapareció y se refundaría a partir del Mérida Promesas, su filial, que pasaría a llamarse  Unión Deportiva Mérida (un caso similar al del Málaga a principios de los 90). Una de las causas de la desaparición del club fue que su presidente (José Fouto) trató de presentar una candidatura electoral al Ayuntamiento, lo que derivó en que la alcaldía no llevase a cabo los pagos por convenios y publicidad firmados con el club.

    El nuevo Mérida partió de Tercera División y en su primera temporada (2000-2001) ascendió a Segunda B. Desde entonces, siempre se ha movido entre esas dos categorías y ha tenido también problemas económicos y financieros. Cambió el orden de su denominación por Mérida Unión Deportiva. Llegó a descender administrativamente a Tercera en 2009 (donde aún permanece), aunque en temporadas anteriores llegó a jugar el play-off de ascenso a Segunda.

    Desde hace dos años (2010), está en concurso de acreedores y es administrado por una directiva constituida por aficionados del club.

 

    Oviedo. Uno de los grandes clubes históricos asturianos (junto con el Sporting de Gijón). Fundado en 1926, no tardó mucho en lograr su primer ascenso a Primera División, que se produjo en 1933. El Oviedo debutó goleando al Barcelona (7-3).

    Sin duda, su jugador más destacado en los años 30 fue el delantero Isidro Lángara, que ganó el Pichichi tres años seguidos, en los que marcó un total de 80 goles. El Oviedo quedó 3º en 1935 y 1936. Otro futbolista muy importante fue Herrerita, tanto en esa primera etapa, como después, en los años 40. Llegaría a ser el máximo goleador de la historia del Oviedo en Primera.

    En 1950, el equipo asturiano descendió después de haber jugado 13 temporadas en Primera y ese mismo año murió su presidente Carlos Tartiere, que daría nombre al estadio. En los años 50, el Oviedo fue un equipo ascensor, pero después estuvo seis temporadas consecutivas en Primera, de 1959 a 1965, en las que destacó su 3º puesto en 1963.

    No volvió a Primera hasta 1972 y se convirtió otra vez en un equipo ascensor. A finales de la década, llegó a bajar a Segunda B, aunque sólo estuvo un año, pero tardó mucho tiempo en jugar de nuevo en Primera (hasta 1988).

    Permaneció trece años consecutivos en Primera División. La mayoría de las temporadas quedó en puestos intermedios, sin grandes apuros para mantenerse. Su logro más destacado fue el 6º puesto de 1991, con Irureta como entrenador, que supuso su primera (y única) participación en la UEFA. Destacó su delantero Carlos Muñoz, que en 1994 llegó a los 20 goles (el equipo quedó 9º) o la presencia de Prosinecki, que hizo una buena temporada en el Oviedo, después de unos años sufriendo constantes lesiones en el Real Madrid. A partir de finales de los 90, su situación se complicó y estuvo algunas temporadas en la cuerda floja.

    En 1997, se salvó en la última jornada tras empatar el derbi ante el Sporting (a pesar de que su delantero Oli, que ficharía por el Betis y volvería después al Oviedo, marcó 20 goles). En 1998, aunque estaba haciendo una temporada plácida, moviéndose por puestos tranquilos, perdió siete partidos seguidos y jugó la promoción ante Las Palmas (sentenció prácticamente la eliminatoria en la ida, en la que ganó por 3-0). El año siguiente, de la mano de Fernando Vázquez, quedó en mitad de la tabla y no tuvo problemas para mantenerse. En 2000, entrenado por Luis Aragonés, permaneció la mayor parte de la temporada en puestos de descenso, pero el hundimiento del Atlético y el Betis, facilitaron su salvación.

     Finalmente, en 2001, tras varios años pasando apuros, el Oviedo descendió a Segunda. Y eso que su primera vuelta fue bastante buena (especialmente en casa, donde el Oviedo se mostró como un equipo muy sólido) y estuvo algunas jornadas rozando los puestos europeos. Pero en la segunda vuelta tuvo peores resultados y, aunque la victoria en el Nou Camp (0-1), en la antepenúltima jornada le dejaba muy cerca de la salvación, terminó bajando. Se puede equiparar su caso al del Sporting, que también descendió en 1998, tras varias temporadas salvándose por los pelos.

    Y lo peor no fue ese descenso, sino otro posterior en 2003, cuando el equipo de la capital asturiana quedó penúltimo en Segunda. Le correspondía descender a Segunda B, pero fue descendido otra categoría más (a Tercera) por no pagar las deudas a sus jugadores.

    En 2005, ascendió a Segunda B, pero bajó de nuevo a Tercera en 2007. En 2009, subió a Segunda B, donde lleva tres temporadas seguidas.

    A pesar de esta época tan nefasta en lo deportivo y en lo económico, el Oviedo siempre ha contado con el apoyo de su afición, que ha dado muestras de lealtad hacia su club de toda la vida, y estando en Tercera tenía más socios que algunos clubes de Primera y la mayoría de los de Segunda. En este sentido, se puede resaltar el intento del Ayuntamiento de crear un nuevo club para suplantar al histórico Real Oviedo. El proyecto consistía en cambiar de nombre al Astur, un modesto equipo de barrio, por Oviedo Astur, pero el plan no prosperó ante el decidido apoyo de los aficionados del Real Oviedo a su club y su rechazo a la idea de crear uno nuevo contra su voluntad.

    Esta fidelidad de la afición puede ser la mayor baza del Oviedo para recuperar el lugar que le corresponde por su notable historial y volver dentro de un tiempo razonable a la Primera División.

Clubes históricos de fútbol venidos a menos (I)

    Hay un gran número de clubes españoles de fútbol que llegaron a jugar en Primera División y hasta disputaron competiciones europeas o hicieron temporadas más que dignas en la máxima categoría de este deporte, pero por diversas circunstancias ahora se mueven en categorías más bajas, sobre todo, en Segunda División B.

    Algunos de ellos son:

    - Alavés. Este equipo vitoriano vivió sus mejores momentos en los primeros años de la década pasada. Ascendió en 1998 a Primera División (después de más de 40 años sin jugar en ella), donde permaneció cinco temporadas seguidas. En la primera, quedó 16º y se mantuvo a duras penas.

    Pero, en la siguiente (1999-2000) hizo una gran campaña, quedó 6º (el mejor puesto de su historia), teniendo posibilidades de quedar entre los cuatro primeros y se clasificó para la Copa de la UEFA.

    Un año después, llegaría a la final de esa competición europea (que perdería en la prórroga por 5-4 ante el Liverpool, aunque igualando un 2-0 y un 3-1), tras eliminar a equipos como el Inter o el Kaiserslautern a otro club español, el Rayo Vallecano, que tambien hizo un buen papel en esa competición, llegando a cuartos de final. Su temporada en Liga no fue tan brillante, quedando en 10º lugar.

    En la temporada 2001-2002, hizo un excelente primer tercio de Liga y llegó a ser líder a principios de diciembre. A partir de ahí, bajó su nivel de juego y resultados y realizó una segunda vuelta algo floja, pero sumó los suficientes puntos para quedar 7º y conseguir, por segunda vez, clasificarse para la UEFA. Pero su papel en esa competición sería pobre (nada que ver con la temporada 2000-2001) y, ante todo, acabaría descendiendo a Segunda División varias jornadas antes de la final. Hizo una primera vuelta decente, con 24 puntos, pero una segunda vuelta pésima, en la que sólo ganó dos partidos.

    Permanece dos años en Segunda, pero su retorno a Primera sólo durará una temporada, la 2005-2006. Tres años después (2009) sufrirá un nuevo descenso, a Segunda División B, un verdadero pozo negro del que a muchos equipos históricos les cuesta años salir, sobre todo, por la inexistencia de ascensos directos (los cuatro primeros de cada grupo juegan un play-off, en el que se decide quién sube a Segunda). Actualmente, y faltando una jornada por jugarse, ocupa la 5ª posición del grupo II de Segunda B, lo que le dejaría fuera de la promoción de ascenso y le haría permanecer una cuarta temporada consecutiva en esa categoría.

 

    - Albacete. Ascendió a Primera División por primera vez en su historia en 1991, junto con el Deportivo de La Coruña.

    Su debut fue extraordinario, estando la mayor parte de la temporada entre los cinco primeros de la clasificación y siendo, por tanto, un firme candidato a jugar la UEFA. Un pequeño bache en el tramo final le hizo bajar hasta la 7ª plaza y le impidió jugar en Europa, pero apenas empañó la gran campaña realizada por el equipo, que se ganaría el nombre de queso mecánico (en comparación con la Holanda de Cruyff y Neeskens, a la que se denominó la naranja mecánica). Permanecería en Primera cuatro temporadas más, hasta 1996, cuando descendió al perder la promoción con el Extremadura (que celebraría el primer ascenso a Primera de su historia).

    Tras una travesía en el desierto de siete años en Segunda División, volvería a Primera en 2003, de la mano de César Ferrando, que logró mantener al Albacete en la máxima categoría con cierta holgura y en un puesto intermedio, lo que le sirvió como escaparate para otros equipos (entrenaría al Atlético de Madrid). Pero, la temporada siguiente (2004-2005), el equipo manchego descendió otra vez y desde entonces no sólo no ha jugado más en Primera División, sino que bajó a Segunda B (como colista) la pasada temporada 2010-2011. Ahora ocupa el 3º puesto del grupo I de Segunda B y jugaría el play-off de ascenso a Segunda.

 

    - Cádiz. Club andaluz ya centenario, debutó en Primera División en la temporada 1977-1978, pero descendió al año siguiente.

    En la primera mitad de los 80 fue un equipo ascensor, pero después vivirá la mejor época de su historia, permaneciendo ocho años consecutivos en Primera (desde 1985 hasta 1993). En esa etapa, destacaron jugadores como el salvadoreño Mágico González, el argentino Óscar Dertycia (posteriormente, en el Albacete) o el joven canterano Francisco Kiko Narváez (que después brillaría en el Atlético de Madrid). Tras el descenso de 1993, el Cádiz bajó de nuevo al año siguiente y permaneció nueve años seguidos en Segunda División B (de 1994 a 2003).

    Estuvo dos años en Segunda y jugó de nuevo en Primera la temporada 2005-2006, en la que acabó penúltimo. Bajó a Segunda B en 2008, ascendió a Segunda el año siguiente (2009) y, de nuevo, descendió a Segunda B en 2010. Es líder del grupo IV de Segunda B y tiene garantizada la participación en el play-off desde hace varias semanas.

 

    - Castellón. Club levantino fundado a principios de los años 20, vivió sus mejores tiempos en la posguerra (años 40).

    Debutó en Primera División en la temporada 1941-1942, en la que terminó 8º. El año siguiente, logró la 4ª plaza, el mejor puesto de toda su historia, sólo superado por Athletic de Bilbao, Sevilla y Barcelona y quedando por delante de Valencia, Atlético Aviación (actual Atlético de Madrid) y Real Madrid.

    Permaneció seis años en Primera, hasta que en 1947 quedó colista (por entonces, la Liga tenía 14 equipos). Tardaría 25 años en volver a la máxima categoría, pero su retorno fue brillante y en la temporada 1972-1973 consiguió la 5ª posición (inmediatamente por encima del Valencia) y fue finalista de Copa. Descendió el año siguiente y tuvo un efímero retorno en la temporada 1981-1982, siendo el peor equipo con diferencia y uno de los peores colistas de la historia: sólo ganó tres partidos en 34 jornadas y sumó 12 puntos (el Hércules, que quedó penúltimo, llegaría a los 27). Sus últimas temporadas en Primera fueron la 1989-1990 (quedó 14º) y 1990-1991 (acabó 19º y descendió junto con el Betis).

    Desde entonces, el equipo levantino ha estado la mayoría del tiempo en Segunda División B, a la que descendió en 1994, tras tres temporadas en Segunda. Permaneció en esta categoría once años seguidos, hasta 2005, cuando ascendió a Segunda.

    Cinco años después, en la temporada 2009-2010, cayó otra vez a Segunda B. Su temporada reciente más destacable fue la 2007-2008, cuando quedó 5º. El año pasado (2011) sufrió por causas económicas y administrativas un nuevo descenso, que le hundió en Tercera División. Juega en el grupo 6 (correspondiente a Valencia) y ha quedado fuera del play-off de ascenso a Segunda B. Sin duda, el club castellonense vive uno de los peores momentos de su historia, ya que, además de jugar en Tercera, su situación económica es crítica y se halla al borde de la quiebra.

 

    - Extremadura. Club del pueblo pacense de Almendralejo, fundado a mitad de los años 20 como Club de Fútbol Extremadura, llegó a jugar dos temporadas en Primera División: 1996-1997 (quedó 19º en una Liga de 22 equipos y descendió a pesar de hacer una segunda vuelta más que digna) y 1998-1999 (quedó 17º y jugó la promoción, que perdería con el Rayo Vallecano). A partir de ahí, sufriría un declive progresivo: descendió a Segunda B en 2002, a Tercera en 2007 y se disolvió en 2010 tras bajar a categoría regional.

    En 2007, se fundó otro club paralelo con el nombre de Extremadura Unión Deportiva, que actualmente se podría considerar su heredero y jugó en Segunda División B la pasada temporada 2010-2011.

 

    - Las Palmas. Club canario con indumentaria amarilla e historial notable, especialmente hasta finales de los años 80. Fundado en 1949 (veinte años después de que empezara a jugarse la Liga española), estuvo en Primera División buena parte de la década de los 50.

    Permaneció en Primera un total de 19 años seguidos, desde 1964 hasta 1983, y consiguió durante esa etapa los mayores éxitos de su historia: un segundo puesto en 1969, un tercer puesto el año anterior (1968), tres participaciones en la UEFA y una final de Copa (1978, cuando ya se llamaba Copa del Rey).

    En 1983, tras varios años en la cuerda floja, desciende a Segunda, vuelve a Primera en 1985, pero baja otra vez al cabo de tres años (1988).

    Las Palmas había jugado 29 temporadas en Primera, la mayor parte de su historia, si tenemos en cuenta que se fundó a finales de los años 40. Desde entonces, en casi un cuarto de siglo, el equipo canario sólo ha vuelto a estar dos temporadas en Primera División: la 2000-2001 (quedó en un puesto intermedio y se mantuvo sin problemas) y la 2001-2002 (estuvo muchas jornadas en posiciones cómodas de mitad de la tabla, pero descendió tras un pésimo final de temporada).

    En este periodo, ha vivido los siguientes ascensos y descensos: bajó a Segunda en 1988, a Segunda B en 1992, subió a Segunda en 1996, a Primera en 2000, descendió a Segunda en 2002, a Segunda B en 2004 (pese a que su delantero Rubén Castro, que actualmente triunfa en el Betis, fue Pichichi de Segunda) y ascendió en 2006 a Segunda, donde lleva seis temporadas consecutivas. En la actualidad, está haciendo una temporada aceptable en Segunda División: ocupa la 10ª plaza, con 49 puntos en 36 jornadas, y tiene la permanencia prácticamente asegurada.

    Ante todo, llama mucho la atención que Las Palmas, desde sus orígenes hasta finales de los 80, jugó casi las tres cuartas partes del tiempo en Primera División. En cambio, desde 1988 hasta ahora, en un total de 24 años, sólo ha estado dos temporadas en Primera (menos de un 10% del tiempo).

¿Sigue estando mal visto vivir con los padres a partir de ciertas edades?

    Cualquier persona que reflexione un poco, se acaba dando cuenta de que en el contexto actual de paro masivo, salarios cada vez más bajos y precios astronómicos (España es desde el euro uno de los países más caros del mundo y no sólo en cuestión de vivienda) vivir con los padres es la forma de ahorro más eficiente, al no tener que pagar hipoteca o alquiler ni alimentación. Además, las tareas del hogar se comparten, pero esa forma de vida sigue inspirando cierto rechazo y todavía abunda la gente que ridiculiza o hace chistes a costa del que vive con sus padres pasados los 30 años.

    Sin duda, nos han programado para que nos sintamos realizados consumiendo de forma compulsiva. Con esa mentalidad, al que ahorra se le ve como un tramposo en esa carrera por la supervivencia que es la vida.

     Pero este argumento se viene abajo fácilmente cuando se piensa en las medidas de ahorro trazadas por la Unión Europea en materia de recortes presupuestarios que tanto gustan a Angela Merkel, que son aceptadas y comprendidas sin problemas.

    En cambio, a nivel personal, sigue teniendo buena prensa meterse en hipotecas, a pesar de que hay miles de cadáveres financieros, que están en esa situación al haberse endeudado por encima de sus posibilidades económicas. No debemos caer en la idea de que vivir con los padres hasta los 40 años es lo mejor del mundo ni una situación idílica, pero con un sueldo de menos de 1.000 euros y sin una estabilidad laboral lo más aconsejable es aprovechar las ventajas de vivir con la familia, como el gran ahorro que supone.

    También se debe desterrar de la mente la caricatura del treintañero que no se quiere independizar por las comodidades que tiene en casa de sus padres y comprender que la gran mayoría de los que viven con su familia a esas edades lo hacen porque no les queda más remedio o no les atrae vivir en un piso compartido (a no ser que se desplacen a otra ciudad y les resulte muy caro vivir solos, como puede suceder con personas que se trasladan a Madrid y Barcelona).

    Por tanto, es absurdo ver como un fracasado o mirar por encima por hombro al que no se ha independizado a una edad "psicológica", sin tener en cuenta el contexto social y económico y sus propias circunstancias personales. Si tuviésemos las condiciones de otros países europeos, más industrializados, con muchas más posibilidades de trabajo, mejores sueldos, una política social más sólida y donde es normal vivir fuera a partir de los 20 años (o, al menos, no a los 30 ni 35), tendrían sentido estas críticas.

    Pero, en nuestras circunstancias socioeconómicas (en general, aplicables a otros países del sur de Europa, como Portugal, Italia o Grecia), es perfectamente lógico que mucha gente no se independice. No se trata de comodidad ni de cuestiones culturales, sino de matemáticas: salarios bajos y precios altísimos no lo .permiten en muchos casos.

Fuerte sequía en casi toda España

     Probablemente, muchos se habrán dado cuenta de que gran parte de España (salvo algunas zonas del Cantábrico y del Levante) está teniendo uno de los inviernos más secos que se recuerdan en décadas.

     En muchos lugares, sitios prácticamente no ha llovido desde mayo del año pasado (estamos hablando, por tanto, de un periodo de diez meses consecutivos) y si no se han resecado los pantanos es gracias a las abundantes lluvias de años anteriores (sobre todo, el invierno de hace dos años), que permiten vivir de las rentas durante un tiempo, y a las bajas temperaturas propias del invierno, que evitan una rápida bajada del nivel de los embalses.

     Pero las reservas no van a durar para siempre y, si el tiempo no cambia en los próximos meses (no parece muy probable que vaya a ocurrir), quizá se recupere la expresión "pertinaz sequía", que tan olvidada parecía.

    Estos mapas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que reflejan las precipitaciones mensuales en relación con las medias históricas son bastante significativos:

    Diciembre 2011:

 

    Enero 2012:

 

    Febrero 2012:

 

    Los mapas de estos tres últimos meses llaman poderosamente la atención, sobre todo el de febrero: salvo Asturias, Cantabria, el País Vasco, algunas zonas del norte de Castilla y Baleares, en el resto de España, las precipitaciones caídas no alcanzan ni siquiera la cuarta parte de la media histórica.

    Este otro mapa refleja las precipitaciones recibidas en los tres últimos meses en la relación con la media:

 

    Se ve claramente que el periodo es calificado como "extremadamente seco" en Andalucía occidental, Extremadura, la región histórica de León, Madrid y alrededores, el Valle del Ebro y casi toda Cataluña.

    Los medios de comunicación en las últimas semanas se empiezan a hacer eco del problema de la sequía y cada vez aparecen más artículos que tratan este asunto. Aquí va una muestra como ejemplo de algunos de los artículos de prensa más recientes:

    http://www.abc.es/20120304/comunidad-castillalamancha/abcp-sequia-hace-estragos-campo-20120304.html

     Ha sido el invierno más seco de los últimos 60 años en Castilla-La Mancha y la falta de lluvias se hace notar especialmente en la agricultura, con unas perspectivas muy negativas para la cosecha de cereales y leguminosas

    Preocupación e incertidumbre en el sector agrario y ganadero ante persistente sequía de este invierno que puede acabar con muchos cultivos y cosechas, y también entre los ciudadanos, ante el descenso del agua embalsada, lo que puede provocar este verano restricciones en el abastecimiento.

    El «amago» de lluvia del pasado viernes sólo ha servido para limpiar el ambiente, pero el campo necesita muchos días de borrasca para enmendar lo que ya parece inevitable. Así se pone de manifiesto en los diferentes informes que están realizando las organizaciones agrarias sobre la situación de la agricultura y ganadería en la región a causa de la sequía.

    Y es que este invierno, según el Instituto Meteorológico de Castilla-La Mancha, ha sido el más seco de los últimos 60 años, con precipitaciones en diciembre, enero y febrero, muy por debajo de la media; si esta primavera no es muy lluviosa, y lamentablemente parece que no lo será, los problemas van a aumentar en los próximos meses.

    Un informe de los servicios técnicos de Cooperativas Agroalimentarias advierte de la situación crítica de los herbáceos, que no sólo afecta a los agricultores, sino también a los ganaderos, al no haber pastos suficientes para su ganado.

    La falta de lluvia puede afectar también al viñedo, aunque habrá que esperar al momento de la brotación, en apenas un mes, para ver si resiste bien los efectos de la sequía. Lo mismo ocurre con el olivar.

    Y es que a la falta de lluvia se unen las heladas, muy dañinas tanto para los herbáceos como para la floración de otros cultivos. Un estudio realizado por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), advierte de que el campo español sufre la sequía más grave de los últimos 60 años y en Castilla-La Mancha se notará en un descenso notable en la producción de cereal y leguminosas.

    Lluvias irregulares

     Recuerdan desde esta organización agraria que las precipitaciones del pasado año se produjeron de manera irregular acumulándose en los primeros seis meses el 70 por ciento de las precipitaciones. En los últimos siete meses las precipitaciones acumuladas en la región apenas llega a los 100 milímetros y con previsiones de mantener esta tendencia en las próximas semanas.

    Los efectos de esta sequía que se extienden a prácticamente toda la región son, sin embargo, desiguales ya que varía en función de la época de siembra, según UPA. En aquellas zonas en las que la siembra se realizó antes «los efectos en la nascencia son menores pues la tierra aún conservaba humedad y en octubre y noviembre sí se registraron lluvias pero pocas aunque las heladas de este invierno también le están pasando facturas».

    Sin embargo en aquellas zonas cuya siembra se realizó más tarde la nascencia ha sido mucho peor debido a la sequía y las heladas.

   Cereal y leguminosas

     Debido a la climatología, tanto cereales como leguminosas arrastran un retraso en su desarrollo pues el primero debería terminar su ciclo vegetativo a finales de marzo o principios de abril y cuando apenas falta un mes, la gran mayoría de las parcelas están en los primeros estadios de este periodo lo que supone un desfase de dos meses con respecto a su desarrollo normal.

    Por ello se prevé que la producción de ambos cultivos sufra un importante descenso, que se repetirá en casi toda la geografía nacional donde están sufriendo las mismas condiciones adversas en regiones tradicionalmente cerealistas como Andalucía o Castilla y León.

    A estas malas previsiones de cosecha hay que sumar la subida de los costes de producción como abonos y gasóleo, este último en máximos históricos, que provocará una merma en la rentabilidad de las explotaciones cerealistas con tintes de ser «catastrófica si no llueve en las próximas semanas».

    Por si todo ello fuera poco, los agricultores castellano-manchegos están sufriendo este año una plaga de conejos que multiplica sus problemas. Debido a la sequía los animales se ven obligados a buscar alimentos en los cultivos comenzando a afectar incluso a los leñosos como la vid y el olivar.

    Pero los daños más importantes se registrarán sin duda en el cereal pues el retraso en el desarrollo impide que las zonas donde comen los conejos rebroten, al no crecer el cereal los lagomorfos están «arrasando» parcelas enteras donde la recuperación parece ya un milagro.

    También desde Asaja se ha pedido esta semana un plan de apoyo para agricultores y ganaderos, tanto por los daños causados por las heladas como por la sequía.

    El presidente nacional de Asaja, Pedro Barato, durante un acto celebrado el viernes en Toledo, aseguraba que la sequía afecta ya al 70% del cereal de secano de Castilla-La Mancha, y puede afectar también de forma importante a la ganadería extensiva e incluso al olivar, con una reducción en la cosecha de aceite de la próxima campaña.

    Esta organización agraria reclama al Ministerio de Agricultura medidas fiscales, laborales y económicas, como moratorias de cuotas a la Seguridad Social, ayudas directas, una nueva línea de financiación o créditos bonificados. También Asaja ha pedido al ministro, Miguel Arias Cañete, que estudie un aplazamiento en el pago de los préstamos por la sequía del año 2005 por las pérdidas que está generando la actual y que afectan a 1,3 millones de hectáreas de cereal en la región.

 

    http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/iglesia/fantasma-%E2%80%98-pertinaz-sequia%E2%80%99-20120303

 

  • El fantasma de ‘la pertinaz sequía’

    Una primavera severa, en el contexto económico actual, supondría una durísima prueba de fuego.

    Estamos en sequía. Hay indicadores suficientes para poder hacer esta afirmación tan categórica. Vivimos en un país en el que el fantasma de la sequía aparece cada cierto tiempo. Los periodos prolongados de escasez o ausencia de lluvias son una de las señas de identidad de los países mediterráneos. La sequía meteorológica aparece todos los veranos, prácticamente sin excepción, siendo mucho más variable el patrón de precipitaciones que acontece durante las demás estaciones del año. Cuando se encadenan varias de ellas con lluvias por debajo de la media, entonces, sólo entonces, podemos afirmar que hemos entrado en un ciclo seco, tal y como ocurre en la actualidad.

    El inicio de una sequía no resulta fácil de establecer. No ocurre lo mismo con su final, que suele venir caracterizado por un giro copernicano en la dinámica atmosférica, sucediéndose las situaciones que habitualmente dejan lluvias en nuestro ámbito geográfico. La sequía es percibida mucho antes por los agricultores y la gente de campo que por los que vivimos en la ciudad. La actual sequía saltó al primer plano informativo hace escasamente un par de semanas, a raíz del balance provisional del invierno que hizo público la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Su principal conclusión, basada en el análisis de los datos pluviométricos, es que hemos vivido el invierno más seco desde los años cuarenta del siglo pasado. Desde el punto de vista meteorológico, a la hora de hacer ese tipo de balances, el invierno se identifica no exactamente con la estación astronómica, sino con el trimestre diciembre-enero-febrero.

    La actual sequía comenzó a gestarse el pasado otoño, que fue bastante más seco que los de 2009 y 2010, aparte de muy caluroso en su primera mitad. Una situación de bloqueo caracterizó el tiempo del último tramo otoñal, lo que tuvo su continuidad durante la práctica totalidad del invierno. El reforzamiento del anticiclón de las Azores al Oeste de la Península provocó el desvío de las borrascas atlánticas hacia latitudes mucho más altas de las habituales en esas fechas. Se sucedieron los días de calma meteorológica, con los cielos despejados y presencia de bancos de niebla por diferentes zonas del interior peninsular. El tiempo se volvió anodino, disparándose los niveles de polución atmosférica en las grandes ciudades. Durante la primera mitad de febrero la ola de frío siberiano rompió esa monotonía y provocó un descenso muy destacado de las temperaturas. No fue una situación de grandes nevadas, sí de grandes fríos, sequedad ambiental y ausencia de precipitaciones. El resto de febrero más de lo mismo; remitió el frío volviéndose el tiempo primaveral, aunque sin apenas lluvias.

    Algunos datos de la actual sequía hablan por sí solos. Por ejemplo, en el observatorio de Madrid-Retiro apenas se han recogido 16 l/m2 durante el trimestre invernal, habiéndose encadenado 43 días seguidos sin llover. Desde que en 1859 comenzó allí a medirse la lluvia caída –hace 153 años–, ha sido el invierno más seco.

    Hasta ahora hemos asistido a una sequía meteorológica que ha comenzado a castigar al campo, iniciándose también una disminución significativa de nuestras reservas hídricas, en unas fechas en las que deberían aumentar. La situación comienza a ser preocupante, pero todavía no desesperada. Según se comporte la primavera podremos hablar únicamente de un invierno excepcionalmente seco, o del inicio de una sequía severa (sequía hidrológica) que, en el contexto económico actual, supondría una durísima prueba de fuego. Las grandes sequías ocurridas en España, aparte de ser largas –de varios años de duración– han incidido muy negativamente en nuestra economía y han generado conflictos internos de distinta índole. Hoy en día, aparte de las pérdidas que una sequía puede ocasionar a la agricultura, con el consiguiente encarecimiento de algunos productos básicos como el trigo, la incidencia sobre el sector turístico sería muy destacada. Una de nuestras principales fuentes de ingresos, ya tocada por la crisis, podría tambalearse si tuvieran que adoptarse las temidas restricciones.

    No hay que perder de vista lo ocurrido en otras épocas de nuestra historia reciente, cuando una gran sequía entró en escena. La posguerra en España fue tan larga y dura, entre otras muchas razones, por la pertinaz sequía, nombre con el que se bautizó aquel periodo seco de tantas penurias. Más cerca en el tiempo, tenemos la sequía de los años ochenta, la de los noventa, que el meteorólogo Inocencio Font Tullot bautizó como “la peor sequía en mil años” en la mitad Sur de la Península, y la de la década pasada, mal gestionada por el Gobierno de turno, que generó crispación y fuertes disputas por el agua. Es pronto para saber la magnitud que alcanzará la actual sequía, aunque pinta mal la cosa.

  • *José Miguel Viñas es físico y comunicador científico, especialista en Meteorología. www.divulgameteo.es.

 

    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/03/04/andalucia/1330887158_174651.html

 

  Andalucía cae en un ciclo de sequía

    Desde 2004 no se registraba un déficit de pluviometría del 60%. La zona norte y occidental de Andalucía está siendo la más afectada por la falta de lluvias

    Hay que remontarse a 1998 para ver un invierno menos lluvioso en Sevilla. Peor aún ha sido en la franja de Sierra Morena, la campiña cordobesa o en el Andévalo de Huelva. Sirva como ejemplo los 32 litros registrados en Santa Elena (Jaén) desde el mes de septiembre, un 92% menos que la media de la serie histórica desde 1980. Tras tres años (el mes de diciembre de 2009 fue el más lluvioso del último medio siglo) de abundantes precipitaciones, todo hace indicar que Andalucía ha entrado en un nuevo ciclo de sequía.

    De momento, ya existe la certificación oficial de que estamos ante una sequía meteorológica, pero no así hidrológica porque los pantanos están por encima del 75%. El déficit de pluviometría, estimado por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en un 60% de media, es el mismo que se registró en el año hidrometeorológico 2004-2005, que fue el inicio del último periodo de sequía, que se prolongó un lustro. Los índices no llegan aún a los niveles de 1995, cuando se dio la sequía más grave del siglo XX. “Parece evidente que, después de varios años húmedos, se ha roto el ciclo y se ha cambiado la tendencia”, indica Luis Fernando López Cotín, delegado territorial de la Aemet. Se trata, apunta, de algo recurrente y “casi consustancial al territorio andaluz”.

    La zona norte y occidental de Andalucía está siendo la más afectada por la falta de lluvias. En la capital jiennense ha llovido el 33% de la media histórica (desde 1980), en Córdoba un 36% y en Sevilla y Huelva apenas un 40%. Pero llaman la atención las oscilaciones que se han dado dentro de una misma provincia. Así por ejemplo, en Jaén se ha pasado de un déficit del 92% registrado en el observatorio de Santa Elena a un 60% en el de Cazorla; en Córdoba, del 65% de Montoro al 33% de Espiel.

    En la provincia gaditana, Grazalema registra los mayores índices pluviométricos, con 578 litros, pero la cifra supone casi la mitad de la media histórica. Almería registra el punto con mayor porcentaje de lluvias. Ha sido Garrucha, donde los 270 litros caídos desde septiembre suponen el 146,6% de la media histórica. Aunque no suele ser habitual enlazar tres estaciones del año con sequía, los augurios no son buenos. “Las previsiones para la próxima primavera no son muy optimistas y parece que las precipitaciones también estarán por debajo de lo normal”, pronostica José María Sánchez-Laulhé, director del Centro Meteorológico de Málaga.

    Con todo, desde la Consejería de Medio Ambiente se pide prudencia a la hora de pronosticar un ciclo de sequía. De entrada, las reservas acumuladas en los embalses andaluces (la media supera el 75%) garantizan el agua para abastecimiento humano y también para los regadíos para los dos próximos años. Solo tres embalses, los de La Bolera y Dañador, en Jaén, y los sistemas hídricos de las Sierras de Gádor y Filambres, en Almería, están en situación de alerta, con agua para menos de un año.

   Mientras tanto, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha atendido las demandas de riego que los agricultores habían planteado para cultivos ya establecidos como las hortícolas de invierno, la remolacha, el cereal y cítricos y frutales, como indica Feragua, la principal organización de regantes. También la Junta se ha mostrado dispuesta a adelantar los desembalses para el riego en las cuencas que gestiona la comunidad.

    La asociación agraria Asaja ha advertido que si no llueve en primavera, se podría perder el 40% de la cosecha de aceituna, lo que se traduce en pérdidas de más de 400 millones solo en la provincia de Jaén.