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El blog de Silverfox

Sociedad

Sueldos bajos, pobreza y solidaridad familiar

    Ante las declaraciones de un dirigente de las Nuevas Generaciones del PP, que propone reducir el salario mínimo (actualmente de 624 euros) hasta eliminarlo, se puede razonar que un sueldo de 400 euros (por poner una cantidad inferior al actual salario mínimo español) está muy bien para el que viva con unos padres bien situados, que sean, por ejemplo, médicos o ingenieros con 30 años de experiencia. Porque con el nivel de precios que tenemos, con ese dinero prácticamente te mueres de hambre.

    Es decir, que una persona puede aceptar ese sueldo siempre que tenga detrás un sólido colchón familiar. Porque trabajar perdiendo dinero y sin poder apenas ahorrar es completamente absurdo, tan estúpido como montar un negocio para que no te dé beneficios. Trae más a cuenta fingir una depresión y conseguir una pensión de por vida, aunque sea haciendo trampas.

    Pero tranquilos, que si la gente cobra eso se verá abocada a depender de su familia indefinidamente, muchos vivirán pasados los 40 años con sus padres jubilados, mientras tenemos a los políticos, tanto del Gobierno como de la oposición, repitiendo sus lemas (que de tanto repetirse aburren a las ovejas): "Qué ascazo de juventud", "Vaya gente más comodona, qué bien se está en casa de papá y mamá", "Yo a los 18 me fui de casa para no volver, mientras a esta gente no la echan del hotel familiar ni con agua caliente", "Estos jóvenes sólo saben hacer botellón y jugar a la Play" o "No se mueven por nada, yo a su edad corría delante de los grises y me llevé varios meses en la cárcel" (que den gracias a eso último, que si la gente se moviese algo, no estaría la situación como está). O se echarán las manos a la cabeza si la gente hace cola en próximos años por emigrar a países latinoamericanos o incluso del norte de África (no hay que descartarlo, cosas más raras se han visto).

    De cualquier forma, la solidaridad familiar es la razón de que no tengamos unos niveles de pobreza y delincuencia propios de cualquier país sudamericano.

    Teniendo en cuenta la relación salarios/precios, se puede garantizar que sin apoyo económico familiar el 80%, más o menos, de los jóvenes españoles viviría directamente en condiciones de pobreza. Pero como muchos padres de esos jóvenes (y no tan jóvenes) tienen buenos sueldos (desde simples curritos hasta ingenieros, médicos o funcionarios del grupo A) o pensiones (en el caso de los jubilados) eso "tapa" la pobreza que sufriría mucha gente si no fuese por el colchón familiar.

    Por supuesto, esa solidaridad familiar es una bendición para los poderosos (políticos, banqueros, grandes empresarios) porque con ella la gente no se les echa encima ni arden las calles, es una verdadera cortina de humo que tapa la pobreza.

    Lo peor es que algunos la ven como algo positivo y piensan que la crisis hará que se refuerce la unidad familiar, cuando la familia tradicional es una institución opresora donde las haya y sería nefasto que la solidaridad familiar sustituyese gradualmente al Estado del bienestar, como parece que está empezando a ocurrir.

    Supondría que o tienes una familia bien situada que te proteja o te toca pasar grandes apuros. O que familiares que no se soportan se vean obligados a convivir para no caer en la miseria (de hecho, muchas personas de 30-35 años que viven con sus padres porque no les queda más remedio están hartísimas de ellos, de tener que seguir sus normas y dar a esas edades explicaciones de lo que hacen o dejan de hacer). ¿De verdad desea eso cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo de inteligencia?

¿Por qué la gente no se va de casa? (II)

    En contra del tópico tan repetido de que la gente no se independiza por comodidad, hay muchísimas personas de 30 años (más o menos) que están literalmente hasta las narices de sus padres y deseando mandarles a tomar viento en cuanto se les presente la más mínima ocasión (es decir, que cuando tengan una cierta estabilidad se irán de casa con mucho gusto y sólo volverán de visita unas pocas veces al año, para que no se diga que se han olvidado de su familia). Si sus padres se van unos días, por ejemplo, a la playa y les dejan solos respiran aliviados y sienten como si se hubiesen quitado una gran losa de encima.

    Pero las condiciones de la sociedad y la economía españolas les han obligado a vivir una situación kafkiana, aberrante y completamente antinatural, que sólo se da en unos pocos países más del mundo: Italia, Grecia y quizá Portugal. Si viven con sus padres a esas edades no es por gusto, sino porque no les queda más remedio, aunque tengan que aguantar que les llamen vagos y parásitos (encima de cornudos, apaleados). Los que dicen que los jóvenes no se independizan porque son muy cómodos o porque se está muy bien en casa de mamá sólo demuestran que son unos cínicos, miserables, manipuladores y mentirosos sin escrúpulos.

    Sin embargo, vende mucho en ciertos ámbitos atacar sin piedad a los jóvenes y repetir frases hechas como: "Qué asco de juventud, sólo saben pegarle a los porros", "Mientras yo corría delante de los grises (si fueron tan combativos, ¿cómo es que Franco murió tranquilamente en la cama?) o me mataba a trabajar desde los 12 años, los jóvenes de ahora están todo el día emborrachándose y haciendo botellón" o "Yo me tenía que conformar con un 600 o un 2 CV y estos chavales de ahora van en BMW’s".

    No les entra a la cabeza a estos puretones (que son, al fin y al cabo, la generación de nuestros padres) que ellos lo tuvieron mucho más fácil, que vivieron una etapa de boom económico (los 60 y parte de los 70), en la que entrabas en una empresa de adolescente como aprendiz y si no eras muy torpe te hacían fijo al poco tiempo. O se sacaban una plaza de funcionario con mucha más facilidad que ahora.

    Se casaban a los 20 y pocos años trabajando sólo el marido y tenían fácilmente tres o cuatro hijos, sin ir muy apurados económicamente. Ahora, la edad media de matrimonio ha trepado hasta cerca de los 35 años y la natalidad es prácticamente nula (si exceptuamos a los gitanos e inmigrantes, sobre todo del norte de África y de países andinos, como Ecuador o Bolivia). De eso también se quejan mucho los cincuentones, diciendo: "Claro, estos jóvenes no quieren hacer sacrificios y se gastan el dinero en viajes a Cancún y cenas por todo lo alto" o "Se casan a los taitantos porque hasta esa edad están con el botellón y sólo piensan en divertirse" (como si pasarlo bien fuese un crimen, a algunos se les nota demasiado el tufo de viejos amargados).

¿Por qué la gente no se va de casa?

    Por regla general, en ambientes de gente mayor (en torno a 50-60 años) suele quedar bien atacar e insultar a los jóvenes con frases tipo como "Qué asco de juventud, sólo sabe emborracharse y drogarse", "Son todos una panda de vagos, a su edad yo llevaba años cargando sacos o deslomándome en el campo", "No se mueven por nada, yo y mis colegas cuando éramos adolescentes corríamos delante de los grises y siempre estábamos en riesgo de ir al talego", "Qué bien se está en casa de papá y mamá" o "No quieren tener hijos porque son unos comodones, que aprendan de los inmigrantes, que son muy sacrificados".

    Pero no es nada nuevo, la crítica sin piedad a la juventud siempre se ha producido en la historia. Ya dijo el filósofo griego Sócrates, hace casi 2500 años: "Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros."

    La realidad es que una parte mínima de las personas que viven con sus padres después de los 30 años (como ocurre frecuentemente hoy día) lo hacen por gusto o comodidad, casi todas están así porque no les queda otra opción. Es completamente falsa la leyenda urbana de que la gente no se va de casa ni tiene hijos porque derrocha el dinero en drogas caras, como la cocaína, viajes a Cancún o Punta Cana y coches de 30.000 euros para arriba (no todo el mundo puede permitirse ese tren de vida, y menos ahora, que los bancos y cajas se han puesto más estrictos a la hora de conceder créditos al consumo).

    Seamos serios, ¿quién va a arriesgarse a tener niños, o simplemente independizarse, ganando apenas 800 euros y viviendo en una gran ciudad, donde todo es más caro? Es cierto que las mujeres se van de casa antes porque suelen emparejarse con hombres mejor situados y con más dinero que ellas (por ejemplo, becarias submileuristas o cajeras de supermercado con novios funcionarios de los grupos A y B). Pero un hombre soltero que gane menos de 1.200-1.300 euros, si se emancipase, lo haría prácticamente con una mano delante y otra detrás, o compartiendo piso con más gente.

    Y francamente irse de casa para vivir con dos o tres desconocidos, comiendo garbanzos todos los días y sin poder llevar una vida social medio decente no merece la pena. Para eso, mejor te quedas con tus padres hasta que puedas independizarte en unas condiciones dignas y sin perder demasiada calidad de vida.

    En fin, puedo decir sin problemas que una buena parte de las personas que conozco de entre 30 y 45 años tienen como máximas aspiraciones en su vida conseguir una pensión vitalicia por incapacidad permanente, fingiendo una minusvalía o enfermedad física o mental, y heredar los pisos de sus padres. Hay alguno que está parado o de becario submileurista, pero es de familia muy acomodada y espera heredar hasta cuatro casas.