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El blog de Silverfox

Economía

Inmigración y burbuja inmobiliaria

    Algunas personas dicen que debemos fijarnos en los verdaderos culpables de la crisis y no dejarnos llevar por cortinas de humo que desvíen la atención. Pues bien, de acuerdo, ¿y quiénes son? ¿Cómo actuaron?

    Antes de responder esta cuestión, hay que tener en cuenta estos dos puntos que son fundamentales y no deben ofrecer la más mínima duda a cualquier persona bien informada:

    1) La burbuja inmobiliaria y la inmigración van estrechamente unidas (de hecho, entre los países donde ha sido mayor la burbuja, no ha habido una sin la otra).

    2) Ha sido un proceso dirigido por organismos supranacionales, más allá de los gobiernos de cada país. Es decir, no ha sido casual. Los gobiernos nacionales han seguido órdenes o directrices de un tercer "ente", que podría ser el Club Bilderberg o la Comisión Trilateral.

    La "progresía", hábilmente moldeada desde los grandes medios de comunicación, verdaderas instituciones del sistema, ha apoyado la inmigración con las mismas ganas con que algunos defendían la burbuja y la subida indefinida del precio de los pisos.

    Y lo más misterioso y siniestro de todo, es que los mismos argumentos se han dado en las distintas lenguas de cada país. Misteriosamente idénticos reportajes, similares escritores e "intelectuales", parecidos programas, han apoyado la inmigración, han hablado de las bondades (cuando no la necesidad) del mestizaje y la multiculturalidad, y han dicho las mismas patrañas con independencia del país en cuestión. Por supuesto, el que no estuviera de acuerdo con esas ideas era un racista, un xenófobo y un heredero ideológico de Hitler.

    Aquí, y con esto podemos concluir esta reflexión, aún recuerdo a un político del PP, quizá fuese Mayor Oreja, diciendo que "la población tiene que acostumbrarse a la inmigración, que es un proceso que va a continuar y aumentar en los próximos años". Por no hablar de las encuestas sobre "xenofobia" realizadas entre españoles, que daban altos índices de rechazo a la inmigración, ante las cuales los políticos decían "hay que educar a la población para que tolere a los inmigrantes". Es decir, en lugar de hacer lo que la población quería (lo típico de una democracia), pretendían adoctrinarla (lo típico de una dictadura fascista, y eso que Franco murió hace más de 30 años y Hitler y Mussolini en el ya lejano 1945).

Comentario a la noticia "Iveco abandona España y deslocaliza producción a Italia"

    Hoy, día de Nochebuena, ha salido publicada en el diario barcelonés La Vanguardia una noticia con el titular que aparece arriba: "Iveco abandona España y deslocaliza producción a Italia".

    De entrada, hay un error terminológico en la noticia al hablar de "deslocalización". Teniendo en cuenta que IVECO es una empresa italiana integrada desde hace años en el grupo FIAT, no se puede decir que eso sea una deslocalización, sino una centralización de la producción.

    Un ejemplo similar: imaginemos que la Volkswagen cierra sus fábricas mexicanas para trasladarlas a Alemania, país de origen de la empresa. ¿Sería una deslocalización? Evidentemente no, se trataría de una centralización de la producción, que se concentraría en mayor medida en el país del que procede la compañía.

    Deslocalizar sería lo contrario: que la Volkswagen cerrase alguna de sus fábricas alemanas y trasladase la producción a cualquier otro país, por ejemplo, China, India o Turquía.

    Una tercera posibilidad sería mantener las fábricas del país de origen y al mismo tiempo abrir otras nuevas en el extranjero. En ese sentido, hablaríamos de expansión del negocio y apertura de nuevas líneas de producción.

    Una vez resueltas estas dudas terminológicas, podemos decir que los cierres de fábricas de automóviles son nefastos para la economía española, que en buena parte depende de esta industria y sus sectores auxiliares, casi tanto como de la construcción y el turismo.

    El problema es que la IVECO se estableció en España a mediados de los 80, cuando el gobierno "socialista" de Felipe González vendió la marca Pegaso, en manos de una empresa estatal fundada en la posguerra y fabricante de camiones y autobuses (aunque también elaboró magníficos coches deportivos en los años 50), a la compañía italiana a precio de salido. Algo parecido se hizo con la SEAT, que casi se regaló a la Volkswagen, cuando hacía varios años que era de capital 100% estatal (propiedad del extinto Instituto Nacional de Industria) y llevaba un tiempo produciendo únicamente modelos propios (ya no copiaba coches de la FIAT), el más importante, el Ibiza, que todavía se fabrica y es uno de los más vendidos.

    Recordemos la frase de Solchaga, cuando era ministro en esa época: "La mejor política industrial es la que no existe". Y así nos fue, cerrando unas fábricas que se podrían considerar algo obsoletas, pero pudieron haberse modernizado y renovado en vez de quitarlas de en medio y sustituir una industria bastante potente en algunos sectores importantes por el modelo económico que nos ha llevado a la crisis que sufrimos ahora, basado en la construcción, la hostelería y el turismo. Mientras otros países que han cuidado más su industria se empiezan a recuperar de la crisis, aquí nos quedan unos años muy duros por delante, y todo por fomentar una economía basada en sectores de bajo valor añadido (un país de camareros, limpiadoras y albañiles, con todos los respetos hacia esas profesiones) y una administración territorial delirante, estructurada en verdaderos reinos de taifas, que suponen un gasto impresionante y un enorme lastre para la economía nacional.

Reflexiones sobre la vivienda

    Uno de los temas que más se han discutido en la España de los últimos años es la burbuja inmobiliaria, que ha provocado una enorme subida de los precios de la vivienda, sin suponer una evolución similar de los salarios, y que ha sido fomentada por la especulación salvaje del suelo y el crédito barato.

    Así se ha llegado a la kafkiana situación de que España, en términos de vivienda, sea uno de los países más caros del mundo (ciudades como Madrid, Barcelona o las capitales vascas tienen unos precios similares e incluso superiores a los de París y Londres), mientras los sueldos están entre los más bajos de Europa.

    Pero pensando con cierta lógica, los precios de la vivienda deberían caer a niveles de hace, por lo menos, 20 años, teniendo en cuenta factores de tipo demográfico (cada vez habrá menos jóvenes y menos demanda de primeras viviendas, por muchos hijos que tengan los inmigrantes) y económico (paro al 20% y subiendo rápido, caída de ingresos per cápita y restricción crediticia).

    También cada uno debe poner su granito de arena para hundir este tinglado. Y para eso, lo mejor es no hacer caso a la presión social. Hacer lo que hacen todos sin pensar por uno mismo es de subnormales y borregos. Para ello, debamos combatir la burbuja mediante resistencia pasiva, no dando un céntimo a los individuos (por no usar otra palabra) que se benefician de ella.

    Las posibilidades son diversas: emigrar fuera de España, quedarse en casa de los padres hasta que se caigan de viejos, okupar edificios vacíos y deshabitados, lo que sea menos dar dinero a esa gentuza. Nada de meterse en una hipoteca impagable (aunque ahora ya no se darán créditos subprime con tanta alegría como en años anteriores) ni alquilar una pocilga donde Cristo dio las tres voces por casi todo un sueldo mensual.

Efectos negativos de la globalización

    Durante siglos, el mundo ha avanzado en cierta dirección, guiado por ciertos ideales. La mayoría de ideas e invenciones vigentes han venido siempre del mismo lado. Pero de un tiempo a esta parte se ha considerado que la moral no tiene importancia, que es igual cómo viva la gente y que el sistema se puede sostener de esa manera. En este contexto, ha surgido la llamada "deslocalización". La trampa está en robar las ideas de un mundo con un sistema de valores e implementarlas a coste mínimo, a expensas de la explotación de gente que vive en un mundo con unas coordenadas muy distintas y una forma de pensar diferente.

    El resultado está siendo un mundo igualado, pero por abajo, basado en el reparto equitativo de la miseria, salvo unas castas privilegiadas, que se benefician del sistema. A causa de vivir explotados, con miedo y sin tranquilidad de espíritu, no acaba de estar claro de dónde van a salir las grandes ideas que muevan el mundo y hagan progresar a la humanidad en el futuro.

    Por explicar más claramente la situación, se pueden exponer ciertos ejemplos de cómo no llegar a ninguna parte:

- Best sellers. Salvo honrosas excepciones, son libros-basura, cuyo valor literario y cultural es casi inexistente. Son producto de la presión por vender y vender más en tiempo récord, dejando a un lado la calidad.

- Comics. Igual que en el punto anterior, elaborados a toda velocidad, por la misma razón. Difícilmente se volverá a editar un "The Killing Joke" o un "X-Men".

- Investigación en varios campos de conocimiento. Se prima la cantidad de artículos publicados en la carrera académica, con lo cual el sistema acaba produciendo personas grises, burócratas de cuerpo y alma, y las preguntas esenciales, ¿quién se las hará? ¿Quién tendrá la libertad de pasarse años y años pensando en lo que le parezca hasta resolver grandes cuestiones?

- Música. A la vista está cuál es el resultado de entrar en el juego de la industria discográfica. Canciones que suenan todas igual, éxitos pasajeros, artistas prefabricados, vacío de espiritu. Por no hablar de músicos sobrados de talento que se han echado a perder por la presión del negocio discográfico (incluso teniendo éxitos de ventas anteriormente) y han entrado en ese juego.

- Prensa. En vez de informar con criterio, se venden al poder (económico, financiero y político), y acaban viviendo de éste (a través de la publicidad). Los ciudadanos se hartan y dejan de comprar prensa. Resultado: La prensa desaparece y nos quedamos sin voces libres a merced de los poderosos.

Si el objetivo es tener más, y no ser más, aunque sólo sea porque al final todo el mundo muere y no se lleva nada de tales pertenencias, está claro que vivimos en un mundo muy extraño e ilógico.

Sobre el tema de las pensiones

    Desde hace tiempo, nos dicen que el sistema de pensiones, mientras les dan 150.000 millones a los banqueros (con el pretexto de inyectar liquidez al sistema) para que se lo gasten en yates, caviar, prostitutas de lujo y palacios de mármol, también subvencionan a fábricas de coches (que son, sobre todo, propiedad de empresas francesas y alemanas, que si andan apuradas deberían pedir cuentas a Sarkozy y a la Merkel) o como mucho congelan el sueldo a la familia real (después de habérselo aumentado religiosamente todos los años).

    También es cierto que hay mucho cachondeo y picaresca con gente perfectamente capacitada para trabajar y llevar una vida normal que cobra pensiones por incapacidad permanente desde hace tiempo. Por ejemplo, en Sevilla la proporción de personas que perciben ese tipo de pensión es propia de un país recién salido de una guerra, y tampoco hay tantos minusválidos ni enfermos mentales como se podría deducir de esa cifra.

    Y eso por no hablar del gasto que nos suponen los inmigrantes: si hiciésemos una deportación masiva, nos ahorraríamos muchísimo dinero en plazas escolares para sus hijos o dejarían de colapsar la sanidad.

    En cualquier caso, el PSOE ha sido un partido nefasto y gestiona pésimamente la economía: ya nos dijo Solbes hace 15 años que nos fuésemos haciendo un plan de pensiones privado, porque la Seguridad Social estaba al borde de la quiebra. Se autodenominan "socialistas" y "obreros", cuando son lo más neoliberal y antisocial que hay (hasta el PP parece de izquierdas a su lado y desde luego es miles de veces mejor organizando la economía) pero mucha gente les sigue votando.

    También podemos lanzar un recadito a la generación que ahora tiene de 50 a 70 años: muy poca gente de esa edad lleva una vida precaria, casi todos están bien situados (los que trabajan) o cobran unas pensiones que les cunden mucho. Llevan una vida que no tiene nada que envidiar a la de cualquier alemán o escandinavo de su edad, pero no les importa abocarnos a la precariedad y la miseria a los que venimos detrás. Muchos han incitado a sus propios hijos a meterse en hipotecas impagables o comprarse Audis de 30.000 euros y ahora, por mala conciencia, les dan la sopa boba para que no protesten demasiado (cuánto daño ha hecho en España la solidaridad familiar, es comparable a las antiguas pestes y peor que el cáncer).

    Y esa historia de los jubilados que rebuscan en los contenedores de basura suena a leyenda urbana más que a otra cosa, ya veremos si eso pasa de verdad en los jubilados de dentro de 30 años.

Fraude y economía sumergida

    Se habla a menudo estos días de la insuficiencia recaudatoria, de la situación de las cuentas públicas a la que estamos llegando y el endeudamiento insostenible del Estado.

    Los números no cuadran y los políticos, como de costumbre, a través de los medios, lanzan balones fuera y se dedican a desinformar. Hasta en la calle se comenta frecuentemente que "la culpa de todo es de la economía sumergida". En esto soy bastante crítico, creo que al pueblo hay que comunicarle la verdad, con transparencia y honestidad.

    ¿Economía sumergida o fraude? Es aquí donde quiero hacer algunas aclaraciones, para empezar las definiciones de la RAE:

    Economía sumergida.-


    1. f. Actividad económica practicada al margen de los cauces legales, sin figurar en los registros fiscales ni estadísticos.

    Fraude.-


    2. m. Acto tendente a eludir una disposición legal en perjuicio del Estado o de terceros.

    Economía sumergida, por dejar más claro el tema, es, por ejemplo, la persona que se dedica a la limpieza de hogares por horas, de limpieza de escaleras, de oficinas o los becarios que trabajan sin contrato. Y no cursa alta en Seguridad Social ni alta en actividades económicas. Todo aquel que trabaja de esta manera también defrauda.

    Pero el concepto de fraude es mucho más amplio y abarca, además de lo anterior, desde el dinero que deja de declarar un particular (persona física) en la compraventa de una vivienda hasta la empresa que ha cursado alta en ACTIVIDADES ECONÓMICAS pero presta bienes y/o servicios sin factura; esto es, en B. Se pueden incluir igualmente las personas físicas o jurídicas que manipulan la contabilidad, distraen ingresos o simulan gastos o incluyen gastos personales como empresariales, que también defraudan. Grandes grupos con entramados empresariales que se facturan de un lado a otro para declarar menores beneficios o, incluso, birlar IVA, también defraudan y mucho.

    Que una persona haga un servicio de limpieza de hogar sin declarar la actividad ni los ingresos es competencia desleal y perjudica a los que hacen las cosas como Dios manda. La pregunta es: Si toda la economía sumergida que existe en España se declara, pero primero se elimina la que no es rentable, ¿cuánta de esta economía sumergida sobreviviría? Y lo peor de todo, ¿cómo repercutiría el incremento de precios que, inevitablemente, sufriríamos a nuestra escasa competitividad?

    Esa señora que cose zapatos en casa y se lleva un puñado de euros nunca se dará de alta, pues pagaría más de lo que ingresa. Pero, como he dicho antes, el zapato ya saldría tan caro que no se produciría en España.

    Y sí, el fraude es un verdadero problema, por ejemplo que FUNDACIONES de los partidos políticos ingresen dinero a cuenta del 0,7% del IRPF para desviarlo a los partidos.

    Que la Iglesia Católica esté exenta de IVA es un FRAUDE para los que si lo pagamos, para todos los españoles.

    Que las Cajas de Ahorros que son ENTIDADES SIN ÁNIMO DE LUCRO (al menos en teoría) no estén al servicio del ciudadano y sí de los políticos territoriales de turno es UN GRAN FRAUDE CONTRA EL PUEBLO.

    Que las empresas generadoras de electricidad vendan por debajo de coste la electricidad que ellas producen a sí mismas como comercializadoras para justificar un déficit tarifario inexistente y estas últimas ganen mucho porque venden la energía muy por encima del coste de producción ES UN GRAN FRAUDE contra el pueblo.

    Que en todos los Ayuntamientos (¿o sería mejor llamarlos Hay-untamientos?) en los que se hurgue y donde se haya construido más de una hectárea en la última década resulta que aparece una red de corrupción entre concejales, empresas y todos los que les rodean de MILLONES Y MILLONES DE EUROS NO DECLARADOS, ESTO ES UN GRAN FRAUDE contra el pueblo.

    Que a la banca, QUE SIGUE RELIGIOSAMENTE DECLARANDO INMENSOS BENEFICIOS TODOS LOS AÑOS, se le ayude con dinero y avales públicos ES UN FRAUDE INMORAL Y GIGANTESCO.

    Que los políticos no tengan que cotizar 35 años como cualquier trabajador para tener derecho a pensión ES UN GRAN FRAUDE A LA SEGURIDAD SOCIAL.

    En fin, fraude no es lo mismo que economía sumergida, aunque esta última sea fraudulenta de alguna forma. Y todo esto viene a cuento de una conversación que tuve esta mañana con un profesor universitario de Economía y Administración y Dirección de Empresas, al que le tuve que aclarar los conceptos, porque el pobre hombre no lo tenía nada claro. Igual que no tenía claro que el gran fraude de los grandes capitales ha pasado, ahora es mucho menor que en los años de bonanza porque la pasta se ha esfumado.

    El problema en España NO es la economía sumergida, es nuestra miserable necesidad de hacer algo para ganarse malamente la vida y poder comer.