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El blog de Silverfox

Afiliarse a un partido político, ¿una vía para huir de la miseria? (I)

    Parece una idea un tanto extravagante. Sin embargo, si tuviésemos en cuenta que en los próximos años quizá ese procedimiento sea prácticamente la única forma viable de conseguir en la mayor parte de España un sueldo y unas condiciones de vida dignas, no nos llamaría tanto la atención.

     El problema que podría ocurrir sería que surgiese una burbuja de afiliados a los partidos principales que buscasen conseguir puestos en organismos municipales, televisiones locales y autonómicas o empresas públicas regionales: es decir, que no hubiera enchufes y mamandurrias para todo el mundo y se diese una competencia feroz por ser el "pelota" de máxima "confianza" del alcalde de un pueblo o ciudad o del consejero de una autonomía, con vistas a conseguir el ansiado enchufe.

    Pero si lo pensamos fríamente, otras posibilidades de ganarse la vida se han complicado mucho:

    - Trabajar de asalariado en el sector privado es muy difícil cuando hay un 25% de paro (más del 30% en algunas zonas de España) y no son pocos los empresarios que tienen familiares y amigos en apuros, a los que dan preferencia si hay algún puesto vacante en sus negocios. Es frecuente que si una empresa ofrece un puesto de trabajo de poca cualificación (como camarero, teleoperador o mozo de almacén) reciba cientos de solicitudes.

    - Hacerse empleado público por oposición (no por enchufe mediante carnet del partido o amistad o parentesco con algún cacique de la política, como se ha explicado anteriormente) es casi imposible si tenemos en cuenta que la casi todas las convocatorias están congeladas y buena parte de las pocas que hay vigentes son promociones internas para funcionarios que obtuvieron su plaza hace varios años y aspiran a ascender de cuerpo profesional (por ejemplo, de Auxiliar Administrativo a Administrativo o de Técnico de Grado Medio a Técnico Superior).

    - Montar un negocio propio no es nada recomendable en un contexto de crisis. Miles de empresas han cerrado (incluyendo negocios que llevaban décadas funcionado) y el Gobierno actual ha aprobado unas leyes draconianas para los autónomos, como la subida del IRPF en seis puntos o un recargo del 20% si se retrasan un solo día en abonar sus cotizaciones. Hay algunos padres de familia que se quedan en paro a edades críticas (más de 45 años) y tratan de salir de esa situación abriendo pequeños negocios (especialmente bares), pero es una vía muy arriesgada.

    - Emigrar al extranjero (o bien, a otras regiones españolas con más tejido productivo y mejores posibilidades de trabajo) podría ser una opción aconsejable, pero hace falta informarse bien sobre los trabajos más demandados en el país o región al que se quiera marchar, hablar idiomas (para los que tengan pensado ir a trabajar fuera de España) y, preferiblemente, no tener cargas familiares que dificulten el traslado a otra región o país. Emigrar a la aventura nunca es adecuado (aunque haya programas manipuladores como "Españoles por el mundo", que dan una visión idealizada de la vida de los españoles que trabajan en el extranjero), se debe hacer con cabeza y, a ser posible, con un empleo concertado en origen.

    Por tanto, debe quedar claro que sacarse el carnet de un partido político, dejarse ver mucho en sus reuniones y actividades y hacer la rosca a alguno de sus dirigentes, sería un medio no ya para prosperar y llegar a ministro o senador, sino simplemente para escapar del paro y la pobreza (por ejemplo, consiguiendo un puesto de ordenanza municipal o de administrativo en una televisión autonómica). Salvando las distancias, se podría comparar con la España de los Siglos de Oro, en la que miles de personas se unían al clero o se enrolaban en el ejército con el fin de huir de la miseria y tener una vida digna.

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