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El blog de Silverfox

¿Por qué la gente no se va de casa? (III)

    Que seamos junto con Italia el país del mundo donde la gente más tarde se independiza o se casa con más edad no es producto de la casualidad.

    Es fruto de incentivos perversos y condicionantes, que se retroalimentan cayendo en un círculo vicioso, una pescadilla que se muerde la cola:

    - Una estructura demográfica envejecida desde hace bastantes años y que se refuerza cada vez más: no hay una mentalidad abierta, sino conservadora. Más preocupada por tener asegurado un contrato blindado o el cobro de la pensión que buscar nuevas formas de ingresos corriendo ciertos riesgos.

    - Una estructura sobredimensionada pública y caciquil. En muchas provincias y comarcas el primer empleador es la Administración Pública y su forma de actuar es caciquil, a través de redes clientelares, y gran parte del empleo local es mediante "enchufe", muchos funcionarios de Ayuntamientos y Diputaciones están colocados a dedo, por tener el carnet del partido político dominante (por ejemplo, el PSOE en Andalucía y Extremadura o el PP en Galicia y la Castilla profunda). Para garantizar la lealtad de estas redes y su voto cautivo, disponen de condiciones laborales y económicas mucho mejores de las que ofrece el sector privado. Es decir, se penaliza la meritocracia y también la pujanza de un fuerte sector privado.

    - Un sector privado dominante bajo el amparo de la Administración Pública con ayudas y subvenciones. El mercado es pequeño con pocas empresas y sin competidores. No hay nuevas empresas fuertes en innovación. El mercado cada vez es más reducido -menos clientes y menos empresas- con lo que las empresas privadas dominantes se vuelven más conservadoras: tienden a vivir de las rentas en vez de abrirse en nuevos mercados -salvo las excepciones que confirman la regla-.

    - Al no haber una industria fuerte y un mercado pujante, la salida natural de los jóvenes cualificados es la emigración, ya sea a otras regiones españolas (recordando a los años 50 y 60, cuando cientos de miles de andaluces, extremeños, castellanos y gallegos fueron a Cataluña, el País Vasco o Madrid) o directamente a otros países, sobre todo europeos, pero también a Estados Unidos e incluso algunos países latinoamericanos (especialmente, Brasil y el Cono Sur). Alivia el problema del paro en su provincia de origen pero no fija población.

    - No hay políticas sociales baratas de vivienda (para fijar población nativa) y de atracción de empresas con suelo industrial muy barato (más otras dotaciones), a pesar que las provincias o comarcas puedan contar con millones de metros cuadrados de suelo vacío sin utilizar.

    - Una muerte lenta y plácida. Los que se quedan: mayor renta per cápita. Debido cada vez más al aumento de pensionistas. Las castas políticas locales, debido a la expulsión de mano de obra y la inexistencia de un fuerte mercado privado, pueden garantizar la permanencia de sus redes clientelares y además su principal votante: pensionista, con lo que su prioridad no es el joven votante que busca un empleo estable. Por último, las principales empresas privadas dominantes se quedan sin competidores, pero todos están cavando su propia tumba: los pensionistas se quedan sin herederos, los políticos ven que su peso electoral se diluye y las empresas privadas dominantes sin competidores no innovan y se mueren por desgaste genético.

 

    Si a todo esto le sumamos la idea del PP (al que mucha gente votará con la nariz tapada en las próximas elecciones con tal de echar a Zapatero) de alargar los contratos de formación y prácticas hasta los 30 años (institucionalizando definitivamente la figura del eterno becario) o la propuesta de eliminar el salario mínimo (sabiendo que con poco más de 600 euros al mes, como no vivas con tu familia, estás al borde de la indigencia) ya sabemos lo que nos espera:

    - Cifras de primeros matrimonios extremadamente bajas y con edades muy tardías (la media ya supera los 30 años).

    - Miles de hombres hechos y derechos de 35, 40 o más años quemados y hartos de no tener una vida independiente, de tener que escuchar frases como "¿Dónde vas ahora?" o "¿A qué hora vuelves?" y deseando perder de vista a su familia por largas temporadas.

    - Tensiones, roces y conflictos familiares por esa misma razón, provocados por una situación aberrante y antinatural (¿a alguien le parece normal que haya personas que viven con sus padres a una edad con la que hasta no hace mucho era normal tener hijos adultos e incluso nietos?).

    - En cualquier ciudad española cada vez es más raro ver hijos de españoles por las calles, gran parte de los niños que se ven son hijos de inmigrantes del Tercer Mundo, de todos los colores: moros, negros africanos, indios y mestizos sudamericanos (coloquialmente llamados cholos, panchitos o payoponis). Es decir, que prácticamente los únicos que se reproducen en este país son los ricos, como los políticos, banqueros, grandes empresarios, familia real, futbolistas o cantantes famosos, que se lo pueden permitir, y sobre todo los inmigrantes de países atrasados y bananeros (¿quién no ha visto alguna vez por la calle a alguna sudamericana o marroquí con tres o cuatro niños?).

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