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El blog de Silverfox

Algunos apuntes sobre demografía española (II)

    Aunque este artículo repite algunos puntos tratados en el anterior que llevaba el mismo título, profundiza en las reflexiones sobre el estado actual de la población española.

    Es evidente, si no fuese por la inmigración, la población española ya llevaría varios años disminuyendo, como ocurre en algunos países de Extremo Oriente, que tienen unos indicadores demográficos parecidos a los nuestros y donde apenas hay extranjeros, sobre todo Japón y Corea del Sur. Podríamos mencionar a las familias del Opus y a los ricos (políticos, familia real, banqueros, grandes empresarios) que se siguen reproduciendo, pero son tan minoritarios que apenas cuentan a efectos estadísticos, mientras los inmigrantes son más del 10% de la población.

    Para tener hijos hace falta contar con un mínimo de estabilidad laboral y económica y no tener miedo al futuro. Pero hoy hasta los funcionarios se lo piensan, sobre todo si son de los grupos más bajos. Por ejemplo, conozco a varios conserjes y auxiliares administrativos que sacaron plaza hace ya dos o tres años y todavía viven con sus padres, porque son solteros y sus sueldos de alrededor de 1200-1300 euros mensuales no les daban para irse de casa, aunque ahora con la bajada de los precios de los pisos se lo están pensando y no descartan alquilar o comprar el año que viene o el otro (2010 ó 2011).

    También está el problema de que mucha gente alcanza esa estabilidad y unos ingresos decentes a unas edades relativamente avanzadas: 35 o cerca de 40 años, incluso hay cada vez más becarios que tienen esas edades y se ven tan mayores con la vida laboral en blanco, al no haber cotizado e ir encadenando becas desde que acabaron los estudios.

    Precisamente, al haber mucha gente de esa quinta, los nacidos en los años 70 (última época del baby-boom español), a veces da la falsa sensación de que está subiendo la natalidad. Y todo porque abundan las mujeres en torno a los 35 años que, en cuanto sacan plaza de administrativa o de profesora de instituto, una de sus primeras decisiones es quedarse embarazadas porque ya tienen una estabilidad y unos ingresos suficientes para crear su propia familia.

    Otro punto es el de parejas casadas desde hace un tiempo que aún no han tenido hijos ni planes de tenerlos, no sólo porque no están seguras de tener bastante dinero para criarlos, sino porque tienen miedo al futuro y no ven correcto reproducirse para que sus hijos vivan peor que ellos. No son tontos y saben que los jóvenes españoles de ahora (entendiendo por "joven" hasta los 40 años) somos la primera generación en la historia que vive peor que sus padres, sin haber sufrido una guerra ni una catástrofe natural. Por eso, al no estar seguras de que sus hijos vayan a vivir mejor que ellos ni a tener más oportunidades, deciden directamente no tenerlos o esperar que lleguen tiempos mejores (muchas de esas parejas acaban acudiendo a clínicas de fertilidad cuando prácticamente se les ha pasado el arroz).

    Y con todo esto, llegamos a la conclusión de que la edad media de los nuevos padres españoles de ahora (sin contabilizar a los extranjeros, que retocan las estadísticas) puede estar sobre los 35 años y no es raro que muchos estén teniendo los primeros (y muy a menudo únicos) niños a los 40-42 años (lo que supondría tener 60 años cuando los hijos fuesen todavía adolescentes y estén acabando el Bachillerato). Por no hablar de que hay bastante gente de esas edades que aún vive con sus padres y hasta pensando en que le llegue el día de heredar el piso.

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